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La Noche del Lechuga Trio

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La Noche del Lechuga Trio

Te encuentras en un antro bien chido de Polanco, con luces neón parpadeando al ritmo de la cumbia rebajada que retumba en tus huesos. El aire huele a tequila reposado y perfume dulzón de morras que se aprietan en la pista. Órale, qué pedo con este lugar, piensas mientras das un trago a tu chela helada, el vidrio sudando contra tu palma caliente. De repente, el DJ grita por el micrófono: "¡Damas y caballeros, prepárense para el Lechuga Trio!"

El escenario se ilumina con focos verdes vibrantes, como hojas frescas de lechuga crujiente bajo el sol. Tres chavas suben, cada una más prieta que la anterior, con cuerpos curvilíneos que se mueven como olas en la playa de Cancún. La primera, Lupe, tiene el pelo negro azabache cayéndole en cascada por la espalda, labios carnosos pintados de rojo fuego. La segunda, Chayo, es la flaca explosiva con tetas firmes que rebotan al compás, y caderas que hipnotizan. La tercera, Mago, la más juguetona, con piel morena dorada y un tatuaje de hoja en el ombligo que brilla con sudor. Se llaman el Lechuga Trio porque son frescas, verdes de envidia para las demás, listas para ser devoradas en una buena ensalada de placer. Bailan salsa sensual, rozándose entre ellas, sus muslos tonificados frotándose con roces que te ponen la verga dura al instante.

Estas morras me van a matar, wey. Neta, ¿cómo chingados me miran así?
Te late el corazón como tamborazo zacatecano mientras sus ojos se clavan en ti desde el escenario. Lupe te guiña, lamiéndose los labios como si probara el jugo de una lechuga recién cortada. Sientes el calor subiendo por tu pecho, el pantalón apretándote la entrepierna. Terminan su show con un beso triple en la boca, lenguas danzando visibles, y el antro estalla en aplausos. Bajan del escenario meneando el culo, directas hacia tu mesa.

"¿Qué onda, guapo?" dice Lupe con voz ronca, sentándose en tu regazo sin pedir permiso. Su nalga firme presiona tu paquete, y huele a vainilla y deseo húmedo. Chayo se acomoda al otro lado, su mano en tu muslo subiendo despacio, mientras Mago te besa la oreja, su aliento caliente susurrando: "Nos gustaste desde que entraste, carnal. ¿Te late unirte al Lechuga Trio esta noche?"

No puedes ni hablar, solo asientes, la boca seca como arena de playa. Salen del antro juntas, riendo bajito, y suben a un Uber hacia un depa en la Roma, con vistas a la ciudad que brilla como estrellas caídas. En el camino, Lupe te besa el cuello, mordisqueando suave, mientras Chayo te masajea la verga por encima del pantalón, "Mira qué vergón está, prietas", dice Mago riendo. Sientes el pulso acelerado, el olor a piel sudada mezclándose con el cuero del asiento.

Llegan al depa, un lugar chulo con velas aromáticas a coco y música de Natalia Lafourcade de fondo, suave como caricia. Cierran la puerta y te rodean como lobas juguetona. Lupe te quita la camisa, sus uñas rojas arañando tu pecho, dejando rastros que arden rico. "Estás hecho para nosotras", murmura, lamiendo tu pezón con lengua experta. Chayo se arrodilla, desabrochándote el cinto con dientes, liberando tu verga tiesa que salta al aire fresco. El sonido de su zipper bajando es como promesa de lluvia en el desierto. Mago besa a Lupe mientras te miran, sus lenguas entrelazadas goteando saliva que brilla.

Esto es un sueño, pendejo. Tres diosas mexicanas queriendo tu leche.
Te tumban en la cama king size, sábanas de algodón egipcio suaves como nubes. Chayo engulle tu verga de un jalón, su boca caliente y húmeda chupando con vacuum, la lengua girando alrededor del glande hinchado. Sientes el sabor salado de tu pre-semen en su aliento cuando sube a besarte. Lupe se sienta en tu cara, su panocha depilada rozando tus labios, jugosa como lechuga mojada en vinagreta. "Come, mi rey", gime, y tú lames ávido, saboreando su miel dulce y salada, el clítoris endurecido pulsando contra tu lengua. Mago cabalga tus dedos, metiéndoselos hasta el fondo, su coño apretado chorreando en tu mano.

El cuarto se llena de gemidos, "¡Ay, sí, cabrón!" grita Chayo mientras se frota contra tu muslo, su clítoris rozando tu piel rasposa. Cambian posiciones fluidas como baile del Lechuga Trio. Ahora Lupe cabalga tu verga, su chochito caliente envolviéndote centímetro a centímetro, paredes vaginales masajeando cada vena. Sientes el estiramiento delicioso, sus jugos corriéndote por los huevos. Chayo y Mago se besan sobre ti, tetas rozándose, pezones duros como piedras de obsidiana. Mago se une, frotando su panocha contra la de Lupe mientras tú las penetras alternando, el slap slap de carne contra carne retumbando.

La tensión sube como volcán Popocatépetl. Tus bolas se aprietan, el sudor perlando tu frente, oliendo a macho en celo. "¡No pares, amor! ¡Danos tu lechuga!" jadea Mago, y todas ríen, recordando su nombre pícaro. Te voltean boca arriba, las tres lamiendo tu cuerpo: Lupe las bolas, Chayo el tronco, Mago la punta. Sus bocas calientes, lenguas sincronizadas como su baile, te llevan al borde. Sientes el orgasmo construyéndose, un tsunami en tus entrañas.

Pero pausan, torturándote delicioso. Lupe se acuesta, abre las piernas mostrando su entrada rosada palpitante. "Cógeme primero". La penetras lento, sintiendo cada pliegue, su calor fundiéndote. Chayo se pone a perrito al lado, culo en pompa invitador. Cambias, embistiéndola fuerte, sus nalgas rebotando contra tu pubis, el sonido obsceno como palmadas en fiesta. Mago se masturba viéndolos, dedos hundidos, gimiendo "¡Es mi turno, wey!">". La tomas de lado, su coño más apretado, ordeñándote mientras grita en éxtasis.

El clímax llega inevitable. Te arrodillas en el centro, ellas de rodillas alrededor, mamando tu verga hinchada. La presión estalla: chorros calientes de semen salpicando sus caras sonrientes, lenguas extendidas cazando cada gota. Sientes el alivio explosivo, piernas temblando, el mundo girando en blanco. Ellas se besan, compartiendo tu leche cremosa, saboreándola como postre de lechuga trio especial.

Caen exhaustas a tu lado, cuerpos entrelazados sudados y pegajosos. Lupe acaricia tu pecho, "Fuiste perfecto, carnal. El mejor fan del Lechuga Trio". Chayo ronronea contra tu cuello, olor a sexo impregnado en su piel. Mago te besa suave, "Vuelve cuando quieras, nuestra lechuga fresca". Duermes entre ellas, el corazón calmado, la ciudad zumbando afuera como promesa de más noches locas.

Al amanecer, se despiertan con besos perezosos, café de olla humeante oliendo a canela. No hay promesas, solo sonrisas cómplices. Sales a la calle soleada, piernas flojas, recordando cada roce, cada gemido.

El Lechuga Trio me cambió la vida, neta. Frescas, verdes y eternas en mi memoria.

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