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El Ardiente YuGiOh Ojama Trio

7105 palabras

El Ardiente YuGiOh Ojama Trio

Estás en el gran torneo de YuGiOh en el Centro de Convenciones de la CDMX, el aire cargado de emoción y el zumbido de cientos de fans gritando jugadas épicas. Tú, con tu mazo Ojama listo, sientes esa cosquilla en el estómago cada vez que barajas las cartas. Neta, hoy voy a romperla, piensas mientras miras a tu oponente, un güey con pinta de pro pero con cara de pendejo confiado. La multitud ruge cuando colocas tus tres cartas clave en el campo: Ojama Yellow, Ojama Green y Ojama Black. El famoso YuGiOh Ojama Trio está invocado, bloqueando sus zonas y dejando al tipo sin opciones.

De repente, un destello amarillo ilumina la mesa. No es efecto especial del torneo, no. Tres figuras se materializan frente a ti, saliendo de las cartas como si fueran espíritus vivos. Son ellos, los Ojama, pero no los monstruos gorditos y torpes de siempre. Estos son tres morros guapísimos, de piel bronceada como la tuya, con cabello revuelto en tonos amarillos chillones, cuerpos atléticos cubiertos apenas por shorts ajustados que marcan todo. Ojama Yellow, el líder, te guiña un ojo con una sonrisa pícara; Green, el juguetón, lame sus labios carnosos; Black, el misterioso, te recorre con una mirada que te eriza la piel.

¿Qué chingados? ¿Esto es real o me estoy volando?

Tu oponente balbucea algo sobre trampas, pero los Ojama Trio ignoran al mundo. Yellow se acerca, su aliento cálido rozando tu oreja mientras susurra: "Duelista, nos has llamado. Ahora nos debes un premio". Su voz es grave, ronca, como miel caliente derramándose. Sientes su mano grande y cálida en tu cintura, un toque eléctrico que hace que tus pezones se endurezcan bajo la blusa delgada. El aroma a ellos es embriagador: vainilla dulce mezclada con sudor masculino fresco, como después de un partido de fut intense.

El árbitro declara tu victoria por descalificación del otro, pero tú apenas lo registras. Los tres te rodean, guiándote con toques suaves pero firmes hacia una habitación VIP al fondo del salón. Nadie se interpone; parece que el universo conspiró para esto. Cierran la puerta, y el ruido del torneo se apaga, dejando solo el latido de tu corazón y el roce de sus cuerpos contra el tuyo.

En la penumbra de la habitación, con colchón king size y luces tenues, Yellow te besa primero. Sus labios son suaves como algodón de azúcar, pero su lengua invade con hambre, saboreando a fresa madura de tus chicles. Órale, qué rico sabe este cabrón, piensas mientras tus manos exploran su pecho firme, músculos que se contraen bajo tus uñas. Green se pega por detrás, sus caderas presionando contra tu culo, y sientes su verga dura como roca frotándose. "Relájate, chula", murmura, mordisqueando tu cuello, enviando chispas de placer directo a tu panocha que ya palpita húmeda.

Black, callado pero intenso, te quita la blusa con delicadeza, exponiendo tus tetas al aire fresco. Sus ojos oscuros devoran cada centímetro mientras lame un pezón, succionándolo con fuerza que te arranca un gemido. El sonido rebota en las paredes, crudo y animal. Hueles su excitación, ese almizcle terroso que te marea, y bajas la mano para palpar las tres vergas hinchadas bajo los shorts. Son gruesas, venosas, latiendo contra tus dedos como si tuvieran vida propia.

Te tumban en la cama, un mar de sábanas blancas que crujen bajo el peso. Tus jeans vuelan por los aires, y ahí estás, en tanga empapada, rodeada por el YuGiOh Ojama Trio. Tensionas las piernas, un poco nerviosa pero jodidamente cachonda. Esto es una locura, pero neta quiero que me chinguen hasta el cansancio. Yellow se arrodilla entre tus muslos, besando la piel sensible de tu interior, subiendo lento, torturándote con su aliento caliente. Green y Black chupan tus tetas al unísono, lenguas girando, dientes rozando justo lo suficiente para doler rico.

El calor sube como fiebre. Yellow aparta la tanga y lame tu clítoris, plano y experto, haciendo que arquees la espalda. "¡Pinche rico!", gritas, el sabor salado de tu propia humedad en su boca cuando te besa después. Green se saca la verga, una joya amarilla y gruesa, y te la mete en la mano. La aprietas, sintiendo la piel sedosa sobre el acero debajo, venas pulsando. Black hace lo mismo, y ahora masturba las dos mientras Yellow te come viva, dedos curvándose dentro de ti, tocando ese punto que te hace ver estrellas.

La habitación se llena de sonidos: lamidas húmedas, jadeos roncos, el slap slap de tus manos en sus vergas. Sudas, el olor a sexo invade todo, dulce y pecaminoso. Tu orgasmo primerizo explota como volcán, piernas temblando, chorros mojando la boca de Yellow. Él ríe, triunfante: "Eso nomás es el principio, mi reina".

Ahora escalan. Te ponen de rodillas, el colchón hundiéndose. Yellow te coge la boca primero, su verga llenándote hasta la garganta, sabor a precúm salado y adictivo. Green se posiciona atrás, frotando la punta en tu entrada resbalosa antes de empujar lento, centímetro a centímetro. ¡Qué llena me siento, cabrones! Gimes alrededor de la polla de Yellow, vibraciones que lo hacen gruñir. Black acaricia tu espalda, pellizcando tu clítoris mientras Green bombea, cada embestida un choque de pelvis que resuena como tambores.

Cambian posiciones como en una jugada maestra del YuGiOh Ojama Trio. Green en tu boca, su verga más larga rozando tu paladar; Black te penetra ahora, más rudo, nalgas aplastándose contra su pubis peludo. Yellow espera su turno, masturbándose, gotas brillando en la punta. El sudor perla sus cuerpos amarillentos, goteando en tu piel, mezclándose con el tuyo. Sientes cada vena, cada pulso, el estiramiento delicioso que te hace rogar: "¡Más, pendejos, no paren!".

La tensión crece, coiling como serpiente. Tus paredes se aprietan, ordeñando a Black hasta que ruge y se corre dentro, chorros calientes pintando tus entrañas. Sale, semen goteando por tus muslos, y Yellow toma su lugar al instante, follando el desastre cremoso con thrusts salvajes. Green explota en tu boca, semen espeso y amargo que tragas ansiosa, lamiendo cada resto. Yellow te voltea boca arriba, piernas sobre sus hombros, y te martilla profundo, clítoris frotándose en su base.

El clímax final te destroza. Gritas, uñas clavándose en su espalda, mientras él se vacía en ti, uniendo sus gruñidos a los tuyos. Colapsan a tu lado, cuerpos entrelazados, pechos subiendo y bajando en ritmo. El aire huele a sexo puro, semen, sudor y piel satisfecha. Yellow te besa la frente: "Eres nuestra duelista eterna". Green acaricia tu pelo: "Vuelve a invocarnos cuando quieras". Black solo sonríe, mano en tu teta.

Te quedas ahí, envuelta en su calor, el afterglow lavando tu cuerpo como ola tibia. Neta, el mejor premio de un torneo. El YuGiOh Ojama Trio me cambió la vida. Fuera, el torneo sigue, pero tú ya ganaste todo. Lentamente, se desvanecen en chispas amarillas, dejando solo el eco de sus toques en tu piel y una sonrisa pendeja en tu cara.

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