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Angelina Castro Trio de Placeres

5745 palabras

Angelina Castro Trio de Placeres

Estás en el corazón de Cancún, en ese resort de lujo donde el mar Caribe lame la arena blanca como si quisiera devorarla. El sol del atardecer pinta el cielo de naranjas y rosas, y el aire huele a sal, coco y esas piñas coladas que te han soltado la lengua. Órale, wey, piensas, mientras caminas por la playa con una cerveza fría en la mano. Ahí la ves: Angelina Castro, la reina de las curvas, con un bikini rojo que apenas contiene sus tetas enormes y su culo que parece esculpido por los dioses. Neta, es ella, la de los videos que te has aventado tantas noches, pero en carne y hueso, más viva, más rica.

Te mira desde su tumbona, con esa sonrisa pícara que dice ven pa'cá, cabrón. Su piel morena brilla con aceite, y el viento juega con su cabello negro largo. A su lado, su amiga, una morrita güera llamada Sofía, con piernas eternas y un top que deja ver sus pezones duros.

"Ey, guapo, ¿vienes a unirte al Angelina Castro trio o qué?"
te grita Angelina, riendo con esa voz ronca que te pone la verga dura al instante. Tú, pendejo emocionado, te acercas, el corazón latiéndote como tamborazo en fiesta. Huelen a vainilla y sudor dulce, y cuando te sientas entre ellas, sientes sus muslos calientes rozando los tuyos.

La plática fluye como tequila: charlan de la vida en México, de cómo Angelina dejó todo por ser libre, de Sofía que es modelo en la CDMX. Pero el deseo está ahí, latiendo. Angelina te pasa la mano por el pecho, sus uñas rojas arañando suave. Carajo, piensas, esto no es un sueño. Sofía se inclina, su aliento cálido en tu oreja:

"Angelina dice que tienes pinta de saber cogerte a una como nosotras."
El sol se mete, y ellas te proponen ir a la suite presidencial. No lo piensas dos veces. Caminan delante, meneando las nalgas, y tú las sigues hipnotizado por el vaivén.

En la suite, el aire acondicionado besa tu piel sudada, y hay velas aromáticas con olor a jazmín que encienden el ambiente. La cama king size grita promesas. Angelina te empuja suave contra la pared, sus labios carnosos devorando los tuyos. Sabe a ron y menta, su lengua baila con la tuya, húmeda y exigente. Sofía se pega por detrás, sus tetas aplastándose contra tu espalda, manos bajando a tu short para sacar tu verga ya tiesa como poste. ¡Qué chingón! gimes en tu mente, mientras Angelina se arrodilla, sus ojos cafés clavados en ti.

El Angelina Castro trio empieza de a poquito, con tensión que sube como fiebre. Ella lame la punta de tu pito, chupando despacio, saliva resbalando, mientras Sofía te besa el cuello y te aprieta las bolas. El sonido de succión es obsceno, slurp slurp, mezclado con gemidos bajos. Hueles su perfume mezclado con el almizcle de la excitación. Tus manos enredadas en el pelo de Angelina, empujándola suave, y ella ronronea:

"Así, papi, métemela en la boca profunda."
Sofía se quita el bikini, sus chichis saltando libres, y te mete un pezón en la boca. Lo chupas fuerte, saboreando la sal de su piel, mientras tu pulso retumba en los oídos.

La cosa escala. Las tumbas en la cama, sábanas de seda fría contra tu espalda caliente. Angelina se sube encima, frotando su panocha empapada contra tu verga. Está mojada hasta el fondo, el calor de ella quema. Sofía se pone a horcajadas en tu cara, su coño rosado y oloroso a miel bajando sobre tu lengua. La lames despacio, saboreando cada gota, mientras ella gime "¡Ay, wey, qué rico!". Angelina se empala en ti, centímetro a centímetro, su culo rebotando, tetas bailando como olas. El slap slap de piel contra piel llena la habitación, sudor goteando, mezclándose.

Internamente luchas: Esto es demasiado bueno, no voy a durar. Pero ellas mandan, empoderadas, riendo y guiándote. Cambian posiciones como expertas: Sofía ahora cabalgándote, su coñito apretado ordeñándote, mientras Angelina te mama las bolas, lamiendo donde se unen. El olor a sexo es espeso, almizcle, sudor, jugos. Tus manos amasan las nalgas de Sofía, dedos hundiéndose en carne suave. Angelina sube, besando a Sofía con lengua, tetas rozándose, y tú las miras, el espectáculo volviéndote loco.

La intensidad sube. Te pones de pie, Angelina contra la pared, piernas abiertas. La penetras duro, sus gemidos altos:

"¡Cógeme más fuerte, cabrón, rómpeme!"
Sofía se mete debajo, lamiendo tu pito y su clítoris al mismo tiempo. Lenguas y verga en un torbellino húmedo. Sientes sus paredes contrayéndose, orgasmos acercándose. El corazón te va a estallar, piel erizada, músculos tensos. Cambian otra vez: tú de rodillas, comiéndote a Angelina mientras Sofía te da en el culo con los dedos, suave, juguetona.

El clímax se arma. Angelina grita primero, temblando, chorros calientes en tu boca. Sofía se une, masturbándose viendo, y tú no aguantas: sacas la verga y eyaculas chorros gruesos sobre sus tetas, pintándolas de blanco cremoso. Ellas se besan, lamiendo tu leche, riendo satisfechas. Colapsan contigo en la cama, cuerpos enredados, respiraciones jadeantes calmándose.

El afterglow es puro paraíso. Acaricias la curva de la espalda de Angelina, piel sedosa aún temblorosa. Sofía te besa la frente, oliendo a sexo y mar.

"El mejor Angelina Castro trio de mi vida,"
murmura ella, y tú sonríes, exhausto pero vivo. Fuera, el mar susurra, olas rompiendo suaves. Piensas en lo cabrón que es la vida, en cómo un rato de deseo las conectó a los tres. Se duermen pegaditos, con promesas de más noches así, el corazón lleno, el cuerpo saciado.

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