Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Posiciones para Trío Mhm que Encienden el Deseo Prohibido Posiciones para Trío Mhm que Encienden el Deseo Prohibido

Posiciones para Trío Mhm que Encienden el Deseo Prohibido

6224 palabras

Posiciones para Trío Mhm que Encienden el Deseo Prohibido

Imagina que estás en una noche calurosa de verano en Playa del Carmen, el aire salado del mar Caribe colándose por las ventanas abiertas de esa villa rentada con vista al océano. Tú, con tu piel bronceada por el sol mexicano, sientes el pulso acelerado mientras Ana y Luis te miran con ojos cargados de promesas. Ana es esa morena de curvas generosas, con el cabello negro suelto cayendo como cascada sobre sus hombros, y un vestido ligero que deja ver el contorno de sus pechos firmes. Luis, su carnal de toda la vida, alto y musculoso, con esa sonrisa pícara que dice neta, esto va a estar chido.

Todo empezó en la playa esa tarde, cuando los conociste jugando voleibol. Risas, arena caliente entre los dedos de los pies, el sonido de las olas rompiendo como un ritmo sensual. Ana te rozó accidentalmente la mano al pasar la pelota, y su toque fue eléctrico, como un chispazo que te recorrió la espina dorsal. Luis se acercó después, con una cerveza fría en la mano, y te invitó a su villa para continuar la fiesta. No pudiste decir que no. Ahora, sentados en el sofá de mimbre, con música de cumbia rebajada sonando bajito, el ambiente se carga de tensión. El olor a coco de sus cremas bronceadoras se mezcla con el sudor ligero de sus cuerpos, y tú sientes tu corazón latiendo fuerte contra las costillas.

¿Y si digo que sí? ¿Y si dejo que esto fluya? Neta, nunca he probado algo así, pero su mirada me hace mojarme ya.

Ana se acerca primero, su aliento cálido contra tu oreja mientras te susurra: "Wey, ¿has oído de las posiciones para trío mhm? Esas que te hacen volar". Su voz es ronca, juguetona, con ese acento yucateco que suena como miel derritiéndose. Luis ríe bajito, su mano grande posándose en tu muslo, apretando con firmeza pero sin prisa. "Sí, carnala, busqué unas en la net y quiero probarlas contigo. ¿Te animas?" Asientes, el deseo ardiendo en tu vientre como tequila puro. Se levantan los tres, y Ana te besa primero, sus labios suaves y jugosos, saboreando a sal y a frutas tropicales de su gloss. Luis se une, su lengua explorando tu boca con hambre contenida, mientras sus manos recorren tu espalda, desatando el nudo de tu pareo.

La ropa cae al piso como hojas en el viento, revelando cuerpos desnudos bajo la luz tenue de las velas. Ves los pezones oscuros de Ana endureciéndose al aire, el bulto creciente de Luis entre sus piernas fuertes. Tocas su piel, suave y cálida como el sol poniente, y sientes el calor irradiando de ellos. Se mueven al dormitorio amplio, con una cama king size cubierta de sábanas blancas crujientes que huelen a lavanda fresca. El ventilador gira lento, moviendo el aire húmedo, y el sonido distante del mar marca el ritmo de lo que viene.

El medio tiempo se enciende con besos que se profundizan. Ana te empuja suavemente a la cama, boca arriba, y se sube a horcajadas sobre tu rostro. Su panocha depilada, hinchada de excitación, roza tus labios, oliendo a almizcle dulce y deseo puro. "Chúpame, mi amor", gime ella, y tú obedeces, tu lengua lamiendo sus labios mayores, saboreando su jugo salado y cremoso. Luis se posiciona entre tus piernas abiertas, su verga dura como piedra rozando tu entrada húmeda. Entra despacio, centímetro a centímetro, estirándote con un placer que duele rico. Sientes cada vena pulsando dentro, el roce contra tus paredes sensibles, mientras Ana se mueve sobre tu boca, sus caderas ondulando como en un baile de salsa.

¡Qué chingón! Su verga me llena tanto, y el sabor de ella en mi lengua me vuelve loca. Esto es mejor que cualquier fantasía.

Escuchas los gemidos de Ana, agudos y entrecortados, mezclados con los gruñidos graves de Luis al cogerte profundo. Cambian posición sin palabras, como si hubieran ensayado. Ahora eres tú quien se pone de rodillas, con Luis detrás, embistiéndote en doggy style, sus bolas golpeando tu clítoris con cada estocada. Ana se acuesta debajo de ti, en la posición del 69 invertido, lamiendo tu clítoris hinchado mientras Luis la penetra a ella al mismo tiempo. Sus lenguas y verga se turnan en un baile caótico de placer. Sientes el sudor goteando de sus cuerpos al tuyo, el slap-slap de piel contra piel, el olor a sexo impregnando el aire como incienso prohibido.

La intensidad sube. Luis sale de Ana y te voltea, poniéndote en misionero con ella encima tuya, besándose las dos mientras él alterna embestidas en vuestras panochas resbalosas. "Estas posiciones para trío mhm son la neta, ¿verdad?", jadea él, su voz entrecortada por el esfuerzo. Tú solo puedes gemir, tus uñas clavándose en la espalda de Ana, sintiendo sus tetas aplastadas contra las tuyas, pezones rozándose como chispas. El clímax se acerca como una ola gigante. Tus músculos se tensan, el calor se acumula en tu bajo vientre, y explotas primero, corriéndote con un grito ahogado, tu concha contrayéndose alrededor de la verga de Luis, chorros de placer mojando las sábanas.

Ana sigue, su cuerpo temblando mientras Luis la folla fuerte, y tú la besas para ahogar sus alaridos. Él se corre último, gruñendo como animal, llenándote de su leche caliente que gotea por tus muslos. Se derrumban los tres en un enredo de extremidades sudorosas, el pecho subiendo y bajando al unísono. El aroma a semen y jugos se mezcla con el salitre del mar, y el ventilador enfría vuestras pieles febriles.

En el afterglow, Ana acaricia tu cabello, susurrando "Gracias, preciosa, fue épico". Luis te da un beso en la frente, su mano grande cubriendo tu cadera.

Neta, esto cambia todo. Me siento viva, poderosa, conectada con ellos de una forma que no esperaba.
Se quedan así, charlando bajito sobre lo chido que fue explorar esas posiciones para trío mhm, riendo de lo torpes que fueron al principio. El sol empieza a asomarse por la ventana, tiñendo la habitación de rosa y oro, pero ninguno quiere moverse. Has descubierto un fuego nuevo en ti, uno que promete más noches como esta, con amigos que se convierten en amantes en el paraíso mexicano.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.