Intentando el Presente Progresivo
Estás sentada en el sillón de tu departamento en la Condesa, con el aroma del café recién hecho flotando en el aire y la luz del atardecer filtrándose por las cortinas sheer. Marco, tu profe de inglés particular, llega puntual como siempre, con esa sonrisa pícara que te hace derretir las rodillas. Es un tipo alto, moreno, con ojos cafés intensos y un cuerpo que se nota trabajado en el gym. Lleva una camisa ajustada que marca sus pectorales y unos jeans que abrazan sus muslos. Neta, güey, cada clase es una tortura deliciosa, piensas mientras lo invitas a pasar.
"Hola, Ana. ¿Lista para practicar el presente progresivo hoy?", dice él con ese acento neutro, pero con un toque juguetón que te eriza la piel. Te sientas frente a él en la mesa del comedor, con tus cuadernos abiertos y un vaso de agua helada que suda gotitas. El ventilador del techo zumba suavemente, moviendo el aire cálido de la ciudad.
¿Por qué carajos contraté a este pendejo tan guapo para mis clases? Cada vez que abre la boca, imagino esa voz susurrándome al oído mientras me besa el cuello.
Empiezan con lo básico. "The present progressive is for actions happening now", explica, escribiendo en tu libreta. "Try present progressive: I am eating an apple". Tú repites, pero tu mente divaga al ritmo de su voz grave. Sientes el roce accidental de su rodilla contra la tuya bajo la mesa, y un cosquilleo sube por tu pierna. "¿Todo bien?", pregunta, notando tu distracción. Asientes, mordiéndote el labio.
La clase avanza, y él se pone más cerca, su colonia amaderada invadiendo tus sentidos, mezclada con un leve olor a sudor fresco del tráfico de la ciudad. "Now, try present progressive with me", dice, y te pide que describas lo que está pasando. "I am... looking at your eyes", balbuceas, y él ríe bajito, un sonido ronco que vibra en tu pecho. "Good. Now, I am touching your hand". Su palma cálida cubre la tuya, y sientes el pulso acelerado bajo su piel. No la retiras. Al contrario, entrelazas tus dedos, el calor subiendo como una ola.
El deseo inicial se enciende como un fósforo. Sus ojos se oscurecen, pupílas dilatadas. "¿Quieres practicar más... intensamente?", murmura, su aliento cálido rozando tu oreja. Asientes, el corazón latiéndote a mil. "Sí, Marco. Try present progressive conmigo", respondes coqueta, recordando la frase que tanto te cuesta en inglés. Él se ríe, y antes de que proceses, sus labios capturan los tuyos en un beso suave al principio, probando, tanteando.
Acto uno: la chispa. El beso sabe a menta de su chicle y a café tuyo, lenguas danzando lento, explorando. Sientes la aspereza de su barba incipiente contra tu mejilla suave, el roce delicioso. Tus manos suben a su nuca, enredándose en su cabello negro y ondulado, oliendo a shampoo de hierbas. Él gime bajito en tu boca, un sonido gutural que te moja entre las piernas.
Se levantan sin romper el contacto, tropezando hacia el sillón. El aire se carga de electricidad, el zumbido del ventilador ahora un fondo erótico. Lo empujas suave, sentándote a horcajadas sobre él, sintiendo su verga endureciéndose bajo tus shorts de mezclilla. "I am kissing you now", susurra contra tu cuello, mordisqueando la piel sensible, dejando un rastro húmedo de saliva que se enfría al instante. Gimes, arqueando la espalda, tus pechos rozando su torso firme.
¡Órale, qué rico se siente esto! Su boca bajando por mi clavícula, lamiendo como si fuera helado derretido.
El medio acto arranca con la escalada. Te quitas la blusa con manos temblorosas, revelando tu brasier de encaje negro. Él jadea, manos grandes cubriendo tus tetas, amasándolas con devoción. Los pulgares rozan tus pezones endurecidos, enviando descargas directas a tu clítoris palpitante. "Te sientes increíble, nena", gruñe en español, abandonando el inglés por el momento. Bajas la cabeza, besando su pecho expuesto al desabrochar su camisa, saboreando la sal de su piel sudada, el vello rizado bajo tu lengua.
Desabrochas sus jeans, liberando su verga gruesa y venosa, latiendo caliente en tu mano. La acaricias lento, sintiendo la suavidad de la piel contra la dureza del interior, el precum perlado en la punta que untas con el pulgar. Él gime fuerte, cabeza echada atrás, "Fuck, Ana, I am trying not to come". Ríes traviesa, "No, try present progressive: you are enjoying this". Te arrodillas entre sus piernas, el piso de madera fresca contra tus rodillas, y lo tomas en la boca. Saborea a hombre puro, almizcle y sal, chupando profundo, lengua girando alrededor del glande. Sus caderas se alzan, follándote la boca suave, manos en tu pelo guiando sin forzar.
La tensión sube como la marea. Te pone de pie, quitándote los shorts y tanga de un tirón, exponiendo tu panocha depilada y húmeda. El aire fresco besa tus labios hinchados, y él se arrodilla ahora, nariz rozando tu monte de Venus, inhalando profundo. "Hueles a sexo puro, chula", dice, y lame desde tu ano hasta el clítoris en una pasada larga. Gritas bajito, piernas temblando, agarrando su cabeza. Su lengua es mágica, lamiendo círculos rápidos, chupando tu botón como caramelo, dos dedos curvados dentro ti frotando ese punto que te hace ver estrellas. Sientes el jugo chorreando por tus muslos, el sonido chapoteante obsceno mezclándose con tus gemidos y su resuello.
Inner struggle: ¿Y si esto arruina las clases? Neta, no me importa, lo necesito dentro ya. Lo jalas arriba, besándolo con sabor a ti misma en sus labios. Se recuesta en el sillón, y te montas, guiando su verga a tu entrada resbaladiza. Bajas lento, centímetro a centímetro, el estiramiento ardiente delicioso, llenándote hasta el fondo. "¡Ay, cabrón, qué gruesa!", jadeas, y empiezas a moverte, caderas girando en círculos, sintiendo cada vena rozando tus paredes.
El ritmo acelera, piel contra piel cacheteando, sudor perlando vuestros cuerpos, oliendo a sexo crudo y pasión. Él te agarra las nalgas, amasando, un dedo rozando tu ano juguetón. "I am fucking you hard now", gruñe, embistiendo arriba, golpeando profundo. Tus tetas rebotan, pezones rozando su pecho, descargas de placer acumulándose en tu vientre. Internal monologue: Se siente como si me partiera en dos, pero qué chido, voy a venirme como nunca.
Pequeñas resoluciones: cambian posición, él te pone en cuatro sobre el sillón, el cuero pegajoso a tus rodillas. Entra de nuevo, más duro, bolas golpeando tu clítoris. Agarras los cojines, gritando "¡Más, pendejo, no pares!". Él obedece, una mano bajando a frotar tu botón hinchado, la otra jalando tu pelo suave. El clímax se acerca, tu coño apretándolo como puño, pulsos intensos.
El final explota. "¡Me vengo, Marco!", gritas, el orgasmo rompiéndote en oleadas, jugos salpicando, cuerpo convulsionando. Él ruge, "¡Yo también, nena!", y se corre dentro, chorros calientes llenándote, mezclándose con tus fluidos. Colapsan juntos, su peso sobre ti reconfortante, respiraciones jadeantes sincronizadas. El aroma de semen y sudor impregna el aire, el corazón latiendo al unísono.
Afterglow: se gira, abrazándote de lado, besos suaves en tu frente sudorosa. "That was the best present progressive lesson ever", bromea, y ríes, acurrucándote en su pecho velludo. Sientes su verga semi-dura contra tu muslo, pero por ahora, paz. Esto no fue solo sexo, hay algo más aquí, piensas, mientras el sol se pone tiñendo la habitación de naranja.
Reflexión: al día siguiente, las clases seguirán, pero ahora con un secreto compartido, un lazo más profundo. El deseo inicial se transformó en conexión, prometiendo más "prácticas" progresivas. Te duermes con su brazo alrededor, el sabor de él aún en tus labios, el eco de gemidos en tus oídos.