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Skrillex Imma Try It Out Black Ops 2

8075 palabras

Skrillex Imma Try It Out Black Ops 2

Tú estás tirado en el sofá de cuero negro de tu depa en Polanco, con el control de la Play en las manos sudadas, el corazón latiéndote a mil por hora. La noche de viernes huele a chela fría y a esa pizza pepperoni que acaban de devorar, pero lo que realmente te pone a volar es el bajón bestial de Skrillex que sale de los bocinas Bose, haciendo que el piso vibre como si un terremoto se estuviera armando en tu sala. La tele de 65 pulgadas escupe flashes verdes y rojos de Black Ops 2, zombies mugrosos saliendo de la tierra en el mapa de Tranzit, mientras Karla, tu morra de ojos cafés y curvas que te vuelven loco, se recarga a tu lado, su muslo moreno rozando el tuyo con cada movimiento frenético.

¡Órale, cabrón! ¡Te voy a hacer mierda! grita ella riendo, su voz ronca cortando el rugido electrónico de la rola que suena. Karla es una chava de veinticinco, con pelo negro lacio hasta los hombros, tetas firmes que se marcan bajo la playera holgada de los Dodgers, y un culo redondo que te ha tenido soñando despierto semanas. Se conocieron en un lan party hace un mes, jugando justo este pinche Black Ops 2, y desde entonces no han parado de verse. Neta, cada vez que la ves morderse el labio concentrada, sientes un cosquilleo en la verga que te distrae del juego.

El aire está cargado, cálido, con ese olor a sudor fresco mezclado con su perfume de vainilla que te llega directo al cerebro. Tus dedos aprietan el control, pero tu mente ya no está en los zombies.

Mierda, qué chida se ve, con las luces del juego bailando en su piel morena. Quiero olerla de cerca, probar ese sabor salado en su cuello.
Un zombie te revienta la cabeza en pantalla, y Karla suelta una carcajada triunfal, empujándote juguetona con el hombro. Su piel roza la tuya, suave como seda, y sientes el calor de su cuerpo filtrándose por tu short de gym.

La rola de Skrillex sube de volumen, el drop te sacude las tripas, y Karla deja el control un segundo para estirarse, arqueando la espalda. Su playera se sube un cachito, dejando ver un pedazo de su panza lisa y el ombligo piercing que brilla. ¡Simón! ¡Te madreé! dice, volteando a verte con ojos brillantes de victoria. Tú sueltas el control, lo jalas hacia ti por la cintura, y ella no se resiste; al contrario, se trepa a horcajadas sobre tus piernas, sus nalgas firmes presionando justo donde duele de lo duro que estás.

Acto primero cerrado, el juego pausado, besos que empiezan suaves pero se ponen hambrientos rápido. Sus labios saben a chela y a menta del chicle, lengua juguetona enredándose con la tuya mientras el bajo retumba alrededor. Tus manos suben por sus muslos, sintiendo la piel caliente, suave, con vellos finitos que te erizan. Ella gime bajito en tu boca, un sonido que vibra directo a tu entrepierna. Esto apenas empieza, pendejo, piensas, mientras le quitas la playera despacio, revelando un bra negro de encaje que apenas contiene esas chichotas perfectas.

La llevas al piso, sobre la alfombra gruesa que huele a limpio, con el juego aún parpadeando en fondo y Skrillex armando el desmadre sonoro. Karla se estira debajo de ti, arqueando las caderas, invitándote. ¿Qué esperas, cabrón? Ven pa'cá, murmura, su voz entrecortada por la excitación. Tus labios bajan por su cuello, lamiendo el sudor salado, bajando al valle entre sus tetas. Huelen a ella, a deseo puro, ese aroma almizclado que te hace babear. Le desabrochas el bra, liberas esas tetas pesadas, pezones duros como piedras cafés que chupas con hambre, mordisqueando suave hasta que ella arquea la espalda y gime ¡Ay, sí, así!

El calor sube, el aire se siente espeso. Tus manos bajan a su short de mezclilla, lo deslizas con ayuda de ella, revelando un tanga rojo que ya está mojado en el centro.

Neta, está empapada por mí. Quiero probarla, lamer cada gota.
Ella te ayuda a quitarte la ropa, tu verga saltando libre, dura y palpitante, con una gota de precum brillando en la punta. Karla la agarra, piel contra piel ardiente, masturbándote lento mientras tú bajas la boca a su concha. El olor te golpea primero, dulce y salado, vello recortado húmedo. Tu lengua roza el clítoris hinchado, ella jadea fuerte, piernas temblando, ¡No mames, qué rico! El sabor explota en tu boca, jugos calientes y ligeramente dulces, mientras la chupas con devoción, metiendo un dedo, luego dos, curvándolos para tocar ese punto que la hace retorcerse.

La tensión crece como el drop de Skrillex que suena ahora, un remix brutal que hace vibrar sus tetas contra tu pecho. Karla te jala arriba, besándote con sabor a ella misma en tus labios. Quiero sentirte adentro, pero... imma try it out algo nuevo esta noche, ¿va? dice en spanglish juguetón, sus ojos brillando pícaros. Tú sabes a qué se refiere; han platicado de eso, el culito virgen que quiere explorar con calma. Simón, mi reina, pero despacito, neta te deseo tanto, respondes, el corazón tronándote. El juego de Black Ops 2 sigue en pausa, zombies congelados como testigos mudos, mientras Skrillex sigue pumpeando el ambiente con bajos que sientes en los huevos.

Escalada brutal ahora. La volteas boca abajo, besas su espalda, lamiendo la curva de su espinazo hasta llegar a esas nalgas perfectas, redondas y firmes. Las separas suave, oliendo su esencia íntima, limpia y excitante. Le pones lubricante de la mesita –siempre preparados–, fresco y resbaloso en tus dedos. Ella gime ¡Ay, pendejo, qué frío! pero empuja hacia atrás, ansiosa. Un dedo primero, despacio, sintiendo el calor apretado, músculo cediendo con sus suspiros. Está tan jodidamente apretada, como terciopelo caliente envolviéndome, piensas, mientras agregas saliva y otro dedo, moviéndolos en círculos hasta que ella ruega ¡Ya, métemela, cabrón!

Te posicionas, verga lubricada palpitando, la punta presionando su entrada. Entras milímetro a milímetro, el apretón infernal te hace gruñir, sudor goteando en su espalda. Ella ahoga un grito placentero, ¡Chido, despacio... ay, sí! El ritmo empieza lento, sincronizado con los beats de Skrillex que ahora parecen hechos para esto, cada embestida profunda enviando ondas de placer que te recorren la espina. Su culo rebota contra tu pelvis, piel chocando con palmadas húmedas, olor a sexo crudo llenando la sala. Tus manos en sus caderas, pellizcando suave, mientras ella se masturba el clítoris, gemidos subiendo de tono.

La volteas de lado para verla, ojos conectados, sudor brillando en su piel bajo las luces del tele. Te amo así, salvaje con Skrillex imma try it out Black Ops 2 de fondo, murmura ella, riendo entre jadeos, refiriéndose al playlist loco que armaste con rolas de Skrillex, frases gamer y el soundtrack del juego. Eso te prende más, aceleras, verga hinchándose dentro de su calor asfixiante, bolas apretadas listas para explotar. Ella tiembla primero, concha contrayéndose en ondas que sientes a través de la delgada pared, gritando ¡Me vengo, no pares! Su culo aprieta como un vicio, ordeñándote, y tú la sigues, corriéndote profundo con un rugido gutural, chorros calientes llenándola mientras el mundo se pone blanco.

Caen exhaustos, cuerpos enredados, pulsos latiendo al unísono con el fade out de la rola. El olor a semen y sudor impregna todo, delicioso y pegajoso. Karla se acurruca en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel húmeda, Neta, fue épico, cabrón. Imma try it out más seguido, susurra con sonrisa pícara. Tú la besas la frente, oliendo su pelo, sintiendo la paz post-orgasmo mientras Black Ops 2 vuelve a la vida en pantalla, zombies gruñendo olvidados. El bajón de Skrillex baja suave, envolviéndolos en un afterglow perfecto, promesa de más noches así en su mundo gamer y cachondo.

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