Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo El Try en Pasado que Ardió El Try en Pasado que Ardió

El Try en Pasado que Ardió

6359 palabras

El Try en Pasado que Ardió

Tú entras al hotel en la Zona Rosa, el aire cargado de ese olor a jazmín y ciudad vibrante que tanto te gusta de México. Yo te sigo, mi mirada clavada en el vaivén de tus caderas envueltas en ese vestido negro ajustado que resalta tus curvas morenas. Han pasado años desde ese try en pasado, cuando en una fiesta en Polanco intenté besarte, pero el miedo y las miradas ajenas nos frenaron. Neta, güey, esa noche me quedé con las ganas, con el corazón latiendo como tambor de mariachi.

La habitación es chida, con vista al skyline iluminado, luces tenues que pintan tu piel de dorado. Cierras la puerta y te volteas, tus ojos cafés brillando con esa picardía mexicana que me enloquece. Sientes mi aliento cerca, cálido en tu cuello, oliendo a tequila reposado de la cena. "Esta vez no hay interrupciones, mi reina", te susurro, mi voz ronca por la anticipación. Tú sonríes, mordiéndote el labio inferior, y asientes. Todo es consensual, puro fuego mutuo que hemos esperado tanto.

Me acerco despacio, mis dedos rozan tu brazo, esa piel suave como tamal de elote recién hecho. Escuchas el latido de mi pulso acelerado, sientes el calor que emana de mi pecho contra el tuyo. Te quito el vestido con delicadeza, deslizándolo por tus hombros, revelando tu lencería roja que contrasta con tu tono canela. Qué chingón verte así, expuesta solo para mí. El aroma de tu perfume se mezcla con el leve sudor de excitación, dulce y embriagador como mezcal con sal.

Piensas: "Al fin, después de ese try en pasado que me dejó insomne tantas noches, imaginándote entrando en mí"

Te empujo suave contra la cama king size, las sábanas frescas rozando tus nalgas desnudas. Me arrodillo frente a ti, besando tus muslos internos, saboreando la sal de tu piel con mi lengua ávida. Gimes bajito, un sonido gutural que reverbera en la habitación como eco de cumbia en una cantina. Mis manos suben, separando tus piernas con ternura, y mi boca encuentra tu centro húmedo. Te sabe a miel caliente, panocha jugosa que palpita bajo mis labios. Chupó despacio al principio, círculos lentos con la lengua en tu clítoris hinchado, escuchando cómo tu respiración se acelera, entrecortada.

Tú arqueas la espalda, tus uñas clavándose en mis hombros, dejando marcas rojas que arden delicioso. "¡Ay, wey, no pares!", jadeas en ese español mexicano nuestro, lleno de urgencia callejera. Aumento el ritmo, metiendo un dedo, luego dos, curvándolos para rozar ese punto que te hace temblar. El sonido húmedo de tu excitación llena el aire, mezclado con tus gemidos crecientes. Sientes el calor subiendo por tu vientre, una tensión que se acumula como tormenta en el desierto sonorense.

Pero no te dejo volar aún. Me levanto, quitándome la camisa con prisa, mi pecho moreno y musculoso expuesto. Tú te incorporas, tus manos explorando mi torso, bajando hasta mi pantalón. Desabrochas el cinturón con dedos temblorosos, liberando mi verga dura, palpitante, con venas marcadas como ríos en el mapa de México. La tocas, suave al inicio, luego aprietas, sintiendo su grosor caliente en tu palma. Me miras con hambre, lamiéndote los labios. "Esta vez lo quiero todo", dices, y yo asiento, perdido en tus ojos.

Te recuestas de nuevo, yo entre tus piernas, frotando la punta contra tu entrada resbaladiza. El roce es eléctrico, piel contra piel ardiente, lubricada por tus jugos. Empujo lento, centímetro a centímetro, sintiendo cómo me envuelves, apretada y cálida como abrazo de carnal en día de muertos. Gimes fuerte cuando entro completo, llenándote. El olor a sexo inunda la habitación, primitivo y adictivo. Empiezo a moverme, ritmo pausado, profundo, cada embestida haciendo que tus tetas reboten suaves, pezones erectos rozando mi pecho.

En tu mente: "Ese try en pasado fue nada comparado con esto, con su verga partiéndome en dos de placer puro"

Aceleramos juntos, instintivos. Tú levantas las caderas, clavándome más adentro, tus piernas envolviéndome la cintura. Sudamos, pieles pegajosas chocando con palmadas rítmicas, eco de pasión desatada. "¡Chíngame más duro, pendejo!", gritas juguetona, y yo obedezco, embistiendo con fuerza controlada, sintiendo tus paredes contraerse alrededor de mí. El placer sube como volcán Popocatépetl, tensión en tu bajo vientre, en mis huevos apretados.

Cambiamos posición, tú encima ahora, cabalgándome como reina azteca. Tus manos en mi pecho, uñas arañando, mientras subes y bajas, tu panocha tragándome entero. Veo tu rostro contorsionado en éxtasis, cabello negro cayendo en cascada, labios entreabiertos soltando ayes roncos. El sabor de tu beso cuando te inclinas, lengua danzando con la mía, salado y dulce. Sientes mi verga golpeando profundo, rozando ese spot que te hace ver estrellas.

La intensidad crece, tus movimientos frenéticos, mi cadera subiendo a encontrarlos. "¡Me vengo, cabrón!", anuncias, y explotas, tu cuerpo convulsionando, jugos calientes empapando mis muslos. Ese apretón me lleva al límite, gruño como fiera, descargando dentro de ti en chorros calientes, pulsos interminables de semen mezclándose con tu placer. Nos quedamos así, unidos, jadeantes, el mundo reducida a nuestros cuerpos entrelazados.

Deslizo fuera despacio, un hilo de nuestros fluidos conectándonos aún. Te acuesto a mi lado, mi brazo rodeándote, pieles pegajosas enfriándose en el aire acondicionado. Beso tu frente sudada, inhalando tu aroma post-orgasmo, mezcla de sudor, semen y esencia tuya. "Ese try en pasado valió la pena esperar", murmuro, y tú ríes bajito, acurrucándote en mi pecho.

Piensas: "Neta, esto es lo que necesitaba, cierre perfecto a ese intento fallido de antaño"

La noche se extiende en caricias perezosas, dedos trazando patrones en pieles sensibles. Hablamos de tonterías, de tacos al pastor y sueños futuros, pero el vínculo es más profundo ahora, forjado en fuego consensual. Afuera, la ciudad late, pero aquí dentro, solo existimos nosotros, satisfechos, completos. El afterglow nos envuelve como manta de lana en invierno regiomontano, prometiendo más tries, pero esta vez sin pasado, solo presente ardiente.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.