Trío Beethoven Op 11 en Nuestra Piel Ardiente
La noche en mi depa de la Condesa estaba perfecta chida el aire fresco de octubre colándose por la ventana entreabierta trayendo olor a jazmines del jardín de abajo. Yo Ana acababa de poner el vinilo del Beethoven Trio Op 11 en el tocadiscos viejo que heredé de mi abuelita el que cruje justo lo necesario para que suene vivo. Marco mi carnalito desde la uni estaba recargado en el sofá de terciopelo rojo con una chela en la mano sus ojos cafés clavados en mí mientras me movía por la sala encendiendo velas de vainilla que llenaban el aire con ese dulzor cremoso que me pone la piel de gallina.
Luisa nuestra amiga de toda la vida la que siempre ha sido la más desinhibida llegó puntual con una botella de mezcal oaxaqueño y esa sonrisa pícara que dice neta que hoy la armamos. Se dejó caer al lado de Marco cruzando las piernas en esos shorts de mezclilla que le quedan como pintados mostrando sus muslos morenos y suaves.
¿Por qué carajos siempre me pongo nerviosa con ella? Como si no supiéramos que entre los tres ha habido miraditas y roces inocentes en fiestas pasadaspensé mientras servía el mezcal en vasos de cristal tallado el líquido ámbar brillando bajo la luz tenue.
El Beethoven Trio Op 11 empezó con esas notas juguetonas del piano el violín y el cello entrelazándose como dedos curiosos. Marco se incorporó y me jaló a su lado su mano grande y cálida en mi cintura órale mija ven aquí murmuró con esa voz ronca que me derrite. Luisa rio bajito ¿Ya arrancaron sin mí cabrones? y se acercó más su perfume a coco y sal marina mezclándose con el jazmín y la vainilla. Sentí el primer cosquilleo en el estómago esa tensión deliciosa como cuando el mezcal quema la garganta pero sube dulce.
Nos quedamos así los tres pegaditos escuchando el primer movimiento el piano galopando ligero el violín cantando meloso. Marco besó mi cuello su aliento caliente oliendo a chela y menta yo cerré los ojos dejando que sus labios trazaran la curva de mi clavícula. Luisa no se quedó atrás su mano rozó mi muslo despacito subiendo hasta el borde de mi falda plisada ¿Te late Ana? Dime y paro susurró sus ojos verdes fijos en los míos. Sí wey neta que sí respondí con la voz temblorosa el corazón latiéndome como el redoble de tambores en el segundo movimiento que ya arrancaba más intenso.
El calor subía la sala se sentía más chica el aire espeso con nuestros alientos jadeantes. Marco me volteó hacia él y me besó profundo su lengua explorando mi boca con urgencia yo saboreando el mezcal en él salado y ahumado. Luisa se pegó por detrás sus tetas suaves presionando mi espalda sus manos colándose bajo mi blusa desabrochando el brasier con maestría Estás rica pinche Ana dijo lamiéndome la oreja el sonido húmedo de su lengua mandándome chispas directo al clítoris.
Esto es lo que queríamos los tres ¿verdad? Esa fantasía que platicamos borrachos en la azotea hace meses el trío perfecto como esta música de Beethoven que nos envuelveLa melodía del Beethoven Trio Op 11 ahora en su andante grazioso fluía sensual las cuerdas acariciando el aire como dedos invisibles. Marco bajó mi falda de un tirón mis panties de encaje negro quedando expuestos húmedos ya de anticipación. Luisa gimió bajito Mira cómo brilla tu concha mi amor y se arrodilló entre mis piernas su aliento caliente rozando mi monte de Venus.
Me recargué en Marco él mordisqueándome el lóbulo de la oreja mientras sus dedos jugaban con mis pezones duros como piedritas. Luisa lamió despacio primero el interior de mis muslos saboreando el sudor salado que ya perlaba mi piel luego su lengua plana recorriendo mi raja empapada ¡Ay cabrona qué buena estás! exclamó chupando mi clítoris con succión perfecta. El placer era un relámpago ondas eléctricas subiendo por mi espina dorsal mis caderas moviéndose solas contra su boca.
Marco se quitó la playera su pecho velludo y musculoso brillando a la luz de las velas yo lo toqué sintiendo los latidos fuertes bajo mi palma Te quiero dentro ya le pedí desesperada. Él rio Paciencia mami el Beethoven nos guía y el tercer movimiento variaciones sobre un tema austriaco empezó juguetón pero profundo como nosotros. Luisa se levantó besándome con mi propio sabor en sus labios dulce y almizclado mientras Marco se desabrochaba el cinturón su verga saltando libre gruesa venosa palpitando.
Nos movimos al piso sobre la alfombra persa suave como piel de tigre. Yo me puse a cuatro Marco detrás de mí embistiéndome de una el glande abriéndose paso en mi calor húmedo ¡Qué apretadita estás siempre! gruñó sus caderas chocando contra mi culo con palmadas sonoras. Luisa enfrente abrió las piernas ofreciéndome su concha rosada hinchada yo la devoré lamiendo su clítoris chupando sus labios carnosos ella gimiendo ¡Sí así mi reina cómemela! El Beethoven Trio Op 11 en su finale presto nos acompañaba frenético las notas volando como nuestros jadeos mezclados con el slap slap de carne contra carne.
El sudor nos unía resbaloso salado goteando de Marco a mi espalda yo lo sentía resbalar hasta mi raja donde él entraba y salía lubricado por mis jugos. Luisa se corrió primero su concha contrayéndose contra mi lengua chorros calientes mojándome la barbilla ¡Me vengo pinches cabrones! gritó arqueando la espalda. Eso me empujó al borde Marco aceleró follándome más duro su verga hinchándose dentro Vente conmigo Ana ordenó y explotamos juntos mi coño ordeñándolo espasmos interminables olas de placer cegador mientras el piano de Beethoven remataba triunfal.
Pero no paramos el mezcal y la música nos tenían en llamas. Cambiamos posiciones Luisa montando a Marco su culo rebotando sobre su verga yo sentada en su cara su lengua metiéndose en mí mientras besaba a Marco. El olor a sexo era espeso almizcle sudor y excitación pura el piano crujiendo en el vinilo como testigo.
Neta que esto es el paraíso los tres en sintonía como el trío perfecto de Beethoven Op 11 cada nota un toque cada pausa un aliento
Marco se vino dentro de Luisa gruñendo como animal su semen desbordándose blanco cremoso por sus muslos ella lo ordeñó con maestría. Yo me corrí de nuevo en su boca ahogándola en mis jugos temblando descontrolada. Nos derrumbamos en un enredo de piernas brazos y suspiros el vinilo terminando en un fade out suave.
El afterglow fue puro terciopelo recostados en la alfombra las velas parpadeando sombras bailando en las paredes. Marco me acariciaba el pelo Eres lo máximo mija Luisa acurrucada en mi pecho Repetimos pronto ¿eh? El aire olía a nosotros a vainilla quemada a jazmín nocturno. Afuera la ciudad zumbaba indiferente pero adentro en nuestro mundo el Beethoven Trio Op 11 había sellado algo eterno una conexión de pieles almas y música.
Quién iba a decir que unas notas de hace doscientos años nos harían arder así neta que la vida es chida cuando la vives sin frenosSonreí cerrando los ojos saboreando el eco del placer en mi cuerpo exhausto pero feliz.