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Trio Ardiente con Mi Ex

6637 palabras

Trio Ardiente con Mi Ex

Estaba en una fiesta en Polanco, de esas que arman los cuates con buena música norteña y regional mexicana retumbando en los parlantes. El aire olía a tacos al pastor recién hechos, con su juguito de piña cayendo en la plancha, y a chelas frías sudando en las manos de todos. Yo, platicando con unos vatos del trabajo, cuando de repente la veo: Ana, mi ex. Esa morra que me tuvo loco por meses, con su pelo negro largo hasta la cintura, ojos cafés que te clavan como navaja, y un cuerpo que ni te imaginas, curvas perfectas envueltas en un vestido rojo ajustado que gritaba ven por mí.

¿Qué chingados hace ella aquí? Neta, mi verga dio un salto solo de verla. Hace un año que terminamos, pero el fuego no se apagó, wey.
Me acerco, con el corazón latiéndome como tamborazo zacatecano. "¡Órale, Ana! ¿Qué onda, güey?" le digo, fingiendo calma. Ella se voltea, sonríe con esa boca carnosa que tanto extrañé, y me abraza fuerte. Su perfume, mezcla de vainilla y algo picante, me invade las fosas nasales. "¡Ey, carnal! Qué gusto verte, pendejo. ¿Sigues soltero o ya te agarraron?" Su voz ronca, juguetona, me eriza la piel.

Platicamos un rato, recordando las pendejadas que hacíamos juntos: viajes a la playa en Puerto Vallarta, donde nos revolcábamos en la arena hasta el amanecer. La tensión crece, siento su mano rozando mi brazo, accidental pero no tanto. De pronto, llega su amiga Sofia, una chaparrita güerita con tetas enormes que asoman por su escote, y un culo que se mueve como en video de reggaetón. "Chicas, él es el ex que les conté, el que me hacía gritar como loca", dice Ana riendo. Sofia me mira de arriba abajo, lamiéndose los labios. "Ajá, el famoso. Vamos a ver si aún tienes lo que se necesita, guapo."

La noche avanza, tragos de tequila reposado que queman la garganta y calientan la sangre. Bailamos los tres pegaditos, sus cuerpos contra el mío, sudor mezclándose. Siento las nalgas de Ana presionando mi entrepierna, dura como piedra ya. Sofia por detrás, sus pechos aplastados en mi espalda.

Neta, esto va para trio con mi ex. ¿Estoy listo? Mi mente grita sí, mi cuerpo ya está en marcha.

Acto dos: La escalada

Salimos de la fiesta, los tres en mi vocho tuneado, rumbo a mi depa en la Roma. El viento entra por las ventanas, trayendo olor a jazmín de los parques. Ana en el asiento del copiloto, su mano en mi muslo, subiendo despacito hasta rozar mi paquete. "Te extrañé, cabrón", susurra. Sofia atrás, metiendo la mano por mi camisa, pellizcando mis pezones. "Yo quiero probarlo primero", dice con voz de traviesa.

Llegamos, entramos al depa iluminado solo por luces neón de la calle. Pongo cumbia rebajada bajito, ese ritmo que te pone cachondo. Nos sentamos en el sillón de piel, Ana a mi derecha, Sofia a la izquierda. Besos primero suaves, labios rozando, lenguas explorando. Pruebo el sabor salado de tequila en la boca de Ana, su lengua danzando con la mía como en los viejos tiempos. Sofia me besa el cuello, mordisqueando, su aliento caliente oliendo a chicle de fresa.

Las manos viajan. Desabrocho el vestido de Ana, revelando sus chichis firmes, pezones oscuros duros como piedras. Los chupo, sintiendo su textura aterciopelada en la lengua, ella gime bajito: "¡Ay, wey, sí así!" Sofia se quita la blusa, sus tetotas saltan libres, las agarro con ambas manos, amasándolas, pesadas y suaves.

Esto es un sueño pinche, trio con mi ex y su amiga caliente. Mi verga palpita, lista para explotar.

Ana baja mi zipper, saca mi traba erecta, venosa y gruesa. "Mira, Sofi, te dije que era grandota". La acaricia despacio, su palma cálida envolviéndome, sube y baja con ritmo experto. Sofia se arrodilla, lame la puntita, saboreando el pre-semen salado. "Ñam, qué rico", murmura. Yo meto mano en las panties de Ana, encuentro su concha empapada, labios hinchados, clítoris palpitante. La froto en círculos, ella arquea la espalda, jadeando: "¡Más fuerte, pendejo!"

Nos movemos al cuarto, alfombra mullida bajo pies descalzos. Las pongo de rodillas en la cama king size, culos en pompa. Beso nalgas redondas, muerdo suave la carne tersa de Ana, inhalo su aroma almizclado de excitación. Sofia gime cuando le meto un dedo en su chochito rasurado, jugoso y apretado. "¡Fóllame ya!", suplica. Pero no, alargo el juego. Chupo la concha de Ana, lengua hundiéndose en sus pliegues calientes, sabor dulce-ácido que me enloquece. Ella se retuerce, manos en mi pelo: "¡No pares, cabrón!"

La tensión sube como volcán, pulsos acelerados, sudor perlando pieles. Mi verga duele de tan tiesa. Sofia se acuesta, abre piernas: "Ven, métemela". La penetro despacio, su interior apretado me aprieta como guante caliente. Empujo, sintiendo cada centímetro deslizándose, ella grita: "¡Qué chingón, sí!" Ana se pone encima de Sofia, chichis rozándose, y me besa mientras follo a su amiga. Cambio, ahora Ana cabalga mi verga, subiendo bajando, su concha tragándomela entera, jugos chorreando por mis bolas. Sofia lame donde nos unimos, lengua eléctrica.

El cuarto huele a sexo puro, gemidos rebotan en paredes, pieles chocan con palmadas húmedas. Estoy al borde, pero aguanto por ellas.

Acto tres: La liberación

Las pongo en posición de sandwich, yo atrás de Ana doggy style, mi verga embistiendo su chochito profundo, bolas golpeando clítoris. Sofia debajo, lamiendo todo: mi eje, bolas, concha de Ana. Gemidos se convierten en gritos: "¡Más duro! ¡Sí, joder!" Siento contracciones en Ana, se corre primero, chorros calientes mojando sábanas, cuerpo temblando. "¡Me vengo, wey!" Sofia se masturba furiosa, dedos volando en su clítoris, y explota en orgasmos múltiples, piernas rígidas.

No aguanto más. Sacó mi verga brillante de jugos, ellas se arrodillan, bocas abiertas. Chorros espesos de leche caliente salpican caras, tetas, lenguas ávidas lamiendo cada gota. Saborean, se besan compartiendo mi semen, salado y pegajoso.

Caemos en la cama exhaustos, cuerpos enredados, pieles pegajosas de sudor y fluidos. El aire huele a placer consumado, música aún sonando suave. Ana acaricia mi pecho: "Neta, el mejor trio con mi ex que he tenido". Sofia ríe: "Repetimos, ¿va?" Yo sonrío, besándolas.

Esto no es el fin, es el principio de algo chido. Mi ex y su amiga, qué pinche suerte.

Nos dormimos así, abrazados, con el amanecer filtrándose por cortinas, prometiendo más noches ardientes en esta ciudad que nunca duerme.

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