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Mi Try On Haul Sin Censura Caliente

7407 palabras

Mi Try On Haul Sin Censura Caliente

Estaba en mi depa en la Condesa, con el sol de la tarde colándose por las cortinas blancas, pintando todo de un dorado chido. Acababa de llegar del centro comercial con bolsas llenas de ropa nueva, esa que vi en las tiendas y pensé: "Órale, esto va a volver loco a Alex". Mi novio, ese wey alto y moreno con ojos que me derriten, me había pedido que le hiciera un try on haul uncensored, como esos videos que vemos en la red pero sin filtros, sin censura, puro desmadre sensual. "Hazlo para mí, mi amor", me dijo por WhatsApp, y yo, con una sonrisa pícara, respondí: "Prepárate, carnal, porque esto va a estar perrísimo".

Me metí al baño a darme una regadita rápida, el agua tibia cayendo sobre mi piel morena, oliendo a jabón de lavanda que me encanta. Salí envuelta en una toalla, el pelo húmedo goteando un poquito, y armé el trípode con mi celular en la recámara. Luces suaves, música de fondo con reggaetón bajito, ese ritmo que hace que las caderas se muevan solas. Me paré frente al espejo de cuerpo entero, solté la toalla y admiré mi figura: curvas en los lugares correctos, tetas firmes, culo redondo que tanto le gusta a Alex.

Va a flipar cuando vea esto
, pensé, mientras me ponía el primer outfit: un vestido negro ajustado, corto hasta las muslos, con escote que deja ver justo lo suficiente para calentar motores.

Presioné grabar. "¡Hola, guapos! Hoy les traigo mi try on haul uncensored, pero este es especial para mi rey. Miren este vestidito, ¿qué tal?". Giré despacio, el tejido rozando mi piel como una caricia, suave y fresco. Sentí un cosquilleo en el estómago, esa emoción de saber que él lo vería después, o mejor aún, que entraría en cualquier momento. Porque sí, le mandé la ubicación en vivo, con link para que se conectara desde su cel. El chat empezó a sonar: "¡Estás divina, nena!" escribió él. Sonreí, mordiéndome el labio, y pasé al siguiente: un conjunto de lencería roja, tanguita diminuta y brasier push-up que hacía que mis chichis se vieran explosivas.

El aire de la habitación se sentía más pesado, cargado con mi perfume dulce y el leve aroma de mi excitación empezando a despertar. Me acerqué a la cámara, arqueando la espalda para que el lente capturara cada curva. "Este set me hace sentir tan calenturienta, ¿se imaginan sus manos aquí?". Mis dedos rozaron el encaje, bajando despacio por mi vientre plano, hasta el borde de la tanga. El corazón me latía fuerte, thump-thump contra las costillas, y entre las piernas un calor húmedo que me hacía apretar los muslos. Alex respondió: "Ven a mi ofi ahora mismo". Reí bajito, esa risa ronca que sale cuando estoy juguetona. "Paciencia, mi amor, hay más".

La tensión crecía con cada prenda. Ahora unas medias de red hasta los muslos, con un top crop transparente que dejaba ver mis pezones endureciéndose por el roce del aire acondicionado. Caminé por la recámara, el sonido de mis tacones cliqueando en el piso de madera, hips swaying al ritmo de la música. Me senté en la cama, piernas cruzadas, y abrí un poco para teasing.

¿Cuánto más puede aguantar este wey sin venir por mí?
El chat explotó: corazones, emojis de fuego. Pero yo quería más, quería su piel contra la mía, su aliento caliente en mi cuello.

De repente, la puerta se abrió de un jalón. Ahí estaba Alex, corbata floja, camisa desabotonada un poco, ojos oscuros brillando de deseo puro. "No aguanté, pinche haul tuyo me tiene loco", gruñó, cerrando la puerta con el pie. Solté un gritito de sorpresa deliciosa, pero no paré la grabación. "¡Bienvenido al try on haul uncensored en vivo!", exclamé, poniéndome de pie y caminando hacia él con las caderas danzando. Su olor a colonia masculina y sudor ligero me invadió, embriagador, haciendo que mi boca se secara de anticipación.

Nos abrazamos fuerte, sus manos grandes palpando mi culo a través de las medias, apretando con esa fuerza que me hace gemir. "Estás hecha una diosa, mi reina", murmuró contra mi oído, su voz grave vibrando en mi piel. Lo besé con hambre, lenguas enredándose, sabor a menta de su chicle y a mi gloss de fresa. Sus dedos bajaron la tanga despacio, rozando mi humedad, y yo arqueé la espalda, un jadeo escapando de mis labios. "Te sientes tan mojada, nena", dijo, metiendo un dedo adentro, lento, curvándolo justo donde sabe que me vuelve loca.

Caímos en la cama, el colchón hundiéndose bajo nuestro peso, sábanas frescas oliendo a suavizante de limón. Le quité la camisa, besando su pecho ancho, lamiendo el sudor salado de su piel, bajando hasta su cinturón. "Déjame probarte primero", susurré, desabrochándolo con dientes, sacando su verga dura, palpitante, venosa. La tomé en la mano, piel caliente y suave, y la metí a la boca, chupando con ganas, lengua girando en la cabeza, saboreando esa gotita precúm salada. Él gruñó, enredando los dedos en mi pelo: "¡Pinche chupada, wey, no pares!". El sonido de su placer, esos gemidos roncos, me ponía más caliente, mi chocha latiendo, pidiendo atención.

Me volteó boca arriba, rasgando las medias con un tirón que me erizó la piel. "Ahora te voy a comer como se debe", prometió, bajando la cabeza entre mis piernas. Su lengua caliente lamió mi clítoris, succionando suave, dedos abriéndose paso adentro, follándome lento mientras yo me retorcía, uñas clavándose en las sábanas. Olía a sexo puro, a mi arousal dulce y almizclado, mezclado con su sudor. "¡Más fuerte, cabrón!", supliqué, caderas empujando contra su boca. El orgasmo vino como ola, tensándome toda, grito ahogado escapando mientras temblaba, jugos corriéndome por los muslos.

Pero no paró. Me puso de rodillas, verga rozando mi entrada, lubricada y lista. "Dime que la quieres", exigió, pellizcando mis pezones. "¡Sí, métemela toda, mi rey!", respondí, empujando hacia atrás. Entró de un solo golpe, llenándome hasta el fondo, estirándome delicioso. El slap-slap de piel contra piel, sus bolas golpeando mi clítoris, gemidos mezclándose con la música. Sus manos en mis caderas, jalándome fuerte, ritmo acelerando. Sudor goteando de su frente al mi espalda, caliente, resbaloso.

Esto es el cielo, pinche try on haul que armé
, pensé en medio del éxtasis.

Cambié de posición, montándolo como amazona, tetas rebotando con cada bajada, sus manos amasándolas, pellizcando. Lo miré a los ojos, conexión profunda, amor y lujuria pura. "Te amo, nena", jadeó, y eso me llevó al borde. Aceleré, chocha apretándolo como puño, hasta que explotó dentro, chorros calientes llenándome, su grito ronco uniéndose al mío en un clímax que nos dejó temblando, unidos.

Nos quedamos así, jadeando, cuerpos pegajosos de sudor, su semen goteando lento de mí. Me recargó en su pecho, besos suaves en la frente, el corazón latiéndole fuerte bajo mi oreja. "El mejor try on haul uncensored de mi vida", murmuró riendo bajito. Yo sonreí, trazando círculos en su piel con la uña. "Y apenas es el principio, amor. Mañana compramos más ropa". El cuarto olía a nosotros, a satisfacción, con la cámara aún grabando el afterglow, luz tenue envolviéndonos en paz. Fuera, la ciudad zumbaba, pero aquí, éramos solo placer y conexión, listos para más.

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