Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Triad Financiero de Placeres Triad Financiero de Placeres

Triad Financiero de Placeres

6222 palabras

Triad Financiero de Placeres

Entré a las oficinas de Triad Financial en Polanco con el corazón latiéndome como tambor de mariachi. El aire acondicionado besaba mi piel sudada por el tráfico infernal de la Ciudad de México, y olía a café recién molido mezclado con el perfume caro de los ejecutivos. Yo, Ana, contadora recién graduada de la UNAM, vestida con una falda lápiz que abrazaba mis curvas y una blusa blanca que dejaba entrever el encaje de mi brasier. Neta, estaba nerviosa pero emocionada. Mi jefe, Javier, un moreno alto con ojos verdes que te desnudan con la mirada, me recibió con una sonrisa pícara.

Qué chulo está este pendejo, pensé mientras firmaba mi contrato.

"Bienvenida al equipo, Ana. Aquí en Triad Financial nos cuidamos entre nosotros, ¿eh?"
Su voz grave vibraba en mi pecho, y sentí un cosquilleo entre las piernas. Javier era el director financiero, con trajes a la medida que marcaban su pecho musculoso de gym rat.

Entonces entró Marco, su socio y mano derecha. Rubio, ojos azules, con esa barba de tres días que invita a rasparla con los labios. Triad Financial era su bebé, un firma de inversiones que manejaba millones de pesos de clientes chidos. Marco me estrechó la mano, su palma cálida y firme, y juro que su toque envió chispas directo a mi centro.

Estos dos juntos son dinamita, me dije, imaginando cosas que no debía en mi primer día. Pasamos la mañana en juntas, yo tomando notas, pero mi mente divagaba. El sonido del teclado, el roce de sus piernas bajo la mesa de cristal, el aroma masculino de sus colonias mezclándose. Al mediodía, Javier me invitó a comer en el roof top del edificio.

"Ven, Ana, que Marco trae una botella de tequila reposado para celebrar tu llegada."

El sol de mediodía calentaba la terraza, con vistas a las torres relucientes. Brindamos, el tequila quemando dulce mi garganta, aflojando mis inhibiciones. Hablamos de números, de fusiones, pero las miradas se volvían pesadas, cargadas de promesas. Marco rozó mi rodilla "accidentalmente", y Javier soltó una risa ronca. ¿Están coqueteando o soy yo la que alucina?

La tarde se estiró con tensión eléctrica. En mi cubículo, sentía sus presencias como imanes. Cada vez que pasaban, el aire se espesaba con feromonas. Al salir, Javier me detuvo en el elevador.

"¿Vienes con nosotros a cerrar unos deals en el bar de abajo, Ana? No muerden... mucho."
Marco guiñó un ojo, y mi cuerpo traicionero se encendió.

El bar era un antro elegante, luces tenues, jazz suave y olor a madera pulida. Nos sentamos en una esquina íntima, shots de mezcal fluyendo. La conversación viró personal. Javier confesó su gusto por tríos equilibrados, Marco asintió con picardía.

"En Triad Financial, creemos en alianzas fuertes, ¿sabes? Tres partes que se complementan perfecto."
Sus palabras me mojaron las bragas. Neta, ¿me están proponiendo lo que creo?

Subimos a la suite privada que Triad Financial usaba para clientes VIP. El elevador zumbaba como mi pulso acelerado. Javier me acorraló contra la pared, su boca devorando la mía, lengua invasora con sabor a mezcal. Marco observaba, palmeándose la verga endurecida bajo los pantalones. Esto es real, carajo.

En la suite, king size bed con sábanas de mil hilos, ciudad brillando por las ventanas. Me desvistieron lento, reverentes. Javier besó mi cuello, mordisqueando, mientras Marco lamía mis pezones endurecidos. Sus manos everywhere: ásperas de Javier en mis nalgas, suaves de Marco en mis muslos. Olía a sudor limpio, a excitación almizclada, a mi propia humedad traidora.

"Eres una diosa, Ana. Déjanos adorarte."
Javier gruñó, bajando por mi vientre. Marco me besó profundo, su barba raspando delicioso. Me tumbaron, piernas abiertas. Javier hundió la cara en mi panocha, lengua experta lamiendo mi clítoris hinchado. ¡Pinche cielo! Gemí, arqueándome. El sonido de su chupeteo obsceno, mis jugos chorreando, Marco mamándome los tetas.

La tensión crecía como tormenta. Quería sus vergas. Javier se desabrochó, sacando una polla gruesa, venosa, goteando precum. Marco igual, larga y curva, perfecta para mi garganta. Me arrodillé, alternando: chupé a Javier profundo hasta las bolas, saboreando su sal, luego a Marco, garganta profunda mientras Javier me metía dedos en el culo.

Me siento poderosa, reina de estos machos. Me pusieron en cuatro, Javier embistiéndome por atrás, su verga estirándome delicioso, pellizcando mis nalgas. Cada estocada hacía slap-slap contra mi piel, mi coño apretándolo como guante. Marco en mi boca, follándome la cara suave pero firme. Gemidos roncos,

"¡Qué rica estás, mamacita!"
Javier jadeaba.

Cambiaron. Marco debajo, yo cabalgándolo, su verga tocando mi cervix, girando caderas en rodeo. Javier detrás, lubricante fresco, dedo en mi ano abriéndome. Sí, cabrón, métemela. Empujó lento su cabeza, centímetro a centímetro, el ardor dulce convirtiéndose en éxtasis. Llenos los dos, follándome en doble penetración perfecta. Sudor goteando, pieles chocando, olor a sexo puro. Mis paredes contraídas, orgasmos building.

El clímax llegó como avalancha. Marco primero, llenándome de leche caliente,

"¡Me vengo, Ana!"
Javier gruñendo, eyaculando profundo en mi culo. Yo exploté, chorros mojando la cama, visión borrosa, grito ahogado. Colapsamos, enredados, pulsos latiendo al unísono.

Después, en afterglow, Javier me acariciaba el pelo, Marco besaba mi hombro.

"Esto es solo el principio en Triad Financial. ¿Estás adentro?"
Reí, exhausta, satisfecha. Sí, neta que sí. La ciudad ronroneaba afuera, pero aquí, en esta cama, habíamos forjado nuestra propia alianza. Placeres infinitos, sin arrepentimientos, solo deseo puro y consensual. Mañana, oficina normal, pero ahora sabíamos el secreto de Triad Financial: no solo finanzas, sino pasiones triangulares que queman.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.