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La Tríada Atópica

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La Tríada Atópica

El sol de la tarde se colaba por las cortinas de lino del departamento en la Condesa se filtraba suave como una caricia tibia sobre mi piel morena. Yo estaba recostada en la cama king size que compartíamos los tres Ana Marco y Sofía. El aire olía a jazmín del jardín de abajo mezclado con el aroma fresco del café que Marco acababa de preparar en la cocina. Neta qué chido es esto pensé mientras estiraba los brazos sintiendo el roce sedoso de las sábanas de algodón egipcio contra mis pezones que se endurecían solos con el calor del día.

Marco entró primero alto fornido con esa sonrisa pícara que me derretía las rodillas. Llevaba solo unos bóxers ajustados que marcaban su verga gruesa ya medio parada. "Órale mami ya despertaste" dijo con esa voz ronca que vibraba en mi pecho como un tamborazo. Se acercó y me besó el cuello chupando suave el lóbulo de mi oreja. Su aliento caliente sabía a menta y a hombre puro. Sentí mi concha humedecerse al instante palpitando con ese cosquilleo familiar.

¿Por qué carajos nuestra tríada atópica es tan perfecta? Tres cuerpos tres almas enredadas sin celos solo puro deseo

Sofía apareció en la puerta su melena negra cayendo en ondas salvajes sobre los hombros desnudos. Vestía un baby doll rojo transparente que dejaba ver sus tetas firmes y el triángulo negro de su pubis recortado. "Wey ya párale de coquetearle solo a ella" bromeó con acento chilango juguetón acercándose con ese contoneo de caderas que hipnotizaba. Se subió a la cama gateando sobre mí sus rodillas rozando mis muslos internos. Su perfume dulzón a vainilla mexicana me envolvió como una niebla erótica.

Así empezó todo esa tarde de viernes. Habíamos planeado una noche tranquis pero el deseo nos traicionaba siempre. Marco se acostó a mi lado su mano grande bajando por mi vientre plano hasta rozar el borde de mis panties de encaje. "¿Listos para la acción?" murmuró Sofía besándome los labios su lengua danzando con la mía suave jugosa con sabor a cereza de su gloss. El beso se profundizó y sentí sus tetas aplastándose contra las mías pezones duros como piedritas rozándose.

Mi corazón latía a mil por hora el pulso retumbando en mis oídos como mariachi en fiesta. Marco deslizó sus dedos dentro de mis panties encontrando mi clítoris hinchado y resbaloso. "Estás chorreando nena" gruñó lamiéndome el cuello mientras frotaba círculos lentos que me hacían arquear la espalda. Gemí bajito el sonido ahogado contra la boca de Sofía que ahora chupaba mi lengua como si fuera su verga favorita.

Nos conocimos hace un año en una fiesta en Polanco. Yo bailando reggaetón con Sofía una diseñadora independiente super empoderada y Marco un fotógrafo freelance que nos miró toda la noche. Terminamos en su depa hablando de todo menos de compromisos tradicionales. "¿Por qué no una tríada atópica?" propuso Sofía esa noche bebiendo mezcal ahumado. Atópica porque no encajábamos en moldes éramos raros libres sin ataduras tóxicas solo placer mutuo. Desde entonces vivíamos así follando riendo cocinando juntos tacos al pastor con piña caramelizada los fines.

Pero esa tarde la tensión escaló rápido. Sofía se quitó el baby doll quedando desnuda su piel canela brillando bajo la luz dorada. Se sentó en mi cara abriendo las piernas su concha rosada depilada goteando jugos que olían a almizcle dulce. "Lámeme reina" pidió y obedecí hundiendo la lengua en sus labios vaginales saboreando su salinidad cremosa. Ella gimió fuerte montándome la cara moviendo las caderas en círculos sus manos amasando sus tetas.

Marco se bajó los bóxers liberando su verga venosa de 20 centímetros palpitante con la punta ya perlada de precum. Se posicionó entre mis piernas abiertas y me penetró de un solo empujón profundo hasta el fondo. "¡Ay cabrón qué rico!" grité sintiendo cómo me llenaba estirándome deliciosamente. El slap slap de su pelvis contra mi culo resonaba en la habitación mezclado con los jadeos de Sofía que ahora me untaba los jugos en la cara.

Esto es vida pura conexión carnal sin pendejadas emocionales raras solo cuerpos sincronizados

Cambié de posición rodando para quedar a cuatro patas. Marco me cogía por atrás sus bolas peludas golpeando mi clítoris con cada embestida brutal pero consentida. Sofía se acostó debajo de mí en 69 chupándome la concha mientras Marco entraba y salía rozando su lengua. Sentía su nariz en mi ano su lengua lamiendo mis labios hinchados sorbiendo mis jugos como nectar. "Qué sabor tan chingón Ana" murmuró vibrando contra mi carne sensible.

El sudor nos cubría a los tres brillando como aceite corporal. Olía a sexo puro a piel caliente a feromonas mexicanas intensas. Marco aceleró gruñendo "Me vengo si no paro" pero aguantó jalándome el pelo suave para arquearme más. Sofía metió dos dedos en mi culo lubricados con saliva dilatándome mientras lamía mi clítoris. La doble penetración simulada me llevó al borde oleadas de placer subiendo desde el estómago hasta explotar en mi cerebro.

"¡Me corro! ¡Sí sí pendejos!" chillé convulsionando mi concha apretando la verga de Marco chorros de squirt mojando la cara de Sofía. Ella se rio maliciosa lamiendo todo "Buena chica". Marco se retiró y lo volteamos Sofía y yo arrodillándonos para mamarlo juntas. Nuestras lenguas se enredaban en su glande grueso chupando alternando lamiendo sus huevos lampiños. Él jadeaba las manos en nuestras cabezas "Son unas diosas atópicas mis reinas".

La tríada funcionaba porque nos comunicábamos todo. "¿Quieres que te coja el culo?" preguntaba Marco siempre y yo asentía empoderada tomando el lubricante de sabores piña colada que compramos en la sex shop de Zona Rosa. Me monté en su verga a la inversa sintiendo cómo entraba centímetro a centímetro en mi ano apretado. Dolor placer puro estiramiento ardiente que se convertía en éxtasis. Sofía se masturbaba viéndonos frotando su clítoris con tres dedos gimiendo "Qué chulo se ve tu culo tragándosela entera".

Yo rebotaba arriba abajo el sonido húmedo de mi culo follado llenando el cuarto. Marco me pellizcaba las tetas tirando de los pezones enviando chispas a mi coño vacío. Sofía se acercó besándome mientras metía su puño entero en su propia concha fist fucking sonora jadeos guturales. "Ven a corrernos juntas" la invité y ella se subió a mi regazo frotando su clítoris contra el mío tribbing intenso piel con piel jugos mezclándose resbalosos.

El clímax nos golpeó como tsunami. Marco rugió "¡Me vengo adentro!" llenándome el culo de semen caliente espeso que chorreaba por mis muslos. Sofía y yo nos corrimos al unísono gritando abrazadas nuestras conchas palpitando una contra la otra escarcha de placer infinito. Colapsamos en un enredo de extremidades sudorosas besándonos lentos saboreando el aftertaste salado de nuestros orgasmos.

Después nos duchamos juntos bajo el agua caliente de la regadera hidromasaje jabón de coco espumoso deslizándose por curvas y músculos. Marco nos lavó el pelo masajeando nuestros cráneos Sofía y yo nos enjabonamos las vergas y conchas riendo como pendejas. "Esta tríada atópica es lo mejor que nos pasó" dije envuelta en su abrazo triple.

Sin dramas sin posesiones solo amor líquido y eterno

Salimos a la terraza con margaritas heladas viendo las luces de la ciudad encenderse. Nuestros cuerpos aún zumbaban satisfechos marcados por mordidas chupetones que presumiríamos mañana. En México la vida es pasión y nosotros la vivíamos al triple sin remordimientos solo gratitud por esta unión rara preciosa nuestra tríada que desafiaba todo lo convencional.

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