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Leccion de Verbo Try en Pasado

6399 palabras

Leccion de Verbo Try en Pasado

Entraste a mi departamento en la Condesa, con ese olor a café recién molido flotando en el aire y la luz del atardecer colándose por las cortinas blancas. Yo, Sofia, te esperé con una sonrisa pícara, vestida con un huipil ligero que marcaba mis curvas sin esfuerzo. Eras mi alumno particular de inglés, un chavo de veintiocho años, alto, con barba recortada y ojos que me desnudaban cada vez que hablábamos. "Órale, wey, siéntate", te dije, señalando el sofá de piel suave. El calor de la ciudad de México nos envolvía, pero dentro, el aire acondicionado susurraba fresco contra nuestra piel.

Empezamos la lección como siempre: irregular verbs. Saqué mi libreta, garabateada con ejemplos. "Try, el verbo try en pasado es tried", expliqué, mi voz bajita, casi ronca. Tú asentiste, pero tus ojos se clavaron en mis labios mientras pronunciaba las palabras. "I tried to resist, intenté resistirme", leí en voz alta, y sentí un cosquilleo en el estómago. Neta, desde la primera clase, había química. Tú, con tu trabajo en una startup de tech, necesitabas inglés para impresionar a los gringos, y yo, maestra freelance, cobraba bien por horas privadas. Pero hoy, el ambiente estaba cargado, como antes de una tormenta en Xochimilco.

"Repítelo, Sofia", pediste, tu voz grave vibrando en mi pecho. Me acerqué, rozando tu rodilla con la mía. El tacto de tu pantalón jean contra mi falda corta envió chispas. "We tried everything last night", dije, imaginando escenarios prohibidos. Tú reíste, un sonido profundo que olía a menta de tu chicle. "

¿Y qué tal si practicamos el verbo try en pasado de verdad?
", soltaste, juguetón, tu mano posándose en mi muslo. Mi pulso se aceleró, el corazón latiéndome en las sienes. Neta, pendejo, ¿y si lo intento?, pensé, mientras el aroma de tu colonia, algo amaderado y masculino, me invadía las fosas nasales.

La tensión creció como el calor entre mis piernas. Te miré, mordiéndome el labio. "Está bien, wey, pero con reglas: todo consensual, ¿va?". Asentiste, tus pupilas dilatadas. Me puse de pie, lento, dejando que vieras cómo el huipil se adhería a mis pechos llenos. Tus manos subieron por mis caderas, ásperas pero tiernas, explorando la curva de mi cintura. El sonido de tu respiración pesada llenó la habitación, mezclado con el tráfico lejano de la avenida. Te jalé hacia mí, nuestros cuerpos chocando; sentí tu erección dura presionando mi vientre, un pulso caliente que me hizo gemir bajito.

Esto es lo que intenté evitar en clases pasadas, reflexioné, mientras tus labios rozaban mi cuello. El sabor salado de tu piel cuando te besé fue adictivo, como tamarindo con chile. Bajé tus manos a mis nalgas, apretándolas con fuerza. "Qué ricura, Sofia", murmuraste, tu aliento cálido en mi oreja. Desabotoné tu camisa, revelando tu pecho moreno, velludo justo lo necesario. Mis uñas arañaron suave, dejando rastros rojos que te hicieron jadear. El olor a sudor fresco se mezcló con mi perfume de jazmín, creando una nube embriagadora.

Te empujé al sofá, montándome a horcajadas. Tus dedos desataron mi huipil, exponiendo mis senos al aire fresco. Los chupaste, lengua húmeda girando en mis pezones oscuros, enviando descargas eléctricas directo a mi clítoris hinchado. "Oh, wey, qué chingón", grité, arqueando la espalda. Mis caderas se movieron solas, frotándome contra tu bulto. Sentí la humedad empapando mis panties, el roce áspero del denim contra mi carne sensible. Tú gemiste, manos en mi pelo, tirando suave para inclinar mi cabeza y devorarme la boca. Nuestras lenguas bailaron, saboreando el dulzor de tu saliva y mi gloss de fresa.

La intensidad subió. Me quité la falda, quedando en tanga negra. Tú te desabrochas el pantalón, liberando tu verga gruesa, venosa, palpitante. La tomé en mano, piel suave sobre acero, el calor quemándome la palma. "Déjame probarla", susurré, recordando el verbo. Bajé, lamiendo la punta, sabor salado y almizclado explotando en mi lengua. Tú moanaste fuerte, "Fuck, Sofia, tried to hold back", balbuceaste en inglés entrecortado. Chupé más profundo, garganta relajada, saliva goteando por tu eje. Tus caderas se alzaron, follándome la boca con cuidado, siempre chequeando mis ojos para el sí.

¿Intenté alguna vez imaginar esto en clases pasadas? Neta, no tanto
, pensé, mientras el placer me nublaba. Me levanté, quitándome la tanga. Te guié dentro de mí, lenta, centímetro a centímetro. El estiramiento delicioso me arrancó un grito; estabas tan lleno, rozando cada nervio. Empecé a cabalgar, senos rebotando, sudor perlando mi piel. El slap-slap de carne contra carne, tus bolas golpeando mi culo, sonidos obscenos y excitantes. Olía a sexo puro, almizcle y deseo. Tus manos amasaron mis tetas, pellizcando pezones, mientras yo aceleraba, clítoris frotándose en tu pubis.

El clímax se acercaba como un tren. "Me vengo, wey, córrete conmigo", jadeé. Tú asentiste, embistiéndome desde abajo, fuerte pero controlado. Sentí tus contracciones primero, chorros calientes llenándome, desencadenando mi orgasmo. Olas de placer me sacudieron, visión borrosa, cuerpo temblando. Grité tu nombre, uñas clavadas en tus hombros. Colapsé sobre ti, nuestros pechos pegajosos de sudor, respiraciones entrecortadas sincronizadas.

Después, en el afterglow, nos quedamos así, envueltos en sábanas revueltas. El sol se había puesto, luces de neón parpadeando afuera. Acariciaste mi espalda, trazando círculos perezosos. "Neta, la mejor lección de verbo try en pasado", bromeaste, voz ronca de satisfacción. Reí, besándote la barbilla. Intenté mantenerlo profesional, pero fallé chido, pensé, un calor dulce en el pecho. Nos duchamos juntos, agua caliente lavando fluidos, manos explorando de nuevo con ternura. Salimos a cenar tacos al pastor en la esquina, riendo de lo que acababa de pasar, planeando la próxima "clase".

Desde esa noche, cada encuentro fue más profundo. El verbo try en pasado se convirtió en nuestro chiste privado, un recordatorio de cómo un intento tímido nos llevó a este lazo ardiente. En México, donde el deseo hierve como el pulque, supimos que lo habíamos tried todo... y queríamos más.

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