Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Pruébame las Letras de James Brown Pruébame las Letras de James Brown

Pruébame las Letras de James Brown

7304 palabras

Pruébame las Letras de James Brown

La noche en la colonia Roma de la CDMX ardía con ese calor pegajoso de verano que te hace sudar hasta el alma. Tú estabas sentado en la barra del bar El Soul, con un mezcal reposado en la mano, el hielo tintineando suave contra el vidrio empañado. El lugar olía a tabaco viejo mezclado con el perfume dulce de las flores de bugambilia que trepaban por las paredes de adobe. La música soul retumbaba desde los altavoces, graves profundos que te vibraban en el pecho como un latido acelerado.

Entonces la viste entrar. Alta, con curvas que se marcaban bajo un vestido negro ajustado que rozaba sus muslos morenos como chocolate derretido. Su cabello negro caía en ondas salvajes hasta la cintura, y sus labios rojos brillaban bajo las luces tenues. Se llamaba Ana, lo supiste después, pero en ese momento solo era esa mujerón que te clavó la mirada desde la puerta. Caminó con ese sway chulo de cadera que grita "órale, güey, ¿qué pedo?". Se acercó a la barra, pidiendo un tequila blanco con limón y sal, su voz ronca como grava mojada.

—¿Qué onda? —te dijo, girando en el taburete para rozar tu rodilla con la suya, un toque eléctrico que te erizó la piel.

Tú tragaste saliva, el mezcal quemándote la garganta.

Pinche suerte la mía, pensé, esta morra me va a volver loco antes de que acabe la noche.
La conversación fluyó fácil, hablando de la ciudad, de lo chido que era perderse en sus calles empedradas. De pronto, el DJ soltó "Try Me" de James Brown. Esa voz grave, soul puro: "Try me, baby, try me and my baby knows..." Las letras flotaban en el aire cargado, envolviéndolos como humo de cigarro.

Ella sonrió pícara, inclinándose cerca. Su aliento olía a tequila y menta, cálido contra tu oreja. —Try me lyrics James Brown, ¿eh? Pruébame, carnal. A ver si aguantas el ritmo.

El desafío te prendió como yesca. Tus ojos bajaron a su escote, donde el sudor perlaba su piel olivácea, invitándote a lamer cada gota. La tensión creció lenta, como el fuego que sube por una mecha. Bailaron pegados en la pista improvisada, sus caderas girando contra las tuyas, el roce de su culo firme contra tu verga que ya palpitaba dura bajo los jeans. Sus manos en tu nuca, uñas arañando suave, enviando chispas por tu espina dorsal.


La llevaste a tu depa en la Roma Norte, caminando bajo las luces de neón que parpadeaban como promesas rotas. El aire nocturno traía olor a tacos de la esquina, carne asada chisporroteando en comales. Subieron las escaleras riendo, sus labios rozando tu cuello, mordisqueando la piel salada. Adentro, el cuarto era un nido acogedor: cama king con sábanas de algodón egipcio revueltas, velas de vainilla encendidas que llenaban el aire con dulzor empalagoso.

Ana te empujó contra la puerta, besándote con hambre. Sus labios suaves y calientes sabían a tequila y deseo puro, lengua danzando con la tuya en un tango húmedo.

Qué chingón se siente esto, su boca me está derritiendo los huesos.
Tus manos bajaron por su espalda, apretando sus nalgas redondas, carne mullida que se hundía bajo tus dedos. Ella gimió bajito, un sonido gutural que te vibró en el pecho.

—Quítame el vestido, papi —susurró, ojos negros brillando con picardía mexicana.

Lo hiciste lento, deslizando la tela por sus hombros, revelando tetas perfectas, pezones oscuros endurecidos como chocolate amargo. Las lamiste, succionando suave, sintiendo su pulso acelerado bajo la lengua. Ella arqueó la espalda, uñas clavándose en tus hombros, dejando marcas rojas que ardían delicioso. Olía a jazmín y a esa esencia femenina almizclada que te ponía la cabeza en corto.

La tensión subía como la marea en Acapulco. Tus dedos exploraron su entrepierna, pantis de encaje empapados. La tocaste por encima, círculos lentos sobre su clítoris hinchado, y ella jadeó, caderas moviéndose contra tu mano. "Más, güey, no pares", rogó, voz entrecortada. Quitaste los pantis, metiendo dos dedos en su panocha resbaladiza, caliente como lava. Estaba chorreando, jugos cubriendo tu mano, olor a sexo crudo llenando la habitación.

Ella te jaló al piso, alfombra persa suave bajo vuestras rodillas. Desabrochó tus jeans con dientes, liberando tu verga tiesa, venosa y palpitante.

Mierda, su mirada hambrienta me va a hacer explotar ya.
La chupó despacio al principio, lengua plana lamiendo desde la base hasta la cabeza, saboreando el pre-semen salado. Luego se la tragó profunda, garganta apretando, gemidos vibrando alrededor. Tú agarraste su pelo, follando su boca suave, el sonido chapoteante mezclándose con vuestras respiraciones jadeantes.

Pero querías más. La levantaste, echándola en la cama. Sus piernas se abrieron como pétalos, panocha rosada brillando húmeda. Te posicionaste, la cabeza de tu verga rozando sus labios vaginales, untándose en sus jugos. —Pruébame tú ahora —dijiste, eco de esas try me lyrics James Brown que aún resonaban en tu mente.

Entraste despacio, centímetro a centímetro, sintiendo sus paredes apretarte como guante de terciopelo caliente. Ella gritó placer, "¡Ay, cabrón, qué rico!", uñas rasguñando tu espalda. Embestiste rítmico, piel contra piel chocando con palmadas húmedas, sudor perlando vuestros cuerpos. Sus tetas rebotaban hipnóticas, pezones rozando tu pecho. Olías su aroma, mezcla de sudor, vainilla y coño mojado. Sus gemidos subían de tono, "Más fuerte, pendejito, dame todo", empoderada, guiando tus caderas con las suyas.

La volteaste a cuatro patas, vista de su culo perfecto arqueado. Entraste de nuevo, profundo, bolas golpeando su clítoris. Tus manos en sus caderas, jalándola contra ti. Ella se tocaba el clítoris, círculos frenéticos, cuerpo temblando.

Siento su calor envolviéndome, su pulso latiendo contra mi verga, esto es puro fuego mexicano.
La intensidad creció, respiraciones sincronizadas, el cuarto lleno de jadeos y el crujir de la cama.


El clímax llegó como tormenta en el Pacífico. Ella se corrió primero, panocha contrayéndose en espasmos, chorros calientes empapando las sábanas. "¡Me vengo, chingado!", gritó, cuerpo convulsionando. Tú la seguiste, verga hinchándose, descargando chorros espesos dentro de ella, placer cegador recorriéndote venas como rayos. Colapsaron juntos, piel pegajosa, corazones galopando al unísono.

Después, en el afterglow, yacían enredados, su cabeza en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel sudada. El aire olía a sexo satisfecho, mezclado con el humo de un cigarro que encendió ella, exhalando lento. —Qué chido estuvo eso, ¿verdad? —dijo, voz perezosa, sonriendo con labios hinchados.

Tú asentiste, besando su frente.

Las try me lyrics James Brown nunca sonaron tan reales, pruébame de nuevo cuando quieras, nena.
Afuera, la ciudad seguía su ritmo, pero adentro, el mundo se había detenido en esa paz tibia, con promesas de más noches soul y pasión desatada. Ella se acurrucó más, y supiste que esto era solo el principio de algo empapado en deseo eterno.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.