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Trios Interraciales en la Noche Ardiente

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Trios Interraciales en la Noche Ardiente

Estás en Cancún, el sol del atardecer tiñe el mar de un naranja hipnótico, y el aire huele a sal y coco fresco de las piñas coladas que circulan en la mano de los turistas. Tú, Karla, una morra de veintiocho años de la Ciudad de México, con curvas que vuelven locos a los güeyes en Polanco, has venido a desconectarte del pinche estrés del jale. Tu carnal, no, tu cuate inseparable, Diego, un vato alto y moreno de Guadalajara, te acompaña en esta vacación chida. Llevan un par de días de fiesta en la playa, riendo, bailando reggaetón hasta que les duelen las patas.

Esta noche, en el beach club, el ritmo de la música retumba en tu pecho como un corazón acelerado. Diego te pasa un trago helado, sus dedos rozan los tuyos y sientes esa chispa familiar, pero hoy hay algo más en el aire. Ahí está él, Jamal, un negro gringo de Miami, alto como torre, con músculos que se marcan bajo su camisa blanca ajustada, sonrisa blanca reluciente contra su piel oscura. Lo viste esta mañana surfeando, el agua resbalando por su torso como aceite, y desde entonces no puedes sacártelo de la cabeza.

¿Qué pedo conmigo? Neta, Diego y yo siempre hemos jugado con la idea de un trío, pero ¿con un desconocido interracial como este? Uff, se me hace agua la boca solo de pensarlo, piensas mientras te balanceas al ritmo del dembow. Jamal se acerca a la barra, pide un ron con cola, y sus ojos se clavan en ti. Diego lo nota y te guiña el ojo, ese pendejo pícaro sabe leer tus miradas.

Hey, mami, ¿vienes mucho por acá? Esa vibra tuya ilumina toda la playa
, dice Jamal con acento yankee mezclado con flow latino, su voz grave como un bajo retumbando en tu vientre.

Tú sonríes, el calor sube por tus mejillas, y Diego se une, palmeando la espalda de Jamal como si fueran compas de toda la vida.

Es mi reina, carnal. ¿Quieres unirte a la fiesta?

La charla fluye fácil: risas sobre el calor agobiante, anécdotas de viajes locos, y pronto están los tres bailando pegaditos. Sientes el sudor de Jamal en tu espalda cuando te pega por detrás, su paquete duro rozando tu culo al ritmo. Diego delante, sus manos en tus caderas, besándote el cuello. El olor a su loción masculina, mezclado con el salitre del mar, te marea de deseo. Esto va en serio, te dices, el pulso latiéndote entre las piernas.

La noche avanza, las estrellas brillan como diamantes sobre el Caribe. Deciden ir a tu suite en el resort, un lugar con vista al mar, cama king size y jacuzzi burbujeante. En el elevador, las manos ya exploran: Diego te besa profundo, lengua juguetona probando el ron en tu boca, mientras Jamal acaricia tu muslo por debajo de la falda corta, su piel contrastando con la tuya morena. Trios interraciales como este solo pasan en las pelis, ¿neta me está pasando?

En la habitación, las luces tenues pintan sombras sensuales. Pones música suave, salsa erótica que invita a mover las caderas. Te quitas los tacones, el piso fresco bajo tus pies descalzos. Diego te desabrocha el vestido, dejándolo caer como una cascada roja, revelando tu lencería negra que abraza tus tetas llenas y tu panocha depilada. Jamal gime bajito,

Damn, girl, you're fire
, y se quita la camisa, mostrando ese pecho chato y duro, abdominales que podrían rallar hielo.

Te sientas en la cama, ellos de rodillas frente a ti. Diego besa tu interior de muslos, su aliento caliente haciendo que se te erice la piel. Jamal lame tu ombligo, bajando lento, su lengua áspera contrastando con la suavidad de Diego. Cierras los ojos, el sonido de sus respiraciones agitadas, el olor a excitación masculina llenando la habitación. Qué chido, dos vergas listas para mí, una morena latina y la otra negra gruesa.

Les bajas los pantalones. La de Diego, familiar, venosa y tiesa, salta libre. La de Jamal, ¡madre mía!, enorme, negra brillante, venas pulsantes, cabeza rosada hinchada. La agarras con ambas manos, una por verga, masturbándolas lento mientras ellos gimen. Sientes el calor, la dureza, el pre-semen salado en tus dedos. Te arrodillas, chupas a Diego primero, metiéndotela hasta la garganta, saliva chorreando, mientras Jamal se la pela viéndote. Luego cambias, la boca llena con la de Jamal, estirándote las quijadas, sabor almizclado intenso, exótico.

¡Qué rico chupas, nena! Sigue así
, gruñe Diego, jalándote el pelo suave.

La tensión sube como marea. Te tumban en la cama, Diego entre tus piernas, lamiendo tu clítoris hinchado, chupando jugos que brotan como miel. Jamal mama tus tetas, mordisqueando pezones duros, su mano masajeando tu chocha junto a la lengua de Diego. Gimes alto, el cuarto retumba con tus ¡ayyy cabrones!, caderas arqueándose. El olor a sexo impregna todo, sudor mezclado con perfume.

Quieres más.

Coño, métanmela ya, no aguanto
, suplicas. Diego se acomoda primero, embistiéndote despacio, su verga llenándote centímetro a centímetro, rozando paredes sensibles. Jamal te besa, lengua invadiendo tu boca mientras Diego bombea rítmico, piel chocando piel, plaf plaf plaf. Cambian: Jamal entra, estirándote al límite, dolor placer mezclado, gritando de puro gozo. Diego te la mete en la boca para callarte, follándote la garganta.

El ritmo acelera, sudas como en sauna, cuerpos resbalosos entrelazados. Sientes sus pulsos acelerados contra tu piel, el corazón tuyo a mil. Esto es lo máximo, un trío interracial que me parte en dos. Posiciones locas: tú encima de Jamal, cabalgándolo reverse cowgirl, su verga negra desapareciendo en tu panocha rosada, Diego detrás metiéndotela por el culo, doble penetración que te hace ver estrellas. Gritas, lágrimas de placer, olor a ano lubricado con saliva.

El clímax se acerca como tormenta. Jamal gruñe primero,

I'm cumming, baby!
, llenándote de leche caliente que chorrea. Diego sigue, eyaculando en tu culo, espasmos interminables. Tú explotas, chocha contrayéndose, squirt salpicando sábanas, olas de éxtasis recorriendo cada nervio. Colapsan sobre ti, pechos subiendo bajando, risas jadeantes.

Después, en la ducha, agua caliente lavando fluidos, besos tiernos. Se acurrucan en la cama, brisa marina entrando por la ventana. Diego te acaricia el pelo, Jamal tu espalda. Neta, esto cambia todo. Trios interraciales inolvidables, pero con corazón. Duermes entre ellos, satisfecha, el mar susurrando promesas de más noches ardientes.

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