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Tri Beam de Éxtasis

7389 palabras

Tri Beam de Éxtasis

Entré al club Luz Eterna en Polanco con el corazón latiéndome a todo lo que daba. La noche en la Ciudad de México siempre promete algo chido pero esta vez era diferente. Había oído hablar del Tri Beam el espectáculo de luces que volvía locos a todos. Tres haces de luz potente rojo azul y verde girando como si fueran serpientes vivas sincronizados con el bajo del reggaeton que retumbaba en mis huesos. El aire olía a perfume caro sudor fresco y un toque de tequila añejo que flotaba desde la barra.

Yo Laura de veintiocho años recién separada de mi ex pendejo necesitaba soltarme. Vestida con un vestido negro ceñido que abrazaba mis curvas mis tetas firmes y mi culo redondo me sentía poderosa. Caminé entre la gente bailando rozándome accidentalmente con cuerpos calientes. El Tri Beam dominaba el centro de la pista proyectando sombras danzantes en las paredes. Me detuve fascinada viendo cómo los rayos se cruzaban creando ilusiones que parecían acariciar la piel.

Qué neta hipnótico pienso. Me dan ganas de meterme justo en medio y dejar que me envuelvan.

Ahí lo vi. Javier alto moreno con ojos que brillaban como el rayo rojo del Tri Beam. Me sonrió con esa picardía mexicana que hace que se te moje la panocha al instante. Bailaba solo pero con ritmo chingón moviendo las caderas como si supiera exactamente lo que quería. Nuestras miradas se cruzaron y órale ya estaba acercándose.

—¿Qué onda güey? ¿Primera vez aquí? me dijo gritando por encima de la música su aliento cálido con sabor a mezcal rozando mi oreja.

—Sí wey el Tri Beam me tiene loca —respondí riendo mientras me pegaba a él. Sus manos fuertes en mi cintura piel contra piel porque el vestido era escotado. El calor de su cuerpo el roce de su pecho duro contra mis tetas me encendió de golpe.

Bailamos pegaditos el sudor nos unía como pegamento. Sus manos bajaban por mi espalda hasta mi culo apretándolo suave pero firme. Yo no me quedé atrás mis uñas arañando su camisa sintiendo los músculos de su espalda. El Tri Beam nos bañaba en colores pulsantes el rojo acelerando mi pulso el azul enfriando el deseo solo para que el verde lo hiciera explotar.

De repente me presenta a Carla su novia. Una chava preciosa de pelo negro largo piel canela y labios carnosos que invitaban a morderlos. —Ella es Carla mi media naranja pero hoy queremos compartir el jugo dice Javier con una risa pícara. Carla me mira con ojos hambrientos y me besa en la mejilla su lengua rozando apenas mi piel. Olía a vainilla y deseo puro.

¿Un trío? No mames qué emoción. Nunca lo he hecho pero con estos dos bajo el Tri Beam se siente perfecto. Consiente puro placer sin ataduras.

Los tres nos movemos en la pista como uno solo. Javier atrás de mí su verga dura presionando mi culo a través del pantalón. Carla delante sus tetas rozando las mías nuestras caderas sincronizadas. Manos por todos lados la mía en la panocha de ella sintiendo la humedad a través del vestido. La suya en mi clítoris frotando en círculos que me hacen gemir. Javier nos besa alternando lenguas calientes jugosas sabor a sal y licor.

El calor sube la música nos empuja. Sudor goteando por mi cuello bajando entre mis pechos. El olor a sexo empieza a mezclarse con el ambiente almizcle femenino masculino puro vicio. Nos miramos los tres asintiendo sin palabras. —Vamos a la zona VIP susurra Carla su voz ronca como miel caliente.

La zona VIP era un paraíso privado sillones de terciopelo luces tenues y el Tri Beam filtrándose por una ventana creando patrones en el techo. Nos quitamos la ropa con prisa pero sensual. Mi vestido cae revelando mi tanga empapada mis pezones duros como piedras. Javier se saca la camisa pantalón y ¡madre mía! su verga gruesa venosa parada como un mástil listo para navegar. Carla tetas perfectas con piercings en los pezones panocha depilada brillando de jugos.

Nos tumbamos en el sillón Javier en medio. Yo lo beso devorando su boca lengua explorando mientras Carla lame su cuello bajando a sus pezones. Siento su mano en mi panocha dedos hundiéndose en mi calor húmedo. Qué rico gimo arqueándome. El tacto de sus dedos áspero pero tierno frotando mi clítoris hinchado círculos rápidos que me hacen ver estrellas.

Esto es el cielo pienso. Sus cuerpos contra el mío piel resbalosa por sudor el pulso de Javier latiendo en mi mano mientras lo pajeo lento apretando la base.

Carla se pone a chupar la verga de Javier labios envolviéndola succionando con sonidos húmedos slurp slurp que me excitan más. Yo me uno lamiendo las bolas peludas sabor salado sudoroso. Nuestras lenguas se encuentran en la punta besándonos alrededor de su glande. Javier gime —Cabr... qué chido weyas no paren sus caderas embistiendo suave.

Ahora me toca a mí. Me acuesto Javier entre mis piernas su verga rozando mi entrada. Carla encima besándome tetas contra tetas pezones frotándose. —Métela ya le suplico. Él obedece empujando lento centímetro a centímetro llenándome estirándome delicioso. El dolor placer mezclado me hace gritar. Empieza a bombear rítmico profundo el sonido de piel contra piel plaf plaf eco en la habitación.

Carla se sienta en mi cara su panocha jugosa abierta olor almizclado excitante. La lamo ansiosa lengua en su clítoris chupando sus labios hinchados. Ella gime montándome moliendo sus jugos en mi boca sabor dulce ácido adictivo. Javier acelera follándome duro sus bolas golpeando mi culo manos amasando mis tetas pellizcando pezones.

El clímax se acerca. Siento el orgasmo construyéndose como una ola el Tri Beam filtrándose tiñendo nuestros cuerpos de colores locos. Carla tiembla primero gritando ¡Me vengo! su concha contrayéndose en mi lengua chorros calientes en mi cara. Yo exploto segundos después paredes de mi panocha apretando la verga de Javier olas de placer sacudiéndome visión borrosa estrellas en los ojos.

¡Chingado qué intenso! Cada nervio en llamas puro fuego líquido.

Javier no aguanta ruge sacándola y eyaculando chorros calientes en mi panza y tetas mezclándose con sudor. Carla lame todo limpiándome con su lengua juguetona.

Nos quedamos jadeando abrazados cuerpos entrelazados pegajosos. El Tri Beam sigue pulsando afuera como un corazón latiendo al ritmo de nuestra satisfacción. Javier acaricia mi pelo —Eres increíble Laura. Carla besa mi frente —Vuelve cuando quieras carnalita.

Me visto sintiéndome renovada empoderada sexy como nunca. Salgo del club el aire fresco de la noche besando mi piel enrojecida por besos y roces. Camino por Polanco con una sonrisa el recuerdo del Tri Beam y esos cuerpos grabados en mi alma.

Esta noche cambié. Ya no soy la de antes. Ahora soy la que toma lo que quiere y lo disfruta sin culpas.

El amanecer tiñe el cielo de rosas y naranjas prometiendo más noches de éxtasis. ¿Quién sabe? pienso. Tal vez regrese pronto al Tri Beam.

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