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XXX Trios de Parejas Ardientes

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XXX Trios de Parejas Ardientes

Ana se recostó en la cama king size de su departamento en Polanco, con el aire acondicionado zumbando suave como un susurro en la noche mexicana. El olor a sábanas frescas de lavanda se mezclaba con el perfume dulzón de su piel después de la ducha. Luis, su carnal de cuatro años, entró desnudo del baño, su verga semi erecta balanceándose con cada paso confiado. Qué chido tenerlo así de mío, pensó ella, mordiéndose el labio mientras lo veía acercarse.

—Órale, nena, ¿qué traes en la cabeza? —preguntó él con esa voz ronca que le erizaba la piel, trepando sobre la cama y besándole el cuello. Sus manos grandes, callosas de tanto gym, le recorrieron los pechos, pellizcando suave los pezones hasta que se pusieron duros como piedras.

Ana jadeó, sintiendo el calor subirle por el vientre. Habían estado hablando de fantasías últimamente, esas que se susurran en la oscuridad para encender la chispa. —Nada, carnal... solo pensaba en lo que vi en internet. Esos xxx trios de parejas que andan circulando. Parejas como nosotros, abriéndose a algo más...

Luis se detuvo, sus ojos cafés brillando con curiosidad. —¿En serio? ¿Y qué te prendió tanto? Cuéntame, no seas mensa.

Ella rio bajito, el sonido vibrando en su pecho. Le tomó la verga en la mano, acariciándola lento, sintiendo cómo se hinchaba contra su palma húmeda. —Pura caliente, Luis. Una pareja como la nuestra, invitando a una morra bien rica... tocándose todos, chupándose, follando sin parar. Neta, me mojo nomás de imaginarlo.

Él gruñó, empujando las caderas contra su agarre. —¿Quieres probarlo, Ana? ¿Un trio de parejas de verdad? Porque yo sí. Pienso en ti con otra, gimiendo como loca mientras yo te parto...

La tensión se construyó esa noche en besos hambrientos y dedos explorando, pero no pasaron de masturbarse mutuamente, fantaseando en voz alta. El semen caliente de Luis salpicó su panza, y ella se corrió temblando, oliendo a sexo puro en el aire cargado.

Al día siguiente, en la oficina de Luis en Reforma, él no podía concentrarse. El recuerdo de las palabras de Ana lo tenía duro todo el día. Mandó un mensaje a Sofia, su amiga de la uni, esa culona con tetazas que siempre coqueteaba. Sofia era soltera pero abierta, y neta, la había visto en stories de playa con bikinis que dejaban poco a la imaginación.

Si Ana quiere xxx trios de parejas, yo se lo doy. Va a ser épico, carnal, pensó Luis mientras tecleaba: "Ey, Sofi, ¿vienes a la casa este finde? Trae tu lado salvaje".

Sofia respondió al instante: "Jajaja, ¿qué traes, Luis? Suena a pedo chido. Ahí estoy, güey".

El viernes llegó con el sol cayendo sobre la Ciudad de México, tiñendo el cielo de naranjas y rosas. Ana preparó tacos de arrachera en la terraza, el humo de la parrilla mezclándose con el aroma de cilantro fresco y limón. Vestía un vestido corto negro que marcaba su figura de reloj de arena, sin bra ni calzón, sintiendo el aire rozarle la concha ya húmeda de anticipación.

Luis abrió la botella de tequila Don Julio, sirviendo shots con sal y limón. Sofia llegó puntual, en shorts vaqueros que le apretaban el culo redondo y una blusa escotada que dejaba ver el valle entre sus chichis. —¡Qué onda, pareja! —saludó con una sonrisa pícara, abrazando a Ana más tiempo de lo normal, sus tetas presionando suaves contra las de ella.

La plática fluyó con risas y anécdotas, el tequila soltando lenguas. Ana sentía el pulso acelerado, el calor subiendo por sus muslos cada vez que Sofia cruzaba las piernas, revelando piel morena y suave. Está cañón esta morra. ¿Y si de plano lo hacemos?

—Oigan —dijo Sofia de repente, lamiendo la sal de su mano con lengua juguetona—, Luis me contó lo de sus fantasías. ¿En serio andan en eso de los xxx trios de parejas? Porque yo soy game, neta. Me prende verlos a ustedes dos en acción.

Ana se sonrojó, pero el deseo la invadió como una ola. Miró a Luis, quien asintió con ojos hambrientos. —Puta madre, sí —susurró ella—. Vamos adentro.

En la recámara, la luz tenue de las velas de vainilla parpadeaba sobre sus cuerpos. Luis puso música de reggaetón suave, el bajo retumbando como latidos acelerados. Se besaron primero los tres, labios suaves chocando, lenguas danzando con sabor a tequila y menta. Ana sintió la boca de Sofia en la suya, dulce y experta, mientras Luis les bajaba los vestidos, exponiendo pieles calientes.

Qué rico hueles, Ana —murmuró Sofia, besándole el cuello, bajando a chupar un pezón. Ana gimió, el sonido crudo y animal, mientras Luis se arrodillaba y separaba sus piernas. Su lengua lamió la concha empapada de Ana, saboreando el jugo salado y dulce, mientras ella metía los dedos en el pelo de Sofia, guiándola a su otro pecho.

La intensidad subió como fuego en pólvora. Sofia se quitó la ropa, revelando un cuerpo curvilíneo, con un piercing en el ombligo que brillaba. Se recostó y abrió las piernas, invitándolas. Ana, poseída por el morbo, se lanzó a lamerle la panocha, oliendo su aroma almizclado de mujer en celo, lengua hundiéndose en pliegues resbalosos. Sofia jadeaba: —¡Ay, sí, morra! ¡Chúpame así, qué chingón!

Luis observaba, pajeadose la verga gruesa y venosa, hasta que no aguantó. Tomó a Ana por las caderas, penetrándola de un empujón profundo. Ella gritó de placer, la fricción enviando chispas por su espina. Me está partiendo mientras como concha... esto es el paraíso, pendejos.

Cambiaron posiciones como en un baile erótico. Sofia encima de Luis, cabalgándolo con culo rebotando, slap-slap contra sus muslos. Ana se sentó en la cara de él, sintiendo su lengua vibrar en su clítoris hinchado, mientras besaba a Sofia, mamando sus tetazas sudorosas. El cuarto olía a sexo intenso: sudor, fluidos, pieles frotándose.

—¡Córrete conmigo, carnal! —gruñó Luis, embistiendo más fuerte. Sofia se convulsionó primero, un grito largo y gutural, su concha apretando la verga de él. Ana sintió el orgasmo de Luis palpitar dentro de Sofia, y eso la llevó al borde. Se frotó contra su boca hasta explotar, jugos chorreando por su barbilla.

Agotados, colapsaron en un enredo de extremidades. Luis besó a ambas, probando sabores mezclados. Sofia acarició el vientre de Ana: —Esto fue de lujo, pareja. ¿Repetimos?

Ana sonrió, el cuerpo pesado de placer, el corazón latiendo sereno. Los xxx trios de parejas no son solo porno... son conexión real, pura neta. Afuera, la ciudad zumbaba indiferente, pero adentro, habían encontrado un nuevo fuego.

Se durmieron así, piel con piel, con promesas susurradas de más noches así. Ana soñó con cuerpos entrelazados, sabiendo que su vida acababa de volverse infinitamente más ardiente.

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