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Tri Edge Levia la Pasión Triple

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Tri Edge Levia la Pasión Triple

Estás en un bar chido de Polanco, con el ritmo de la música electrónica retumbando en tus huesos. El aire huele a tequila reposado y perfume caro, mezclado con el sudor ligero de la gente que se mueve como en trance. Tus ojos se clavan en el escenario improvisado donde ella aparece: Tri Edge Levia, la reina de la noche. Su nombre lo escuchaste susurrar entre los weyes, como un secreto que quema. Lleva un vestido negro ceñido que deja ver curvas perfectas, y en su piel morena brillan tres tatuajes afilados como navajas: uno en la clavícula, otro en la cadera, el tercero bajando por su muslo. Tri Edge Levia, la que promete bordes de placer que cortan el alma.

Te mira directo, sus ojos verdes como el mar de Cancún en tormenta. Sientes un cosquilleo en la nuca, el corazón latiéndote como tamborazo zacatecano. ¿Qué chingados me pasa con esta morra? piensas, mientras ella baja del escenario y camina hacia ti, caderas ondulando al ritmo de un cumbia rebajada que suena de fondo. Su perfume te envuelve, jazmín y algo picante, como chile de árbol fresco.

Ven carnal, no seas pendejo, acércate. Sientes que te lee la mente.

"¿Qué onda, guapo? ¿Te late mi show?", dice con voz ronca, acento chilango puro, labios rojos curvándose en una sonrisa que te pone la piel de gallina. Asientes, la boca seca como si hubieras chupado limón con sal. "Soy Levia, pero aquí me dicen Tri Edge Levia por estos", y roza sus tatuajes con las uñas pintadas de negro. Su toque es eléctrico, aunque no te ha rozado aún. Bailan pegados, su culo firme presionando contra tu entrepierna. Sientes su calor a través de la tela, el roce suave que te hace endurecerte al instante. "Me tienes bien puesto, wey", murmuras en su oído, y ella ríe bajito, mordiéndose el labio.

La noche avanza, shots de patron que queman la garganta como fuego. Sus manos exploran tu pecho, uñas arañando leve, prometiendo más. "Vamos a mi depa, ¿te late el riesgo?", susurra, y tú, hipnotizado por su olor a deseo, dices que sí. Salen al aire fresco de la noche, taxis amarillos zumbando, el bullicio de la Roma de fondo. En el Uber, su mano se cuela en tu pantalón, apretando tu verga con maestría. "Tranquilo, cabrón, esto es solo el principio de mi tri edge". Gimes, el pulso acelerado, el tacto de su palma suave y caliente volviéndote loco.

Llegan a su penthouse en la Condesa, luces tenues, velas de vainilla encendidas que llenan el aire de dulzor. Ella te empuja contra la pared, besos hambrientos, lenguas danzando como en un salsa ardiente. Sabe a tequila y menta, su saliva cálida deslizándose por tu boca. Le quitas el vestido, revelando lencería roja que abraza sus tetas firmes, pezones duros como piedras preciosas. "Tócame, wey, hazme sentir viva", jadea, guiando tu mano a su concha húmeda, empapada ya. El olor almizclado de su arousal te invade, terroso y dulce como chocolate abuelita derretido.

Acto dos, la escalada. Levia te lleva a la cama king size, sábanas de satén negro rozando tu piel desnuda como caricia de fantasma. "Mi tri edge es especial, carnal. Te voy a llevar al borde tres veces, sin dejarte caer hasta que yo diga". Sus palabras te erizan, el anticipado placer como un nudo en el estómago. Empieza lento: labios bajando por tu cuello, chupando fuerte hasta dejarte marcas, lengua trazando tus músculos. Llega a tu verga, erecta y palpitante, la lame desde la base hasta la punta, saboreando la gota salada de precum. "Mmm, qué rico sabes, pendejito", ronronea, succionando con vacuum que te hace arquear la espalda.

El primer edge: te mama como diosa, garganta profunda, bolas en su mano masajeando. Sientes el orgasmo subir, huevos apretados, venas hinchadas. "¡Ya Levia, me vengo!", gruñes, pero ella se detiene, riendo malvada. "No aún, eso es el primero". Tu polla late sola en el aire, frustración dulce quemando. La volteas, devorando sus tetas, mordiendo pezones que sabe a sal y sudor. Bajas, lamiendo su ombligo, hasta su panocha rasurada, clítoris hinchado como botón de miel. La chupas, lengua girando, dedos dentro curvándose en su punto G. Ella gime fuerte, "¡Ay cabrón, qué chido! ¡No pares!", caderas buckeando contra tu cara, jugos empapando tu barbilla, sabor ácido-dulce como tamarindo.

Su primer borde: tiembla, uñas clavadas en tu cabeza, pero se aparta jadeante. "Mi turno de controlarte". Segundo edge tuyo: te cabalga lento, concha apretada como guante caliente engullendo tu verga centímetro a centímetro. Arriba y abajo, tetas rebotando, sudor perlando su piel dorada. El slap de carne contra carne, gemidos mezclados con el zumbido del city abajo. Sientes el clímax rugir, "¡Levia, porfa!", pero para de nuevo, su coño contrayéndose en espasmos alrededor de ti. Agonía placentera, venas latiendo, olor a sexo saturando la habitación.

Esto es una puta tortura deliciosa. ¿Cuánto más aguanto con Tri Edge Levia?

Ahora ella: te pide misionero, piernas abiertas, su tatuaje tri edge brillando bajo la luz. La penetras profundo, embestidas lentas al principio, sintiendo cada pliegue aterciopelado. Aceleras, polla rozando su pared, ella arañando tu espalda, dejando surcos rojos que arden delicioso. "¡Más fuerte, wey! ¡Dame todo!", grita, ojos rodando. Llega al borde, concha ordeñándote, pero sales, dedos en su clítoris frenético. Grita, cuerpo convulsionando, pero no la dejas venir.

Tercer edge, el definitivo. Te pone a cuatro, culo en pompa, tatuaje en muslo invitando. Entras por atrás, lento, su ano apretado no, espera, vaginal primero: la coges duro, manos en caderas, slap slap resonando. Ella se dobla, "¡Sí, Tri Edge completa, hazme tuya!". Cambias a sus dedos en tu culo masajeando próstata, tú lamiendo su cuello salado. El build-up es insano: pulsos en sincronía, sudor goteando, aire espeso de feromonas. "¡Ahora, cabrón, córrete conmigo!", ordena.

El clímax explota. Tu verga erupciona chorros calientes dentro de ella, llenándola, mientras su concha spasmea ordeñando cada gota. Gritos primal, "¡Ay wey, qué chingón!", cuerpos temblando pegados, jugos mezclados chorreando. Caen exhaustos, pieles pegajosas, respiraciones jadeantes calmándose. Su cabeza en tu pecho, dedo trazando tu corazón acelerado.

Afterglow: luces de la ciudad filtrándose por ventanales, olor a sexo y vainilla persistiendo. "Eres el primero que aguanta mi tri edge completo, carnal", murmura Levia, besando tu hombro. Sientes paz profunda, músculos laxos, alma satisfecha. Tri Edge Levia no es solo un nombre, es una adicción, piensas, mientras el alba pinta el cielo de rosa. Se duermen enredados, promesa de más noches en este paraíso prohibido.

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