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La Plantilla Tri Fold Brochure que Despliega Placeres Ocultos

6249 palabras

La Plantilla Tri Fold Brochure que Despliega Placeres Ocultos

La oficina en Polanco estaba casi vacía esa noche de viernes, solo el zumbido del aire acondicionado y el tic tac del reloj rompiendo el silencio. Yo, Ana, graphic designer de veintiocho años, me quedé pegada a la pantalla de mi Mac, ajustando la tri fold brochure template para el cliente del resort en Cancún. El diseño era chido: paneles con playas turquesas, palmeras susurrantes y promesas de relax total. Pero lo que no esperaba era que Marco, el carnal del ejecutivo de cuentas, se quedara conmigo para "ayudar".

Él entró con dos cafés en mano, oliendo a colonia fresca y a ese aftershave que me ponía la piel de gallina. ¿Por qué carajos me afecta tanto este pendejo? pensé, mientras tomaba el vaso humeante. "Neta, Ana, esa tri fold brochure template se ve de lujo. Pero mira, este fold de acá necesita más punch", dijo, inclinándose sobre mi hombro. Su aliento cálido rozó mi oreja, y sentí un cosquilleo que bajó directo por mi espina.

Empezamos a trabajar codo a codo. Sus dedos morenos rozaban los míos al mover el mouse, y cada vez que desplegaba la plantilla en preview, imaginaba cómo se sentiría desplegar algo más entre nosotros. El papel de la impresora traía el aroma a tinta nueva, mezclado con el café negro y un leve sudor que empezaba a perfumar el aire. "Órale, déjame doblarla pa' ver cómo queda en vivo", propuso Marco, tomando una hoja impresa. Sus manos fuertes la plegaron con precisión, los tres paneles encajando perfecto como un secreto bien guardado.

Si esa plantilla tri fold brochure se siente tan suave en sus dedos, ¿cómo será mi piel?

La tensión crecía como la humedad entre mis muslos. Hablamos de todo: de lo culero que era el tráfico en Insurgentes, de tacos al pastor en la esquina, de cómo el mar en Cancún nos hacía falta a los dos. Él confesó que andaba soltero hace meses, y yo solté que mis noches eran puro Netflix y vibrador escondido. Reímos, pero la risa se volvió ronca, cargada de promesas. "Sabes, esta plantilla tiene tres partes: introducción, clímax y cierre. Como una buena noche", murmuró, sus ojos cafés clavados en los míos.

El segundo acto de nuestra propia historia empezó cuando su mano se posó en mi rodilla bajo la mesa. No la quité. En cambio, la abrí un poquito, invitándolo. El roce fue eléctrico, su palma subiendo despacio por mi falda de mezclilla, el calor de su piel contra la mía haciendo que mi pulso se acelerara como tambor en fiesta. "Ana, neta que me traes loco desde la junta de ayer", susurró, su voz grave vibrando en mi pecho. Olía a deseo puro, ese olor almizclado que sale cuando el cuerpo pide guerra.

Me volteé en la silla giratoria, y nuestros labios chocaron. Fue beso suave al principio, explorando sabores: café amargo en su lengua, mi gloss de fresa en la suya. Luego, hambre. Sus manos en mi nuca, tirando suave de mi coleta, mientras yo enredaba dedos en su camisa, sintiendo los músculos duros debajo. Desabotoné lento, panel por panel como la tri fold, revelando pecho velludo y tatuaje de águila en el hombro. Chingón, pensé, lamiendo el salado de su piel.

Lo jalé al escritorio, papeles volando, la pantalla aún mostrando la tri fold brochure template en loop. Él me levantó como si nada, sentándome en la orilla. Mi blusa voló, sostén negro cayendo, pechos libres al aire fresco. Marco gimió, bajando la boca a morder suave un pezón, chupando con hambre que me arqueó la espalda. Sentí su verga dura presionando contra mi entrepierna a través del pantalón, palpitando como mi clítoris hinchado. "Quítatelo todo, morra", ordenó juguetón, y yo obedecí, pantaleta mojada deslizándose por mis piernas.

Ahora desnuda, piel erizada por el AC, lo vi arrodillarse. Su lengua trazó caminos desde mi ombligo hasta el centro, lamiendo lento el olor a excitación que llenaba la oficina. ¡Ay, cabrón, qué rico! Gemí cuando tocó mi clítoris, círculos húmedos, dedos entrando despacio, curvándose para hallar ese punto que me hace ver estrellas. El sonido era obsceno: chupeteos, mis jugos, su respiración agitada. Sudor perlando su frente, yo agarrando su pelo negro, guiándolo más hondo.

Pero quería más. Lo puse de pie, desabroché su cinturón con dientes, liberando su verga gruesa, venosa, goteando pre-semen. La tomé en mano, piel aterciopelada sobre acero, sabor salado en mi lengua al chupar la cabeza. Él gruñó, caderas empujando suave, follándome la boca mientras yo sorbía, manos en sus bolas pesadas. "Ana, vas a hacer que me venga ya", jadeó, pero lo paré, queriendo el clímax juntos.

Acto tres: lo recargué en la mesa, piernas abiertas. Tomé un condón del cajón —siempre preparada, ¿no?—, lo enfundé con maestría. Me subí a horcajadas, guiándolo adentro. Lento al principio, sintiendo cada centímetro estirándome, llenándome. ¡Qué chingón se siente! Empujé abajo, él arriba, ritmo building como ola en la playa del brochure. Piel contra piel chapoteando, pechos rebotando, sus manos amasando mi culo. Olor a sexo crudo, sudor, tinta de la impresora cercana.

Aceleramos. Él me volteó de espaldas, penetrando profundo, una mano en mi clítoris frotando furioso. Gemidos altos, sin importar quién oyera. "¡Córrete conmigo, Ana!" rugió, y exploté: contracciones milking su verga, visión borrosa, grito ahogado en su antebrazo. Él siguió empujando, gruñendo mi nombre, llenando el condón con chorros calientes.

Colapsamos en el piso alfombrado, cuerpos enredados, respiraciones entrecortadas. El aroma a nosotros flotaba pesado, mezclado con el café frío. Besos suaves ahora, lenguas perezosas. "Neta, esa tri fold brochure template fue el pretexto perfecto", rio bajito, acariciando mi pelo revuelto.

Esto no es cierre, es solo el comienzo de más panels por desplegar.

Nos vestimos lento, compartiendo miradas cargadas. Salimos a la noche de CDMX, luces de Reforma parpadeando, prometiendo más aventuras. Esa plantilla no solo vendió un resort; vendió nuestra propia escapada al paraíso del placer.

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