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Meme Mes Pa Trio Ardiente

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Meme Mes Pa Trio Ardiente

Era una noche calurosa en la Condesa, de esas que te pegan el vestido al cuerpo con el sudor y te hacen antojar de algo fresco, pero no cualquier cosa. Yo, Karla, acababa de llegar al depa de mi carnal Rodrigo y su morra Lupita, mis compas de toda la vida. Habíamos quedado pa echar desmadre, unas cheves frías y ver qué memes andaban circulando en el grupo de WhatsApp. Neta, nada más entrar olí ese aroma a tacos de suadero que Lupita había traído de la taquería de la esquina, picantes y jugosos, con limón chorreando.

Órale, qué chido estar aquí con ellos, pensé mientras me servía una Michelada, el hielo crujiendo en el vaso y el sal rimando mis labios. Rodri, con su playera ajustada que marcaba sus bíceps de gym, me guiñó el ojo.

"Karla, neta que traes un glow brutal, ¿qué te echaste?"
dijo riendo. Lupita, con su falda corta que dejaba ver sus piernitas bronceadas, se acurrucó a su lado en el sofá. Los tres éramos carnales desde la uni, siempre con esa química que flotaba en el aire, pero nunca la habíamos cruzado la línea.

De repente, Rodri sacó su cel y empezó a mostrar memes. Uno en especial nos voló la cabeza: "Meme Mes Pa Trio". Era una imagen viral, un dibujo pícaro de tres cuerpos entrelazados en una pose imposible, con captions en spanglish que decían cosas como "Cuando tus compas se ponen mes pa trio y ya valió". Reímos a carcajadas, pero sentí un cosquilleo en el estómago. El sudor de la noche se mezclaba con el olor de sus perfumes, el de Rodri amaderado y fuerte, el de Lupita floral y dulce. ¿Y si...? se me cruzó por la mente, mientras mis pezones se endurecían bajo la blusa.

La plática fluyó, las cheves se acabaron y sacamos el tequila. Lupita se recargó en mi hombro, su cabello negro rozando mi cuello, suave como seda.

"Karla, ¿nunca has pensado en un meme mes pa trio de verdad?"
soltó de repente, con los ojos brillando. Rodri se quedó callado, pero su mirada se clavó en nosotras, intensa. El aire se espesó, como antes de una tormenta. Sentí mi pulso acelerarse, el calor subiendo por mis muslos. No mames, ¿están hablando en serio?

Acto uno del desmadre acababa de empezar. Nos miramos los tres, y sin decir nada, Lupita se acercó más, sus labios rozando mi oreja.

"¿Qué dices, carnala? ¿Nos lanzamos al meme mes pa trio?"
Su aliento olía a tequila y menta, delicioso. Rodri nos observaba, su mano ya en mi rodilla, tibia y firme. Asentí, el corazón retumbándome en el pecho. Esto va pa' largo, pensé, mientras nos poníamos de pie y nos dirigíamos al cuarto, dejando las luces bajas y la música de reggaetón sonando bajito.

En el middle, la cosa se puso intensa. El cuarto olía a sábanas frescas y a nosotros tres, ese aroma almizclado de deseo que se va acumulando. Lupita me besó primero, suave al principio, sus labios carnosos probando los míos, lengua juguetona explorando. Sabía a sal de la michelada y a fruta madura. Rodri se pegó por detrás, sus manos grandes deslizándose por mi cintura, bajando hasta mis caderas. Puta madre, qué rico se siente esto, gemí en mi cabeza mientras él me mordisqueaba el cuello, dientes suaves dejando marcas calientes.

Nos quitamos la ropa despacio, saboreando cada momento. La piel de Lupita era suave como terciopelo, sus tetas firmes presionándose contra las mías, pezones duros rozándose y enviando chispas por mi espina. Rodri, ya en todo su esplendor, su verga gruesa y venosa palpitando contra mi nalga.

"Eres una chingona, Karla"
murmuró, mientras yo lo tomaba en la mano, sintiendo su calor, la piel sedosa sobre el acero debajo. Lo masturbe lento, oyendo sus gruñidos roncos, como un animal satisfecho.

Lupita se arrodilló, lamiendo mi panocha con dedicación, su lengua plana y húmeda trazando círculos en mi clítoris hinchado. El sonido era obsceno, chupeteo húmedo mezclado con mis jadeos. ¡No mames, qué pinche buena boca! Olía a mi propia excitación, salada y dulce, mientras Rodri me besaba, su barba raspando mi barbilla. Cambiamos posiciones: yo encima de Lupita, nuestras panochas frotándose en un tribbing delicioso, resbalosas y calientes, mientras Rodri nos penetraba por turnos, su verga embistiendo profundo, el slap-slap de piel contra piel resonando.

La tensión subía como el volcán, mis músculos temblando, el sudor goteando por nuestras espaldas.

"Más fuerte, pendejo"
le exigí a Rodri, y él obedeció, agarrándome las nalgas con fuerza, dejando moretones que dolían rico. Lupita gemía debajo, sus uñas clavándose en mis muslos. Esto es el cielo, neta. Sentía cada pulso, cada contracción, el olor a sexo impregnando todo, el sabor de sus jugos en mi boca cuando la besé de nuevo.

El clímax llegó como avalancha. Rodri se corrió primero, gruñendo mi nombre, su leche caliente salpicando mi vientre y el de Lupita. Eso nos empujó a nosotras: yo exploté en olas, mi panocha contrayéndose alrededor de sus dedos, chillando como loca. Lupita siguió, arqueándose, su cuerpo temblando bajo el mío. Nos quedamos así, enredados, respiraciones agitadas sincronizándose poco a poco.

En el ending, el afterglow fue puro relax. Nos bañamos juntos en la regadera, el agua tibia lavando el sudor y los fluidos, jabón espumoso deslizándose por curvas y músculos. Reímos recordando el meme mes pa trio que lo inició todo.

"Eres la mejor adición a nuestro equipo"
dijo Lupita, besándome la frente. Rodri nos abrazó a las dos, su pecho ancho como refugio.

Salimos envueltos en toallas, pedimos unos pozoles pa recargar energías, el vapor subiendo con olor a hominy y chile. Sentada entre ellos en la cama, con sus manos entrelazadas en la mía, sentí una paz chida. Esto no fue solo sexo, fue conexión de carnales. El meme mes pa trio se volvió nuestro código secreto, pa las noches futuras. Neta, la vida en la Condesa nunca había sido tan chingona.

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