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Cancelar Servicio Triara Telmex con Pasión Desbordante

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Cancelar Servicio Triara Telmex con Pasión Desbordante

Estaba en mi depa de lujo en Triara ese viernes por la tarde el calor de la ciudad se colaba por las ventanas panorámicas y el pinche internet de Telmex iba más lento que tortuga coja. Ya me harté pensé mientras marcaba el número de atención al cliente. "Hola quiero cancelar servicio Triara Telmex" le solté a la operadora con voz firme. Ella me dio un número de folio y me dijo que un técnico pasaría en una hora para verificar y cerrar todo. Perfecto güey justo lo que necesitaba para desconectarme de una vez.

Me tiré en el sofá de piel italiana sintiendo el fresco del aire acondicionado rozando mis piernas desnudas. Llevaba un shortcito de yoga que se me pegaba al culo y una blusita holgada sin bra que dejaba ver el contorno de mis chichis. Hacía semanas que no echaba un polvo decente mi ex pendejo me había dejado por una flaca insípida y el vibrador ya no llenaba el vacío.

¿Y si el técnico está bueno?
se me pasó por la mente con una risita pendeja. Sacudí la cabeza ni madres Ana concéntrate en cancelar ese servicio de mierda.

El timbre sonó puntual. Abrí la puerta y ahí estaba él: Marco un morro de unos treinta tacos alto musculoso con esa playera ajustada de Telmex que marcaba cada abdominal y unos ojos cafés que me taladraron al instante. Olía a jabón fresco mezclado con un toque de sudor masculino que me hizo apretar los muslos sin querer. "Buenas tardes señora vengo por el folio de cancelar servicio Triara Telmex" dijo con voz grave y un acento chilango puro que me erizó la piel.

"Pásale carnal no soy señora llámame Ana" le contesté coqueta sin poder evitarlo. Lo guie al cuarto de telecomunicaciones pasando por la sala donde la luz del atardecer pintaba todo de dorado. Sentí su mirada en mi nalgueadero y el calor subió por mi espinazo. "El internet está bien lento ¿ves? Quiero cancelar servicio Triara Telmex de una buena vez" le expliqué mientras él se agachaba a revisar el módem su culo firme en esos jeans desgastados me hipnotizaba.

"Déjame checarlo ahorita" murmuró sacando herramientas su aliento cálido cerca de mi oreja cuando se paró. Nuestras manos se rozaron al pasarle un cable y fue como chispa eléctrica piel contra piel suave y áspera a la vez. Chingado qué rico se siente pensé mi corazón latiendo a mil. "Parece que está bien el equipo" dijo él mirándome fijo "pero a lo mejor es algo en la línea ¿me dejas revisar el cuarto?" Asentí muda la boca seca imaginando sus manos en otros lados.

En el cuarto principal con la cama king size de sábanas de seda él se subió a una silla para checar el cableado yo me quedé abajo sosteniéndola mis tetas a la altura perfecta para que las viera. "Ana ¿estás segura de que quieres cancelar? El servicio aquí en Triara es premium" preguntó bajando con gracia felina. Su sudor brillaba en el cuello y lo olí puro macho mezclado con colonia barata que me volvió loca. "Sí pero si no me convences..." le dije juguetona mordiéndome el labio.

Se acercó un paso su pecho casi tocando el mío el aire se cargó de tensión como antes de tormenta. "Puedo mostrarte lo que este servicio tiene de especial" susurró su mano rozando mi brazo enviando ondas de placer directo a mi entrepierna.

¿Qué chingados estoy haciendo?
me dije pero mi cuerpo ya había decidido. Lo jalé de la playera y lo besé hambrienta su boca sabía a menta y deseo lengua invadiendo la mía con fuerza. Gemí contra él sintiendo su verga endurecerse contra mi panza.

Nos tropezamos hacia la cama quitándonos la ropa como animales él lamió mi cuello chupando suave dejando marcas húmedas que ardían delicioso. "Qué rica estás Ana" gruñó desabrochándome el short sus dedos gruesos deslizándose por mis muslos hasta mi coñito ya empapado. Olía a mi propia excitación almizclada y a su piel tostada por el sol. Me abrió de piernas y hundió la cara ahí lamiendo mi clítoris con maestría la lengua girando círculos que me hicieron arquear la espalda jadeando "¡Ay cabrón sí así!".

Su barba raspaba mis labios internos delicioso dolor placer puro mientras metía dos dedos curvándolos adentro tocando ese punto que me hace ver estrellas. El sonido de mi humedad chupada por su boca era obsceno jugoso y me volvía más loca. No aguanto güey me voy a venir pensé temblando. "Córrete en mi boca mami" ordenó y exploté ondas de éxtasis recorriendo cada nervio gritando su nombre el cuarto girando.

Aún jadeante lo volteé empujándolo a la cama su verga saltó libre gruesa venosa con la cabeza morada brillando de precum. La tomé en mi mano suave terciopelo sobre acero la masturbé lento saboreando el peso. "Chúpamela" pidió con voz ronca y obedecí bajando la boca engulléndola hasta la garganta saboreando sal y hombre puro. Él gemía agarrándome el pelo guiándome el ritmo sus caderas empujando suave pero firme follándome la boca.

No aguanté más trepándome a horcajadas lo monté despacio sintiendo cada centímetro estirándome delicioso. "¡Qué apretadita!" rugió sus manos amasando mis chichis pellizcando pezones duros como piedras. Reboté fuerte el slap slap de piel contra piel resonando piel sudada pegajosa olor a sexo llenando el aire. Sudor goteaba de su pecho al mío mezclándose salado en mi lengua cuando lo lamí.

Cambié de posición él me puso a cuatro embistiéndome duro profundo sus bolas golpeando mi clítoris cada thrust. "Más cabrón rómpeme" le supliqué enajenada el placer building como ola gigante. Sus manos en mis caderas marcas rojas tacto posesivo me volteó boca arriba piernas en sus hombros penetrándome hasta el fondo ojos clavados en los míos conexión brutal alma con alma. "Me vengo Ana contigo" jadeó y sentí su verga palpitar chorros calientes llenándome mientras yo colapsaba en otro orgasmo eterno estrellas explosiones sensoriales.

Caímos exhaustos enredados piel pegada sudor resbalando besos suaves post-sexo. Su corazón tronaba contra mi oreja como tambor. "No canceles el servicio ¿va? Te lo arreglo personal" murmuró riendo juguetón. Sonreí besándolo "Ni madres ahora quiero upgrade con visitas tuyas".

Se vistió lento robándome besos prometiendo volver pronto. Cuando cerró la puerta el folio de cancelar servicio Triara Telmex quedó olvidado en la mesa. Me tiré en la cama oliendo a nosotros el cuerpo zumbando satisfecho. Mejor que cualquier internet pensé con una sonrisa pendeja sabiendo que acababa de conectar de verdad.

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