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Trio Squirt XXX Tres Cuerpos en Fuego

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Trio Squirt XXX Tres Cuerpos en Fuego

La noche en la playa de Cancún olía a sal marina y a coco fresco del chiringuito cercano. Tú estabas ahí con tus dos amigas más calientes del barrio, Carmen y Lupita, celebrando el fin de semana con unas chelas bien frías. Carmen, con su piel morena brillando bajo las luces de neón, meneaba las caderas al ritmo de cumbia rebajada que tronaba en los altavoces. Lupita, más delgada pero con unas tetas que desafiaban la gravedad, te guiñaba el ojo cada vez que pasaba rozándote el brazo. ¿Qué pedo con estas dos?, pensabas. Siempre han sido coquetas, pero esta noche se siente diferente, como si el aire estuviera cargado de electricidad.

Habían llegado hace horas en tu camioneta vieja pero chida, riendo a carcajadas por el camino desde la Ciudad de México. "¡Órale, carnal, esta playa está para armar desmadre!", gritó Carmen mientras se quitaba la blusa ligera, quedando en un bikini rojo que apenas contenía sus curvas. Lupita no se quedó atrás, despojándose de su short para mostrar unas nalgas firmes que te pusieron la verga tiesa al instante. Tú intentabas disimular, pero ellas lo notaban todo. "Mira nomás al güey, ya se le nota el bulto", bromeó Lupita, dándote una palmada juguetona en el paquete que te hizo soltar un gemido bajo.

Pinche tentación, estas morras me van a volver loco. ¿Será que por fin cae el trio que siempre hemos platicado de broma?

La tensión empezó a subir cuando se metieron al mar. El agua tibia lamía vuestras piernas, y ellas se pegaban a ti como imanes. Carmen te besó el cuello, su aliento caliente oliendo a tequila y limón. "Te ves bien rico mojado, amor", murmuró, mientras su mano bajaba por tu pecho hasta rozar tu bañador. Lupita se unió por detrás, presionando sus tetas contra tu espalda. "Yo también quiero probarte, ¿eh? No seas egoísta". Sus risas se mezclaban con el romper de las olas, y tú sentías el pulso acelerado, el corazón latiendo como tambor en un carnaval veracruzano.

Regresaron a la cabaña que rentaron, una casita de palma con hamacas y una cama king size que parecía hecha para pecados. El aire estaba pesado, húmedo, con olor a arena mojada y a sus perfumes baratos pero embriagadores: vainilla y jazmín. Se sentaron en la cama, todavía en trajes de baño, y Lupita sacó su teléfono. "Oigan, vean esto que encontré: Trio Squirt XXX, puro desmadre de morras chorreando como fuentes". La pantalla se iluminó con gemidos en inglés, pero ellas traducían entre risas: "¡Mira cómo le sale el chorro! ¿Tú puedes hacer eso, Carmen?".

Carmen se lamió los labios, sus ojos oscuros clavados en ti. "Claro que sí, pinche rica. ¿Quieres ver un trio squirt xxx en vivo, mi rey?". Tú asentiste, la boca seca, mientras ellas se quitaban los bikinis con lentitud tortuosa. La piel de Carmen era suave como mango maduro al tacto, sus pezones duros rozando tus dedos cuando la tocaste. Lupita olía a sudor dulce y excitación, su concha ya húmeda cuando metiste la mano entre sus muslos. "¡Ay, cabrón, qué chido se siente tu mano!", jadeó ella, abriendo las piernas.

El beso inicial fue un torbellino: labios carnosos de Carmen devorándote la boca, lengua juguetona saboreando a ron y deseo. Lupita besaba tu cuello, mordisqueando la piel salada, mientras sus uñas arañaban tu espalda con esa mezcla de dolor y placer que te ponía la piel chinita. Te quitaron el bañador de un jalón, y tu verga saltó libre, palpitante, goteando precum que ellas lamieron como gatitas hambrientas. "¡Qué verga tan chingona!", exclamó Lupita, chupándotela hasta la garganta con un sonido chapoteante que llenaba la habitación.

No mames, esto es mejor que cualquier porno. Sus boquitas calientes, sus lenguas enredadas... me voy a venir si no me controlo.

La escalada fue gradual, como el calor que sube antes de la tormenta. Las pusiste de rodillas en la cama, sus culos en pompa oliendo a crema solar y coño mojado. Metiste los dedos en Carmen primero, dos, luego tres, curvándolos contra su punto G mientras le lamías el clítoris hinchado. Ella gemía como loca: "¡Sí, así, pendejo, hazme chorrear!". Lupita se masturbaba al lado, sus jugos chorreando por los muslos, el olor almizclado invadiendo todo. Cambiaste a ella, succionando su botón rosado con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo temblaba, los músculos contrayéndose.

El primer squirt explotó de Carmen. "¡Me vengo, cabrones!", gritó, y un chorro caliente te salpicó la cara, salado y dulce como tequila con sal. Tú lo bebiste todo, excitado como nunca, mientras Lupita se corría viéndolo, su propio chorro mojando las sábanas con un sonido chapoteante. Las pusiste boca arriba, piernas abiertas, y alternaste lamiéndolas, dedos adentro, pulgares en sus culitos fruncidos. Sus pechos subían y bajaban con respiraciones jadeantes, sudor perlando sus cuerpos morenos, el cuarto lleno de slap-slap de dedos en carne húmeda y gemidos que parecían música de banda sinaloense.

Pero querían más. "Fóllanos ya, mi amor", suplicó Carmen, guiando tu verga a su entrada resbaladiza. Entraste despacio, sintiendo cada pliegue apretado envolviéndote como guante caliente. Lupita se sentó en la cara de Carmen, frotando su concha contra su boca mientras tú bombardeabas con estocadas profundas. El sonido era obsceno: carne contra carne, lenguas chapoteando, tus bolas golpeando su culo. "¡Más duro, güey, rómpeme la panocha!", exigía Lupita, sus tetas rebotando. Cambiaste posiciones, ahora Carmen cabalgándote como amazona, su coño ordeñándote mientras Lupita te besaba y te pellizcaba los huevos.

Pinche paraíso, dos morras expertas en trio squirt xxx, sus chorros empapándome, sus cuerpos sudados pegándose al mío. No aguanto más.

La intensidad creció como volcán en erupción. Las hiciste squat sobre tu cara y verga alternadamente, sus chorros saliendo en arcos plateados bajo la luz de la luna que se colaba por la ventana. Carmen se vino tres veces, cada squirt más potente, mojándote el pecho, el olor a sexo puro impregnando el aire. Lupita no se quedaba atrás, gritando "¡Chingo, qué rico tu lengua!" mientras te ahogaba en su flujo dulce. Tú las penetrabas sin piedad, sintiendo sus paredes contraerse, ordeñarte, hasta que el clímax te golpeó como rayo.

"¡Me vengo, putas ricas!", rugiste, sacándola para rociarles las tetas y caras con chorros espesos de leche caliente. Ellas lamieron todo, besándose entre sí con tu semen en la boca, un beso baboso y compartido que te dejó temblando. Colapsaron los tres en la cama empapada, cuerpos entrelazados, pieles pegajosas por sudor y jugos. El silencio roto solo por respiraciones pesadas y risas cansadas. Carmen te acarició el pelo: "Eso fue un trio squirt xxx de antología, carnal". Lupita asintió, su mano en tu verga flácida: "Repetimos mañana, ¿sale?".

Tú sonreíste en la oscuridad, el corazón aún latiendo fuerte, el sabor de ellas en tu lengua. La noche había sido fuego puro, un desmadre consensual que las dejó a todas saciadas y unidas más que nunca. Afuera, las olas seguían rompiendo, como aplaudiendo el clímax perfecto.

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