Relatos Salvajes
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Probando Try Clipart Juntos

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Probando Try Clipart Juntos

La luz tenue del atardecer se colaba por las cortinas de nuestra depa en Polanco, pintando todo de un naranja cálido que hacía que el aire se sintiera pesado, cargado de promesas. Tú, sentado en el sofá de piel suave, con las piernas abiertas como si el mundo fuera tuyo, mirabas la laptop sobre la mesita de centro. Yo, Daniela, tu carnala desde hace tres años, me recargaba en tu hombro, mi blusa holgada rozando tu brazo, dejando que mi perfume de vainilla y jazmín te envolviera como una caricia invisible.

Órale, güey, ¿qué onda con este sitio?, pensaste, mientras yo deslizaba el dedo por el trackpad. Habíamos oído de Try Clipart, un pedo nuevo de diseños digitales, clipart picosos para blogs y redes. Neta, en nuestro trabajo de diseño gráfico, siempre andamos buscando chidos, pero esta noche no era por chamba. Era por puro desmadre, por encender la chispa que últimamente andaba floja entre risas y rutinas.

—Vamos a try clipart —dijiste con esa voz ronca que me eriza la piel, mezclando el inglés como siempre cuando hablas de tecnología—. A ver qué sale, mi reina.

Yo reí bajito, mi aliento caliente contra tu oreja, y tecleé la URL. La página cargó con un montón de thumbnails vibrantes: figuras estilizadas, cuerpos entrelazados en poses sugerentes, siluetas de parejas en éxtasis. El sonido del ventilador de la laptop zumbaba suave, como un susurro conspirador. Olía a café recién hecho en la cocina, mezclado con el aroma terroso de tu colonia que siempre me ponía a mil.

Acto uno, el comienzo de la tentación. Elegimos un clipart de una mujer de espaldas, curvas pronunciadas, la luz delineando sus nalgas perfectas. Lo descargamos, lo abrimos en el editor. Mis dedos rozaron los tuyos al ajustar el zoom, y sentí ese cosquilleo eléctrico subir por mi brazo.

¿Por qué carajos este simple dibujo me está mojando ya? Neta, Daniela, contrólate, pero su mirada... ay, wey.

—Mira cómo queda si le ponemos colores calientes —murmuré, tiñendo la piel digital de rojo pasión—. Imagínate esto tatuado en mí.

Tú tragaste saliva, tu mano grande posándose en mi muslo desnudo bajo la falda corta. El tacto de tus callos, de tanto gym, me hizo morder el labio. Tensiones iniciales: el deseo latiendo bajo la superficie, como un volcán a punto de reventar.

Pasamos a otro: un hombre musculoso abrazando a su pareja, manos explorando. El clipart era tan detallado que casi sentías el calor de esas palmas. Imprimimos unos cuantos en la printer del rincón, el zumbido mecánico rompiendo el silencio, el olor a tinta fresca inundando el aire. Los pegamos en la pared frente al sofá, como un altar pagano.

Try clipart en la vida real —dijiste, jalándome a tu regazo. Mi culo se acomodó perfecto contra tu entrepierna, sintiendo ya esa dureza creciente presionando a través de tus jeans.

El medio acto empezó a escalar. Tus manos subieron por mis costados, rozando los lados de mis chichis bajo la blusa. Yo giré la cabeza, nuestros labios chocando en un beso hambriento. Sabías a menta del chicle que masticabas, y yo a fresas de mi gloss. Lenguas danzando, húmedas, el sonido chuposo llenando la habitación. Mi corazón tronaba como tamborazo en una fiesta de pueblo.

Me levanté un segundo, solo para quitarme la blusa, dejando mis tetas libres, pezones ya duros como piedritas por el roce del aire acondicionado. Tú gemiste, ese gruñido gutural que me deshace. Te desabroché la playera, lamiendo tu pecho sudoroso, salado en mi lengua, oliendo a hombre puro, a ti.

Chingado, qué rico sabe. Quiero más, pero despacio, que el fuego crezca.

Nos paramos frente a los cliparts impresos. Elegí uno de una pareja en doggy style, estilizado pero explícito. —Imita esto —te reté, juguetona, quitándome la falda y las tangas de un jalón. Mi panocha depilada brillaba ya húmeda, el aroma almizclado de mi excitación flotando entre nosotros.

Tú te desvestiste rápido, tu verga saltando libre, venosa y gruesa, la punta ya perlada de pre-semen. El tacto de tu piel contra la mía era fuego líquido; pezones rozando tu torso, muslos temblando al sentir tu pija rozar mi nalga.

Nos posicionamos como el clipart: yo de rodillas en el sofá mullido, manos en el respaldo, culo en pompa. Tú detrás, manos en mis caderas, dedos hundiéndose en la carne suave. No penetras aún; eso era la tensión, el build-up. Rozabas tu verga por mis labios vaginales, untando mi jugo, el sonido chapoteante obsceno y delicioso.

—Neta, Dani, estás chingona —jadeaste, voz entrecortada—. Este try clipart nos prendió cañón.

Yo arqueé la espalda, gimiendo cuando tu dedo encontró mi clítoris hinchado, frotando círculos lentos. El placer subía en olas, mi piel erizada, sudor perlando mi frente. Olía a sexo inminente, a nuestros fluidos mezclándose. Internamente luchaba: no corras, disfruta el viaje.

Escalada: cambiamos a otro clipart, uno de oral. Me volteé, arrodillándome frente a ti. Tu verga en mi mano, caliente, pulsante. La lamí desde la base, lengua plana, saboreando la sal, el músculo latiendo contra mi paladar. Tú enredaste dedos en mi pelo, no jalando fuerte, solo guiando, consensual y tierno. Chupé la cabeza, succionando, el pop húmedo resonando. Tus gemidos, ay, cabrón, me empapaban más.

Te tumbé en el sofá, montándote despacio. Mi concha se abrió para ti, centímetro a centímetro, el estirón exquisito, paredes internas apretándote como guante. Cabalgaba, tetas botando, tus manos amasándolas, pellizcando pezones. El slap-slap de piel contra piel, mi clítoris rozando tu pubis, el olor a sudor y panocha mojada embriagador.

Inner struggles:

¿Cuánto más aguanto? Su verga me llena tanto, pero quiero que explote conmigo.
Cambios de posición inspirados en más cliparts: misionero con piernas en hombros, profundo, golpeando mi G-spot; de lado, íntimo, besos mientras follamos lento.

Intensidad psicológica: —Te amo, güey —susurré entre jadeos—. Esto es nuestro, puro nosotros.

Tú aceleraste, embistiéndome con fuerza controlada, mis uñas arañando tu espalda, dejando marcas rojas. El clímax se acercaba, pulsos acelerados sincronizados, respiraciones entrecortadas.

Acto final, la liberación. En el clipart final, uno de éxtasis mutuo, nos corrimos juntos. Tú dentro de mí, caliente chorros llenándome, contrayéndome alrededor, ordeñándote. Grité tu nombre, ¡Luis, chingado!, olas de placer cegador, visión borrosa, cuerpo temblando. Tú rugiste, colapsando sobre mí, pesos calientes y sudados.

Afterglow: nos quedamos pegados, semen goteando mis muslos, tu cabeza en mis tetas, besos suaves. El aire olía a sexo satisfecho, cliparts olvidados en la pared como testigos mudos. Risas cansadas, caricias perezosas.

—Ese try clipart fue lo mejor —murmuraste, dedo trazando mi ombligo.

Yo sonreí, corazón pleno.

Neta, esto nos unió más. Mañana, más cliparts... o nada, solo nosotros.
Lingering impact: el deseo no se apaga, solo se transforma, prometiendo noches eternas.

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