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Try Catch Finally Java

5625 palabras

Try Catch Finally Java

Estaba en la oficina de la empresa tech en Polanco, CDMX, sudando la gota gorda con un código que se me hacía bolas. Yo, Luis, programador junior, pendejo pero con ganas de aprender. Ahí entró ella, Java, la nueva senior dev que todos murmuraban. Neta, qué chingona: piel morena como chocolate, curvas que te hacen tragar saliva, ojos cafés profundos y una sonrisa pícara que decía órale, carnal, ¿listo pa'l desmadre? Llevaba una blusa ajustada que marcaba sus chichis perfectas y una falda que dejaba ver unas piernas de infarto.

Me asignaron trabajar con ella en un proyecto Java. Órale, Luisito, Java te va a enseñar unos trucos, me dijo el jefe guiñando el ojo. Ella se sentó a mi lado, su perfume a vainilla y algo más dulce invadiendo mi espacio. Olía a deseo puro, carnal. Try catch finally, empezó a decir mientras su mano rozaba la mía accidentalmente al apuntar la pantalla. Su voz ronca, como un susurro en la noche: En Java, el try es cuando pruebas algo riesgoso, el catch atrapas el error si sale mal, y finally... finally pasa siempre, pase lo que pase.

Yo sentía mi verga endureciéndose bajo el escritorio. Neta, esta morra me va a volver loco, pensé. Nuestras miradas se cruzaron, y vi el fuego en sus ojos. ¿Entiendes, Luis? Tienes que atrapar lo que sale mal para que al final todo fluya chido. Su rodilla tocó la mía, y no se apartó. Tension pura, el aire cargado de electricidad estática.

Pensé: Si esto es un código, ya estoy en el try, esperando el catch... o el finally que me vuele la cabeza.

Pasaron los días, trabajando hasta tarde. Una noche, propuso: Vente a mi depa en la Roma, terminamos el código con chelas y unos tacos al pastor. ¿Sale? No lo pensé dos veces. Llegamos a su lugar, un loft chulo con vistas a la ciudad, luces tenues y música de Natalia Lafourcade de fondo. Olía a incienso y a ella, ese aroma que me ponía la piel chinita.

Nos sentamos en el sofá con unas chelas frías. Ella se quitó los zapatos, estiró las piernas sobre mis muslos. Cuéntame, Luis, ¿has tenido un try catch finally en la vida real? Su mano bajó por mi pecho, juguetona. Yo tragué saliva, el corazón latiéndome como tamborazo. Su piel es tan suave, cálida, como terciopelo caliente. La besé, suave al principio, probando. Try. Sus labios carnosos, sabor a cerveza y miel, se abrieron para mí. Lenguas danzando, húmedas, el sonido de chupetones suaves llenando la habitación.

Escaló rápido. Sus manos bajaron a mi pantalón, desabrochando el cinto. A ver si atrapas este error, pendejito, murmuró riendo, mientras sacaba mi verga ya dura como acero. La tocó, suave, luego apretó, enviando ondas de placer por mi espina. Yo gemí, ¡Java, qué rico! Le quité la blusa, sus chichis saltaron libres, pezones oscuros erectos. Los lamí, saboreando su sal, oliendo su sudor ligero mezclado con perfume. Ella arqueó la espalda, Sí, carnal, prueba más...

La llevé a la cama, alfombra suave bajo mis pies descalzos. La desvestí despacio, admirando su cuerpo desnudo: caderas anchas, culo redondo que pedía ser mordido, coñito depilado brillando de humedad. Esto es el build-up perfecto, como un loop que acelera. Me arrodillé, besé su interior de muslos, el olor almizclado de su excitación me volvió loco. Lamí su clítoris, suave, círculos lentos. Ella jadeaba, ¡Ay, Luis, atrápame ahí! Catch! Sus jugos dulces en mi lengua, caderas moviéndose contra mi boca. Introduje un dedo, luego dos, curvándolos para tocar ese punto que la hizo gritar. Sonidos húmedos, slurps que resonaban, su piel temblando bajo mis labios.

En mi mente: Esto es Java en su máxima expresión, try con mi lengua, catch sus orgasmos, finally la follada épica.

Me volteó, montándome como amazona. Ahora el finally, mi amor, dijo con voz entrecortada. Su coñito caliente envolvió mi verga, apretado, húmedo, deslizándose hasta el fondo. ¡Qué sensación! Calor pulsante, paredes contrayéndose alrededor de mí. Ella cabalgaba, chichis rebotando, sudor perlando su piel morena. Yo agarré sus nalgas, firmes, clavando dedos. Más rápido, Java, ¡no pares! El slap slap de carne contra carne, sus gemidos altos, ¡Sí, pendejo, fóllame duro! Olía a sexo puro, sudor, fluidos mezclados.

Cambié posiciones, la puse a cuatro, admirando su espalda arqueada, culo en pompa. Entré de nuevo, profundo, embistiendo con ritmo. Mis bolas golpeaban su clítoris, ella gritaba placer, ¡Try catch finally, Luis, ya viene! Sentí su coño apretarse, orgasmos en cadena, jugos chorreando por mis muslos. Yo aceleré, el clímax building como un buffer overflow. Su calor, su olor, todo explotando. Finalmente, eyaculé dentro, chorros calientes llenándola, gruñendo como animal.

Colapsamos, jadeantes, piel pegajosa de sudor. Ella se acurrucó en mi pecho, corazón latiendo contra el mío. ¿Ves? En Java y en la vida, el try es el riesgo, catch las caídas, pero finally siempre llega el premio, susurró besando mi cuello. Olía a nosotros, satisfechos. Afuera, la ciudad zumbaba, pero aquí solo paz.

Nos duchamos juntos, agua caliente cayendo, jabón resbalando por curvas. Salimos por tacos de suadero en la esquina, riendo como pendejos enamorados. Esa noche cambió todo. Java no era solo código; era mi finally perfecto, el clímax que buscaba. Y supe que habría más tries, más catches, pero siempre ese finally ardiente.

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