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ASMR Try On Haul Sensual y Prohibido

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ASMR Try On Haul Sensual y Prohibido

Imagina que estás recostado en la cama de nuestro depa en la Roma, con las luces bajas y el ventilador zumbando bajito de fondo. Yo, tu morra, acabo de llegar de unas compras locas en el centro, con bolsas de Victoria's Secret y unas tienditas chidas de ropa interior que encontré en Polanco. Neta, wey, esto va a ser épico. Te miro con esa sonrisita pícara mientras saco mi teléfono para grabar mi ASMR try on haul. "Shhh, mi amor", susurro cerca de tu oreja, mi aliento cálido rozando tu piel, oliendo a chicle de fresa y un toque de mi perfume Dulce de Leche.

Me paro frente al espejo de cuerpo entero, la cámara del cel en un trípode improvisado con libros. Tú estás ahí, viéndome, con los ojos brillando de anticipación. El sonido del plástico de las bolsas crujiendo es el primer trigger ASMR, suave y repetitivo, como un masaje auditivo. "Hoy te voy a mostrar todo lo que compré para ti", digo en voz bajita, casi ronroneando, mientras desato el lazo de la primera bolsa. Mi voz es un susurro aterciopelado, pausado, haciendo que sientas cosquilleo en la nuca.

Primero, un bra de encaje negro, transparente como la noche. Lo saco despacio, el roce del encaje contra mis dedos es un shhh sedoso que llena la habitación. Me quito la blusa con lentitud, dejando que la tela se deslice por mis hombros, revelando mi piel morena y suave, con ese brillo de crema de coco que me puse esta mañana.

¿Te gusta, papi? Imagina tus manos aquí...
Susurro mientras me lo pongo, ajustando las tiras con chasquidos suaves que resuenan. Giro para que veas por todos lados, mi culo redondito asomando por los jeans ajustados. El espejo refleja tu mirada hambrienta, y siento un calorcito entre las piernas, como un hormigueo que empieza a crecer.

Pero no paramos ahí. Saco el siguiente: un tanga rojo fuego, diminuto, con brillitos. El sonido del papel de seda arrugándose es hipnótico, cruj, cruj. Me bajo los jeans con un zipper lento, eterno, el metal deslizándose como una promesa. Mis muslos rozan, piel contra piel, suave y cálida. ¿Sientes eso? El aire fresco en mi piel... Me lo pruebo, girando, el elástico chasqueando contra mis caderas. Tú gimes bajito, y yo sonrío, sabiendo que esto es solo el principio. El olor de mi excitación empieza a flotar, mezclado con el aroma dulce del encaje nuevo.

La tensión sube como el calor de un tamal en comal. Paso al tercer outfit: un babydoll de satén rosa, corto, que apenas cubre mi panocha. Lo deslizo por mi cabeza, el susurro del satén es puro ASMR, cayendo como lluvia sobre mi cuerpo. Mis pezones se endurecen al contacto frío, y los rozo con las yemas, un tap tap ligero que graba el mic.

Mira cómo se me para la piel, wey. Ven, tócame...
Te acerco la mano, y tus dedos queman al rozar mi abdomen. Ahí empieza lo bueno. Tu toque es eléctrico, y yo jadeo suave, mi voz temblando en el susurro.

Ahora el medio: la cosa se pone intensa. Hemos pausado la grabación, pero el ASMR try on haul sigue en vivo, solo para nosotros. Saco el último: un conjunto de lencería comestible, con sabores de chile y chocolate, porque ¿por qué no? Mexican style, neta. Me lo pongo, el elástico mordiendo mi piel de forma deliciosa. Tú ya no aguantas, te levantas de la cama con los ojos en llamas. "Ven acá, pendejo", te digo juguetona, jalándote por la playera. Nuestros labios chocan, un beso húmedo y urgente, saboreando mi gloss de mango. Tus manos recorren mi espalda, desatando nudos invisibles de deseo.

Caemos en la cama, el colchón hundiéndose con un plof suave. Tus dedos exploran bajo el babydoll, rozando mi humedad, resbalosa y caliente. Qué rico tu tacto, mi rey, pienso mientras arqueo la espalda. Susurro en tu oído: "Tócame despacito, como en el haul". El sonido de mis gemidos es ASMR puro, ahogado y sensual, mi aliento caliente en tu cuello, oliendo a sudor limpio y feromonas. Te quitas la ropa con prisa, pero yo te freno: "Shhh, lento". El zipper de tus pants baja eterno, revelando tu verga dura, palpitante, con ese olor masculino que me enloquece.

Me pongo encima, cabalgándote despacio al principio. El roce de mi panocha contra ti es un desliz húmedo, piel contra piel resbalando. Plap plap, suaves al inicio, el sonido rítmico como un latido. Mis tetas rebotan, y tú las agarras, pellizcando pezones con esa presión perfecta que me hace gritar bajito.

Sí, así, cabrón, no pares
. Siento cada vena de tu verga dentro de mí, llenándome, el calor subiendo por mi espinazo. Sudamos juntos, el olor salado mezclándose con el chocolate de la lencería que mordisqueas de mi piel. Pruebas el chile, picante y dulce, y yo río entre jadeos, el cosquilleo extendiéndose.

La intensidad crece. Cambio de posición, te pongo de rodillas detrás de mí. El espejo nos mira, reflejando nuestros cuerpos entrelazados, brillantes de sudor. Tus embestidas son profundas, el chap chap de carne contra carne llenando el cuarto, mezclado con mis susurros: "Más fuerte, mi amor, rómpeme". Siento tus bolas golpeando mi clítoris, un fuego que se acumula. Mi mente es un torbellino: Esto es mejor que cualquier haul, neta, tu verga es mi prenda favorita. Tus manos en mis caderas, uñas clavándose un poquito, dolor placentero. El olor de sexo impregna todo, espeso y adictivo.

Estamos al borde. Giro para verte a los ojos, esos ojos cafés que me derriten. "Córrete conmigo", susurro, mi voz quebrada. Acelero, mis paredes apretándote, ordeñándote. El clímax llega como una ola: mi cuerpo tiembla, un grito ahogado sale de mi garganta, pulsos calientes inundándome. Tú explotas dentro, chorros calientes que siento palpitar, tu gruñido ronco en mi oído como el mejor ASMR. Nos quedamos pegados, jadeando, el corazón latiendo al unísono.

El final: afterglow puro. Nos recostamos, mi cabeza en tu pecho, escuchando tu corazón desacelerar, bum bum rítmico. El cuarto huele a nosotros, a sexo satisfecho y lencería tirada por el suelo. Reviso el cel: el ASMR try on haul grabado hasta la mitad es oro puro, pero lo borramos, esto es nuestro secreto.

La próxima vez, hagamos uno en vivo para ti solo, pendejito
, te digo, besando tu piel salada. Tú ríes, me aprietas, y siento esa paz profunda, el deseo saciado pero con chispas para mañana. En la Ciudad de México, con su ruido lejano de cláxones, nuestro mundo es este: piel, susurros y amor caliente.

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