Para Que Sirven Las Inyecciones Bedoyecta Tri En La Cama De Placer
Estaba hecha un desastre esa mañana. El pinche trabajo en la oficina de Polanco me tenía reventada, con los ojos como mapaches y las piernas de plomo. Neta, necesitaba algo que me diera un empujón, porque mi carnal, Alex, andaba de viaje y yo sola en el depa de la Roma, sintiéndome como un trapo viejo. Llamé a mi compa Lupe, que siempre tiene el remedio para todo.
"Óyeme, chava, ¿qué onda contigo? Suenas muerta", me dijo al teléfono, con esa voz chillona que tiene.
"Pos neta, Lupe, estoy cañona de cansancio. ¿Qué le echo?"
Se rió a carcajadas. "Bedoyecta Tri, mija. Las inyecciones Bedoyecta Tri. ¿Sabes para qué sirven las inyecciones Bedoyecta Tri? Para recargarte de vitaminas B, darte pila de caballo y que te sientas como nueva. Mi doc me las pone cada quincena y mejor que viagra para el ánimo. Ve con el doc Pérez en Insurgentes, te va a dejar como lechuga fresca."
Colgué intrigada. ¿Para qué sirven las inyecciones Bedoyecta Tri más que para energía? Pensé mientras me vestía con mi blusita escotada y jeans ajustados. Salí al sol de mediodía, el calor pegajoso de la ciudad me hacía sudar, pero algo en mí ya bullía de curiosidad.
El consultorio era chiquito pero limpio, con olor a desinfectante y café de olla. El doc Pérez, un viejito simpático con bigote de charro, me miró de arriba abajo. "Buenas tardes, señorita. ¿Viene por la Bedoyecta?"
"Sí, doc. Mi amiga Lupe me dijo que son la neta."
"Ajá, para eso sirven las inyecciones Bedoyecta Tri: vitaminas del complejo B, tripla acción para nervios, energía y hasta te pone el metabolismo a volar. Te pongo una y en media hora vas a sentirte como diosa."
Me recosté en la camilla, la aguja entró suave en mi nalga, un piquetecito ardiente que se disipó rápido. "Listo, mija. Bebe mucha agua y come bien. Mañana otra si quieres."
Salí flotando. El tráfico de Insurgentes parecía menos caótico, el aire olía a elotes asados de los vendedores ambulantes, y mi piel hormigueaba. Llegué al depa y Alex ya estaba de regreso, sorpresa temprana. Alto, moreno, con esa barba incipiente que me vuelve loca y ojos que prometen travesuras.
"¡Cariño! ¿Qué onda? Te ves... radiante", me dijo abrazándome fuerte, su cuerpo duro contra el mío, olor a sudor fresco y colonia barata que me enciende.
"Me puse una Bedoyecta Tri, amor. Neta, para qué sirven las inyecciones Bedoyecta Tri... ya verás esta noche."
Nos besamos en la cocina, sus labios salados, mi lengua explorando su boca con hambre nueva. Pero me contuve. Quería que la tensión creciera.
La tarde pasó lenta, cocinando tacos al pastor con piña que chorreaba jugo dulce, el vapor subiendo picante y ahumado. Alex me rozaba la cintura cada rato, sus dedos ásperos de tanto gym, enviando chispas por mi espina.
¿Qué carajos me pasa? Siento el cuerpo encendido, como si cada célula gritara por él. Esa pinche inyección me tiene la piel sensible, el clítoris latiendo solo con su mirada.Me duché primero, el agua caliente resbalando por mis tetas firmes, pezones duros como piedras, jabón de lavanda mezclándose con mi aroma natural, ese musk que sé que lo enloquece.
Él entró al baño sin avisar, desnudo, su verga semi-dura colgando pesada entre las piernas musculosas. "No aguanto más, pendeja sexy. Ven pa'cá."
Lo jalé bajo la regadera, agua cayendo en cascada sobre nosotros. Mis manos en su pecho velludo, sintiendo el latido acelerado de su corazón. "Espera, wey, déjame saborearte primero." Me arrodillé, el agua golpeando mi espalda, tomé su verga en la boca, salada y venosa, creciendo dura como fierro. Él gimió, "¡Chingao, qué rico!" Sus manos en mi pelo mojado, empujando suave mientras yo chupaba, lengua girando en la cabeza hinchada, gusto a pre-semen salado.
Pero no lo dejé acabar. Me levanté, piel resbalosa contra la suya, tetas aplastadas en su torso. "A la cama, cabrón. Quiero que me cojas como nunca."
En el cuarto, luces tenues de la ciudad filtrándose por las cortinas, olor a sábanas limpias y nuestro sudor mezclándose. Me tiró en la cama king size, colchón hundiéndose suave. Sus besos bajaron por mi cuello, mordisqueando suave, enviando ondas de placer al útero. Lamidas en mis pezones, succionando fuerte, dolor-placer que me hacía arquear la espalda. ¡Ay, Dios! Cada roce es fuego líquido.
Mis manos bajaron a su culo firme, uñas clavándose mientras él lamía mi ombligo, bajando lento a mi monte de Venus depilado. "Estás chorreando, mi reina", murmuró, aliento caliente en mi chocha palpitante. Lengua experta separando labios hinchados, saboreando mi jugo dulce-ácido, clítoris erecto bajo su lengua giratoria. Gemí alto, "¡Sí, ahí, no pares, pendejo!" Caderas moviéndose solas, olor a sexo llenando el aire, mis fluidos en su barbilla.
La tensión crecía, mi cuerpo vibrando por la Bedoyecta, energía infinita. Lo empujé boca arriba, montándolo a horcajadas. Su verga apuntando al techo, venas pulsantes. Me acomodé despacio, sintiendo la cabeza abriéndose paso en mi entrada estrecha, estirándome delicioso. Bajé centímetro a centímetro, gemidos sincronizados, "¡Qué prieta estás, carajo!" Hasta que lo tuve todo adentro, lleno, palpitante contra mis paredes.
Cabalgaba ritmada, tetas rebotando, sudor perlando mi piel, sus manos amasando mis nalgas. El slap-slap de carne contra carne, jadeos roncos, mi clítoris rozando su pubis peludo.
Esto es el paraíso. La inyección me da stamina de atleta, siento que puedo follar toda la noche.Aceleré, vellos erizados, olor almizclado intenso, gusto a su piel salada cuando lo besé.
Él se incorporó, volteándome en misionero, piernas en sus hombros, penetrando profundo, golpeando mi punto G con cada embestida. "¡Te voy a llenar, puta mía!" Gritó, yo respondiendo con uñas en su espalda. El orgasmo se acercaba como tsunami, músculos contrayéndose, visión borrosa. "¡Ya, Alex, dámelo todo!"
Explotamos juntos. Mi chocha ordeñando su verga, chorros calientes inundándome, espasmos interminables, grito ahogado en su cuello. Ondas de placer puro, cuerpo temblando, sudor enfriándose en la piel.
Quedamos jadeantes, enredados en sábanas húmedas. Su cabeza en mis tetas, dedos trazando círculos perezosos en mi vientre. "Neta, amor, ¿qué fue eso? Parecías poseída."
Sonreí, besando su frente sudada. "Las Bedoyecta Tri, mi rey. Para eso sirven las inyecciones Bedoyecta Tri: para que la pasión no pare nunca."
El afterglow era perfecto, CDMX zumbando afuera, nosotros en nuestra burbuja de satisfacción. Mañana otra inyección, pensé, y más noches como esta. Vida chida.