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American DJ Vertigo Tri LED Enciende la Noche

6289 palabras

American DJ Vertigo Tri LED Enciende la Noche

Entras al antro de la Zona Rosa, el aire cargado de ese olor a sudor mezclado con perfume barato y tequila fresco. La música retumba como un corazón acelerado, reggaetón pesado que te hace mover las caderas sin pensarlo. Tus ojos se ajustan a la penumbra, y ahí están ellas: las American DJ Vertigo Tri LED, girando en el techo como demonios multicolores. Luces rojas, verdes y azules se entrecruzan en un vertigo que te marea, pintando cuerpos en destellos que hacen que todo parezca un sueño febril. Sientes el pulso en las venas, el calor subiendo por tu piel morena mientras avanzas entre la gente.

Estás vestida con ese vestido negro ajustado que te marca las curvas, el que hace que los vatos te miren como si fueras el premio gordo. No buscas nada serio, solo una noche para soltar el estrés de la chamba. Órale, qué chido estar aquí, piensas, mientras el DJ sube el volumen y las luces Vertigo Tri LED lanzan rayos que te rozan la cara como caricias eléctricas. Te pegas a la barra, pides un cuba bien fría, el hielo crujiendo entre tus dientes, el ron quemando dulce en la lengua.

Entonces lo ves. Alto, moreno, con playera sin mangas que deja ver unos brazos tatuados y fuertes. Baila solo, pero con un flow que hipnotiza, las luces American DJ bailando sobre su piel sudada. Sus ojos te encuentran en la multitud, y te sonríe con esa picardía mexicana que dice ya valió, esta noche la armamos. Te hace una seña con la cabeza, y tú, sin pensarlo dos veces, te acercas.

"¿Qué onda, preciosa? ¿Vienes a quemar la pista o qué?"
Su voz es grave, ronca por el humo y la fiesta, oliendo a colonia fuerte y hombre.

Neta, este wey está perrón, pasa por tu mente mientras empiezan a bailar pegados. Sus manos en tu cintura, firmes pero suaves, guiándote al ritmo. Las Tri LED giran más rápido, tiñendo su cara de rojo pasión, y sientes su aliento caliente en tu cuello. El roce de su pecho contra tus chichis, el calor de su verga endureciéndose contra tu nalga. Te mueves despacio al principio, sintiendo cada músculo suyo tensarse, el sudor goteando entre vuestros cuerpos. El antro apesta a deseo crudo, a pieles frotándose, a besos robados en las sombras.

La tensión crece como la música. Sus labios rozan tu oreja:

"Me traes loco, mami. Esas luces te pintan como diosa."
Tú ríes bajito, giras para verlo de frente, tus manos subiendo por su pecho duro. Siento mi concha humedeciéndose, latiendo con el bass. Lo besas primero, tus lenguas enredándose saladas y urgentes, sabor a ron y menta. Sus dedos aprietan tu culo, masajeando con fuerza, y bajas la mano para sentirlo: grueso, palpitante bajo el pantalón.
"Vamos a algún lado, ¿no?"
murmuras contra su boca, y él asiente, ojos brillantes bajo el vertigo de las luces.

Se escabullen al baño VIP, el que tiene llave y espejos por todos lados. Cierra la puerta, el candado chasquea como promesa. Las luces del antro se filtran por la rendija, American DJ Vertigo Tri LED proyectando patrones locos en las paredes blancas. Te empuja contra el lavabo, besándote con hambre, manos por todos lados. Le quitas la playera, lamiendo su pecho salado, mordisqueando pezones duros. Él gime,

"¡Puta madre, qué rico!"
mientras te sube el vestido, dedos hundiéndose en tu tanga empapada.

Sus caricias son fuego: roza tu clítoris hinchado, círculos lentos que te hacen arquear la espalda. Es como si supiera exactamente lo que quiero, wey cabrón. Metes la mano en su pants, sacas esa verga gruesa, venosa, goteando precum. La acaricias despacio, sintiendo el pulso furioso, el calor en tu palma. Se arrodilla, te baja el vestido de los hombros, chupa tus tetas con succión que te eriza la piel. Su lengua en tu pezón, dientes suaves, mientras dos dedos entran en ti, curvándose justo ahí, el spot que te hace jadear.

El espejo refleja todo: tu cara de placer, sus músculos flexionados, las luces tri-color danzando sobre vuestros cuerpos entrelazados. Huele a sexo puro, a tu jugo chorreando por sus dedos, a su verga oliendo a macho listo. Lo jalas arriba,

"Métemela ya, no aguanto."
Él te gira, te doblas sobre el lavabo, y sientes la punta abriéndose paso. Entra despacio, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. ¡Qué chingón se siente, llenándome toda! Empieza a bombear, lento al principio, cada embestida rozando lo más hondo, sus bolas golpeando tu clítoris.

La intensidad sube. Agarras el borde del lavabo, uñas clavándose en la cerámica fría, mientras él acelera, sudor goteando de su frente a tu espalda. El slap-slap de piel contra piel ahoga la música lejana, tus gemidos mezclándose con sus gruñidos roncos.

"¡Así, cabrón, más fuerte!"
gritas, y él obedece, una mano en tu cadera, la otra pellizcando tu teta. Sientes el orgasmo construyéndose, como ola en el Pacífico, el vertigo de las luces amplificando todo. Tus paredes lo aprietan, milking su verga, y explotas primero: temblores violentos, chorro caliente bajando por tus muslos, visión nublada en colores tri-led.

Él no para, te folla a través del clímax, prolongándolo hasta que ruge como león, llenándote con chorros calientes que sientes palpitar adentro. Se queda quieto, jadeando contra tu cuello, besos suaves ahora, manos acariciando tu vientre tembloroso. Sales juntos, recomponiéndote el vestido, su semen goteando lento por tus piernas, un secreto pegajoso y satisfactorio.

De vuelta en la pista, las American DJ Vertigo Tri LED siguen girando, pero ahora el mundo se siente distinto, más vivo. Bailan un rato más, cuerpos pegados pero sin prisa, risas compartidas.

"¿Te late repetir, reina?"
pregunta él, y tú sonríes, sabiendo que esta noche ha sido perfecta. Sales al amanecer, el aire fresco de la ciudad besando tu piel encendida, el recuerdo de su toque latiendo como las luces que lo empezaron todo. Neta, qué peda de noche. Mañana busco más vertigo.

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