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Pieles Try Hard

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Pieles Try Hard

Estabas en tu depa chiquito pero chido en la Condesa, con las luces bajas y el aire cargado de ese olor a pizza recalentada y chelas abiertas. La pantalla del tele brillaba con Fortnite, explosiones y construcciones locas. Marco, ese wey que conocías de la prepa y que siempre te sacaba una sonrisa pendeja, estaba tirado a tu lado en el sofá, su pierna rozando la tuya cada rato. Órale, pensabas, este carnal me trae loca con su cercanía.

¿Por qué carajos siento este calor subiendo por mi panza cada vez que se ríe? Neta, sus ojos cafés y esa sonrisa de pendejo me desarman.

"¡No mames, güey! Ese skins try hard con el outfit de oro nos acaban de ownar", soltó Marco, dándote un codazo juguetón. Su voz grave vibraba en el aire, y sentiste un escalofrío cuando su brazo rozó tu chichi por accidente. Reíste, disimulando el cosquilleo que te bajaba hasta las piernas. "Pos sí, pero tú eres peor, wey. Siempre try hard con tus construcciones chuecas". La habitación olía a él: sudor fresco de la tarde, colonia barata pero rica, y algo más, un aroma masculino que te hacía mojar las panties sin querer.

El juego seguía, corazones latiendo rápido como los tuyos. Cada muerte era una excusa para pegarse más, para que sus dedos rozaran los tuyos al pasar el control. "Apuesta, ¿va?", propuso él de repente, girándose con esa mirada traviesa. "Quien pierda la ronda se quita una prenda. Sin pendejadas". Tu pulso se aceleró, el corazón retumbando en tus oídos como los disparos del juego. ¿Consiento? Claro que sí, wey. Hace rato que quiero ver qué traes debajo de esa playera. "Va, pero no llores cuando te veas en calzones", le dijiste, la voz ronca de anticipación.

Perdiste la primera. Te quitaste las tennis, riendo nerviosa. Él la segunda, y off con la sudadera. Su pecho se asomó, piel morena y suave, con vellos que invitaban a tocar. El aire se sentía más pesado, cargado de electricidad. Olías tu propia excitación mezclada con la suya, ese musk dulce que te volvía loca. Ganaste tú, y él se quitó la playera del todo. Chin, su torso definido, abdominales que se contraían con cada risa. Tus ojos bajaron sin remedio a la bola que se marcaba en sus jeans.

Las rondas volaron. Prendas volando: tus calcetines, su cinturón, tus shorts quedando en el piso. Ahora en brasier y panties, sentías la tela húmeda pegada a tu concha palpitante. Él solo en bóxers, la verga medio parada presionando la tela. "Skins try hard incoming", murmuró él, su aliento caliente en tu oreja mientras se acercaba para la siguiente ronda. Sus manos en tus muslos, "accidentales", enviando chispas por tu piel. El sofá crujía bajo pesos, el tele zumbaba olvidado.

Perdiste otra. Te quedaste en brasier, pechos subiendo y bajando rápido. "Quítatelo todo, reina", dijo él, voz baja y ronca. Consientes, lo desabrochas lento, dejando que tus chichis salten libres, pezones duros como piedras. Él jadea, ojos devorándote. "Neta, estás cañón". Te besa entonces, labios suaves pero urgentes, lengua explorando tu boca con sabor a cerveza y deseo. Sus manos en tu cintura, piel contra piel por fin, calientes y suaves como terciopelo ardiente.

Sus besos me derriten, wey. Siento su verga dura contra mi panza, latiendo como si quisiera salirse. Quiero todo de él, ya.

Lo empujaste suave al sofá, quitándole los bóxers. Su verga saltó, gruesa y venosa, cabeza brillante de pre-semen. La olías, ese olor almizclado que te hacía salivar. "Mi turno de try hard", susurraste, arrodillándote. La tomas en la mano, piel aterciopelada sobre acero, caliente como brasa. La lames desde la base, sabor salado y dulce, venas palpitando bajo tu lengua. Él gime, "¡Ah, cabrona, qué rico!", manos en tu pelo, no forzando, solo guiando. Chupas más hondo, garganta relajada, sintiendo cómo crece en tu boca, el glande tocando el fondo.

Él te levanta, te acuesta, panties off. Tus piernas abiertas, concha expuesta, labios hinchados y mojados brillando. "Déjame probarte", murmura, bajando la cabeza. Su lengua en tu clítoris, círculos lentos, chupando suave. ¡Puta madre, qué chido! Gemías alto, caderas moviéndose solas, manos apretando sus hombros. Olía a ti, a sexo puro, jugos corriendo por tus muslos. Dedos suyos entrando, curvados tocando ese punto que te hace ver estrellas. "Estás empapada, mi amor", dice entre lamidas, voz vibrando en tu piel sensible.

La tensión crecía, como una partida épica a punto de ganar. Lo jalaste arriba, pieles pegadas sudorosas, resbalosas. Su pecho contra tus chichis, pezones rozando, enviando descargas. Besos fieros, mordidas suaves en el cuello, olor a sudor mezclado, delicioso. "Métemela, wey, ya no aguanto", le ruegas, voz quebrada. Él se posiciona, glande en tu entrada, frotando, lubricando. Entra lento, centímetro a centímetro, estirándote llena. ¡Ay, nanita! Dolor placer mezclado, paredes apretándolo, pulsando.

Empieza a moverse, lento al principio, salidas y entradas profundas. Sientes cada vena, cada golpe en tu cervix. El sofá chirría rítmico, slap slap de piel contra piel, sudor volando. Aceleras, tú clavando uñas en su espalda, dejando marcas rojas. "¡Más duro, try hard conmigo!", gritas, y él obedece, embestidas feroces, bolas golpeando tu culo. Tus gemidos llenan el depa, altos y guturales, mezclados con sus gruñidos animales. Nuestras pieles try hard, sudando, frotándose, queriendo fundirse.

Es como el juego, pero mil veces mejor. Cada thrust me acerca al borde, mi concha chorreando, clítoris frotándose en su pubis.

Cambias posiciones, tú arriba ahora, cowgirl salvaje. Sus manos en tus caderas, guiando. Rebotas duro, verga entrando hasta el fondo, golpeando G-spot. Pechos saltando, él los agarra, pellizca pezones, mandando fuego directo a tu centro. Sudor gotea de tu frente a su pecho, salado en su piel. Aceleras, try hard total, caderas girando, apretando con músculos internos. "¡Me vengo, wey!", anuncias, y explotas: olas de placer, concha convulsionando, jugos salpicando, grito largo y ronco. Él te sigue, "¡Ya, cabrona!", verga hinchándose, chorros calientes llenándote, pulsos interminables.

Colapsan juntos, respiraciones jadeantes, corazones galopando al unísono. Pieles pegajosas de sudor y semen, olores intensos envolviéndolos. Te acurrucas en su pecho, su brazo alrededor, besos suaves en la frente. "Neta, eso fue épico. Mejor que cualquier skins try hard", murmura él, riendo bajito. Tú sonríes, dedo trazando sus abdominales. Try hard en el juego y en la cama. Este wey es mío ahora.

Quedan así, el tele aún encendido con menús olvidados, noche cayendo fuera. Sientes paz, plenitud, su calor envolviéndote. Mañana más rondas, quién sabe. Pero esta victoria sabe a gloria, a pieles que se esforzaron duro por el placer mutuo.

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