Ella Me Enseñó Try en Pasado Simple en Inglés
Era una noche calurosa en la Condesa, de esas que te hacen sudar hasta el alma. Mi departamento olía a jazmín del balcón y a las enchiladas que había preparado para la cena. Ana, mi morra, llegó con esa sonrisa pícara que me ponía la verga dura al instante. Llevaba un vestido negro ajustado que marcaba sus chichis perfectas y sus nalgas redondas, como si supiera exactamente lo que me gustaba. Hacía un año que andábamos juntos, y cada vez que entraba por la puerta, sentía ese cosquilleo en el estómago, como mariposas cabronas volando directo a mi entrepierna.
Pinche Ana, siempre tan sabrosa, pensé mientras la abrazaba. Su piel olía a vainilla y a ese perfume dulce que usaba, el que me volvía loco. Me besó en la boca, lento, con la lengua rozando la mía, saboreando el tequila que me había echado antes. "Órale, güey, ¿qué traes hoy?", le dije riendo, sintiendo cómo su mano bajaba por mi espalda hasta apretarme el culo.
"Traigo ganas de ti, carnal", murmuró ella, con esa voz ronca que me erizaba los vellos. Pero luego se apartó un poco, juguetona. "Oye, ¿sigues practicando tu inglés? Mañana tienes la entrevista, no seas pendejo". Yo gemí, porque sabía que iba a ponerme a prueba. Ana era profe de idiomas, y siempre me retaba con lecciones en los momentos más culeros. Pero esta vez, sus ojos brillaban con algo más, un fuego que prometía recompensas.
Nos sentamos en el sofá, con cervejas frías en la mano. El ventilador zumbaba perezoso, moviendo el aire tibio. Ella se recargó en mí, su cabeza en mi hombro, y empezó: "Dime, ¿qué es 'try' en pasado simple en inglés?". La miré, oliendo su cabello negro y lacio. "Tried", respondí, y ella aplaudió como niña chiquita. "¡Bien, cabrón! Ahora úsalo en una oración". Sentí su mano en mi muslo, subiendo despacio, y mi verga se despertó de golpe.
Acto uno completo, la tensión empezaba a cocerse. Le conté de mi día en la oficina, pero mi mente estaba en otra. "I tried to focus, but I thought of you", dije en inglés chaparro, y ella rio, mordiéndose el labio. Su dedo trazó círculos en mi pantalón, justo donde palpitaba. "Buen intento, amor. Pero ahora, prueba con algo más... personal". El corazón me latía fuerte, el sonido retumbando en mis oídos como tambores. Su aliento caliente en mi cuello, el roce de su vestido contra mi piel... ya no aguantaba.
La besé con hambre, levantándola en brazos. Sus piernas se enredaron en mi cintura, y la llevé a la recámara. La cama crujió bajo nuestro peso cuando la tiré suave. El cuarto estaba a media luz, velas parpadeando, oliendo a cera y a nuestro sudor mezclándose. Me quité la playera, y ella se lamió los labios viendo mis músculos. "Desnúdate, pinche rico", ordenó, y obedecí, sintiendo el aire fresco en mi piel ardiente.
Ella se quitó el vestido despacio, como stripper profesional. Sus chichis saltaron libres, pezones duros como piedritas. Bajó su tanga, revelando ese coñito depilado que me volvía loco, ya húmedo y brillante. "I tried to wait for you", le dije en inglés, gateando sobre ella. Ella jadeó: "Yes, you tried... now fuck me". Mezclábamos idiomas, y eso nos prendía más. Mis manos exploraban su cuerpo, tocando seda caliente, sintiendo sus curvas temblar bajo mis palmas.
Empecé besando su cuello, lamiendo el sudor salado. Bajé a sus tetas, chupando un pezón mientras pellizcaba el otro. Ella gemía bajito, "¡Ay, wey, qué rico!", arqueando la espalda. Su olor a mujer excitada llenaba el aire, ese aroma almizclado que me hacía babear. Metí la mano entre sus piernas, dedos resbalando en su juguito. Estaba empapada, caliente como lava. "Dime otra oración con 'try'", exigió entre jadeos, y yo, con la verga doliéndome de dura, murmuré: "I tried not to cum too fast last time".
"Perfecto, mi amor. Now try harder tonight."Sus palabras en inglés me electrocutaron. La volteé boca abajo, admirando su culo perfecto, redondo y firme. Le di una nalgada juguetona, el sonido seco resonando, su piel enrojeciéndose leve. Ella rio, meneando las caderas. "¡Más, pendejo!". Lamí su espalda, bajando hasta su raja, saboreando su esencia dulce y salada. Mi lengua danzó en su clítoris, círculos lentos, rápidos, mientras ella se retorcía, gimiendo mi nombre.
La tensión crecía como tormenta. Mi verga rozaba las sábanas, pre-semen goteando. La puse de rodillas, ella mirándome con ojos de fuego. "Te quiero dentro, cabrón". La penetré despacio, centímetro a centímetro, sintiendo su coño apretarme como guante caliente y húmedo. El slap de piel contra piel empezó suave, luego furioso. Sus paredes me ordeñaban, pulsos rítmicos. Olía a sexo puro, a sudor y lubricante natural. "¡Más fuerte!", gritó, y aceleré, mis bolas chocando contra ella.
En mi cabeza, pensamientos salvajes: Esta morra es mía, qué chingón sentirla así, tan entregada. Cambiamos posiciones, ella encima, cabalgándome como amazona. Sus chichis rebotaban, sudor perlando su piel morena. Agarré sus nalgas, guiándola, sintiendo cada embestida profunda. "Try en pasado simple en inglés es 'tried'", jadeó ella entre risas y gemidos, "y tú lo hiciste perfecto anoche". Recordé cómo la noche anterior había intentado un nuevo truco, y funcionó de maravilla.
La volteamos de lado, cucharita, mi brazo alrededor de sus tetas, pellizcando pezones. Entré de nuevo, lento, profundo, rozando su punto G. Sus gemidos se volvieron gritos ahogados, el colchón chirriando como loco. El aire estaba espeso, cargado de nuestros olores: su perfume mezclado con almizcle, mi sudor masculino. Sentía su pulso acelerado contra mi pecho, su corazón martillando al ritmo del mío.
El clímax se acercaba, imparable. "¡Me vengo, amor!", avisó ella, y su coño se contrajo como puño, ordeñándome. Eso me llevó al borde. "I tried... to last longer", gruñí en inglés, pero ya era tarde. Eyaculé dentro, chorros calientes llenándola, mi cuerpo temblando en espasmos. Ella gritó, olas de placer sacudiéndola, uñas clavándose en mi brazo.
Nos quedamos así, jadeando, pegados por sudor y semen. El cuarto olía a sexo satisfecho, a paz después de la guerra. La besé en la nuca, suave, mientras mi verga se ablandaba dentro de ella. "Qué chido fue eso, güey", murmuró Ana, volteando para besarme. "Y aprendiste bien lo de 'try' en pasado simple en inglés". Reí, acariciando su cabello. "Sí, 'tried' y lo volvería a hacer mil veces".
Nos duchamos juntos después, agua caliente lavando nuestros cuerpos, manos explorando de nuevo, pero tiernas. En la cama, envueltos en sábanas frescas, hablamos de la entrevista, de sueños futuros. Sentía una calidez en el pecho, no solo física, sino profunda. Ana no era solo mi morra; era mi cómplice, mi maestra en todo. Esa noche, el deseo se transformó en algo más grande, un lazo que nos unía más. Y mientras dormía a su lado, oliendo su piel, supe que probaría cualquier cosa por ella, una y otra vez.