Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Trío PRN Ardiente Trío PRN Ardiente

Trío PRN Ardiente

6540 palabras

Trío PRN Ardiente

Estás en la playa de Cancún, el sol del mediodía calienta tu piel morena mientras el aire salado del mar Caribe te acaricia la cara. Tú, Karla, una chava de veintiocho pirulos bien plantada, con curvas que vuelven locos a los weyes, has venido de vacaciones con tus carnales del alma: Ana, tu mejor amiga desde la prepa, tetas firmes y un culo que no para de mover, y Luis, el cuate alto y musculoso que siempre anda con esa sonrisa pícara. Alquilamos una cabaña chida frente al mar, con hamacas y una alberca privada. La neta, desde que llegamos, hay una tensión en el aire, como si el calor nos estuviera provocando algo más que bronceado.

Ana se recuesta en la hamaca, su bikini rojo apenas cubre lo necesario, y te guiña el ojo. —Órale, Karla, ¿ya viste qué guapo está Luis mojado? Parece modelo de calendario— dice con esa voz ronca que usa cuando está juguetona. Luis sale de la alberca, el agua chorreando por su pecho tatuado, gotas brillando como diamantes bajo el sol. Sientes un cosquilleo en el estómago, un calor que sube desde tus muslos.

¿Qué pedo conmigo? ¿Por qué de repente los veo tan sabrosos? Neta, esto de estar soltera me tiene caliente.
Te muerdes el labio, el sabor salado de tu sudor en la boca.

La tarde cae y entramos a la cabaña a refrescar. El aire acondicionado zumba suave, pero el ambiente está cargado. Sacamos unas chelas frías del refri, el pop del corcho rompiéndose es como un disparo de deseo. Nos sentamos en el sofá grande, piernas rozándose sin querer —o queriendo—. Ana prende la tele, buscando algo para pasar el rato. —Mira, wey, encontré un canal de paga con cositas picantes. ¿Quieren ver un trío PRN? Dicen que es de los buenos, con morras mexicanas bien nalgonas— suelta ella, riendo. Tus ojos se abren grandes, el corazón te late fuerte contra las costillas.

Luis se acomoda entre las dos, su muslo firme tocando el tuyo, piel contra piel, cálida y áspera por la sal del mar. —Simón, dale play, Ana. A ver si nos da ideas— dice él, su voz grave vibrando en tu pecho. El video arranca: tres cuerpos entrelazados en una cama king, gemidos altos, el slap-slap de carne contra carne, el olor imaginario a sudor y sexo llenándote la nariz. Ves cómo la chava en medio chupa una verga dura mientras otro la come de atrás, sus pechos rebotando. Sientes tu concha humedecerse, el calor entre tus piernas creciendo como una ola.

La tensión sube. Ana suspira, su mano roza tu rodilla casualmente.

Neta, esto es demasiado. Quiero tocarlos, sentirlos. ¿Y si lo hacemos? Somos carnales, nos queremos.
Te giras y ves sus ojos brillantes, pupilas dilatadas. Luis nos mira a las dos, su bulto evidente en el short. —Chavas, ¿están calientes como yo? Porque este trío PRN me tiene la verga parada— confiesa, y suelta una carcajada nerviosa. Ana se lanza primero, besándolo con lengua, el sonido húmedo de sus labios chocando te eriza la piel. Tú no aguantas más; te acercas, tu mano en el pecho de Luis, sintiendo su corazón galopando.

El beso entre los tres es un torbellino: bocas calientes, lenguas danzando, sabor a chela y sal marina. Ana te besa a ti ahora, suave al principio, luego feroz, mordisqueando tu labio inferior. —Karla, siempre quise probarte, mamacita— murmura contra tu cuello, su aliento caliente oliendo a menta. Tus pezones se endurecen bajo la blusa, rozando la tela. Luis te quita la ropa con manos expertas, sus dedos callosos trazando tu espina dorsal, enviando chispas a tu clítoris. Caes de rodillas en la alfombra suave, el olor a playa impregnado en ella, y liberas su verga gruesa, venosa, palpitante. La lames desde la base, salada por el sudor, mientras Ana se desnuda, sus tetas perfectas balanceándose.

La escalada es imparable. Luis te come el coño con hambre, su lengua plana lamiendo tu humedad, chupando tu clítoris hinchado. ¡Ay, cabrón, qué rico! Así, no pares— gimes, tus uñas en su cabeza. Ana se une, besando tus tetas, succionando un pezón mientras sus dedos juegan con tu ano. El cuarto se llena de jadeos, el slurp de lenguas en carne mojada, el crujir del sofá. Te subes a horcajadas sobre Luis, su verga abriéndote centímetro a centímetro, llenándote hasta el fondo. Duele rico, un estirón delicioso. Ana se sienta en la cara de él, moliéndose, su concha chorreando jugos que gotean sobre su boca.

Esto es el paraíso, wey. Un trío PRN en vivo, mejor que cualquier video. Siento sus cuerpos sudados pegados al mío, el ritmo de sus caderas chocando con las mías.
Cambian posiciones: tú de perrito, Luis embistiéndote profundo, bolas golpeando tu clítoris, mientras Ana te besa y te masturba. El olor a sexo es espeso, almizclado, mezclado con el perfume floral de Ana. Gimes alto, —¡Chínguenme más fuerte, pendejos calientes!— y ellos obedecen, el slap-slap acelerando. Luis gruñe, su verga hinchándose dentro de ti. Ana se corre primero, temblando, chorros calientes salpicando tu piel.

La intensidad crece como una tormenta. Te voltean, ahora Ana lamiéndote el coño mientras Luis la coge por atrás. Ves sus caras de éxtasis, mejillas sonrojadas, sudor perlando frentes. Tus dedos en el pelo de Ana, tirando suave. —Sí, rica, cómemela toda— suplicas. El clímax te golpea como un rayo: olas de placer desde tu útero, piernas temblando, grito ahogado en la almohada. Luis se sale y se corre sobre nosotras, leche caliente salpicando tetas y vientres, el olor alcalino fuerte. Ana llega de nuevo, convulsionando.

Caemos exhaustos en un enredo de miembros, respiraciones jadeantes calmándose. El ventilador gira perezoso arriba, enfriando nuestra piel pegajosa. Luis nos abraza a las dos, besos suaves en frentes. —Neta, chavas, eso fue épico. Mejor que cualquier trío PRN— dice, riendo bajito. Ana acaricia tu mejilla, ojos brillando.

Esto nos cambió todo. No solo folleteo, hay amor aquí, confianza pura. Quiero más noches así.
Te sientes plena, el cuerpo zumbando de afterglow, músculos laxos y satisfechos.

Afuera, las olas rompen suaves, la luna ilumina la playa. Nos duchamos juntos, jabón resbalando por curvas, risas compartidas. En la cama king, nos acurrucamos desnudos, pieles aún sensibles. Sueñas con más tríos PRN reales, con ellos, en esta cabaña que huele a nosotros. Mañana será otro día de sol, mar y deseo infinito.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.