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Trios Sexuales Porno Pasionales

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Trios Sexuales Porno Pasionales

La noche en Polanco estaba cargada de ese calor pegajoso que hace que la piel se sienta viva, como si el aire mismo te estuviera rozando con dedos invisibles. Yo, Ana, acababa de salir del gym, con el cuerpo sudado y el short ajustado marcando cada curva de mis muslos. Mi amiga Sofía me había mandado un mensaje: "Órale carnala, vente pa'cá al bar de la esquina, hay un vato que está para chupárselo". Neta, Sofía siempre tan directa, con esa picardía que me hace reír y al mismo tiempo me pone a mil.

Llegué al bar, luces tenues, reggaetón suave retumbando en los parlantes, olor a tequila reposado y perfume caro flotando en el ambiente. Sofía ya estaba ahí, con su falda corta que dejaba ver sus piernas morenas y torneadas, el escote profundo mostrando el nacimiento de sus tetas firmes. A su lado, Marco, un moreno alto, con brazos musculosos tatuados y una sonrisa pícara que prometía problemas del bueno.

"Mira quién llegó, la reina del gym",
dijo Sofía abrazándome fuerte, su aliento cálido contra mi cuello oliendo a margarita. Sentí un cosquilleo inmediato, como electricidad bajando por mi espina.

Nos sentamos en una mesa apartada, las tres cervejas frías sudando gotitas que resbalaban como caricias. Hablamos de todo y nada: del pinche tráfico de la CDMX, de lo chido que estaba el clima para una noche loca. Marco nos contaba anécdotas de su viaje a Playa del Carmen, su voz grave vibrando en mi pecho. Neta, este vato es fuego puro, pensé mientras lo veía mover las manos, imaginando esas palmas ásperas sobre mi piel. Sofía me guiñó un ojo, y supe que estábamos en la misma sintonía. Hacía meses que platicábamos de trios sexuales porno, esas fantasías que veíamos en videos calientes, riéndonos pero con el corazón latiendo fuerte. ¿Y si hoy lo hacemos real?

La tensión crecía con cada trago. Sofía rozó mi pierna bajo la mesa, su uña pintada de rojo arañando suavemente mi piel, enviando ondas de calor directo a mi entrepierna. Marco nos miró, sus ojos oscuros brillando con deseo crudo.

"¿Saben? Ustedes dos son como salidas de un video de trios sexuales porno, neta"
, soltó de repente, su voz ronca haciendo que mi clítoris palpitara. Reí nerviosa, pero el calor entre mis piernas ya era innegable, mi panocha empezando a humedecerse, el olor sutil de mi excitación mezclándose con el humo del bar.

Acto dos: la escalada. Salimos del bar caminando pegaditos, el viento nocturno refrescando nuestras pieles calientes. Vivíamos juntas en un depa chido en la colonia, con vista al skyline de Reforma. Apenas cruzamos la puerta, Sofía me jaló hacia ella y me plantó un beso húmedo, sus labios suaves saboreando a sal y tequila. ¡Qué rico! Su lengua danzó con la mía, manos explorando mi culo apretado bajo el short. Marco nos vio desde la entrada, su verga ya abultando los jeans, dura como piedra.

"No se aguanten, cabronas"
, murmuró acercándose. Me volteé y lo besé yo, su barba raspando mi barbilla, su boca invadiendo la mía con hambre animal. Sofía se pegó a mi espalda, besando mi cuello, mordisqueando la oreja mientras sus tetas se aplastaban contra mí. Sentí sus pezones duros como botoncitos contra mi piel. Esto es mejor que cualquier trio sexual porno, pensé, el pulso acelerado en mi sien, el corazón tronando como tambor.

Nos fuimos al sillón de la sala, luces bajas de la tele proyectando sombras danzantes. Sofía me quitó la blusa despacio, exponiendo mis tetas medianas pero perfectas, pezones erectos pidiendo atención. Los chupó con avidez, succionando fuerte, un gemido escapando de mi garganta. ¡Ay wey, qué chido! Marco se desabrochó el pantalón, sacando su verga gruesa, venosa, la cabeza brillante de precum. La tomé en mi mano, piel caliente y sedosa, latiendo contra mi palma. La masturbe lento, viéndola crecer más, oliendo ese aroma masculino almizclado que me volvía loca.

Sofía se arrodilló entre mis piernas, bajándome el short y la tanga de un jalón. Mi panocha depilada relucía húmeda, labios hinchados rogando toque.

"Mira qué rica estás, mojada como puta en trio sexual porno"
, dijo lamiendo mi clítoris con la lengua plana, chupando jugos que sabían a miel salada. Gemí alto, caderas moviéndose solas, mientras Marco metía su verga en mi boca. La chupé profundo, garganta relajada, saliva resbalando por el eje, su sabor salado explotando en mi lengua. Él gruñía, manos enredadas en mi pelo, follando mi boca con ritmo creciente.

Cambié de posición, yo encima de Sofía en el sillón, mi cara enterrada en su coño rosado y jugoso, oliendo a deseo puro. Lamí sus labios mayores, metiendo lengua adentro, saboreando su crema espesa. Ella jadeaba, "¡Sí mami, así, no pares!", uñas clavándose en mis nalgas. Marco se paró atrás de mí, frotando su verga contra mi entrada húmeda.

"¿Quieres que te la meta, Ana? ¿Quieres sentirme todo adentro como en esos trios sexuales porno que tanto te gustan?"
Asentí ansiosa, y empujó despacio, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente. ¡Qué llena me siento, pinche verga enorme! Empezó a bombear, lento al principio, piel chocando piel con sonidos húmedos, slap-slap que llenaban la habitación.

La intensidad subía como fiebre. Sofía se retorció bajo mi lengua, corriéndose primero, chorro caliente salpicando mi cara, gritando "¡Me vengo, cabrones!". Su orgasmo me empujó al borde. Marco aceleró, sus bolas peludas golpeando mi clítoris con cada embestida, manos apretando mis caderas. El sudor nos cubre, resbaloso y salado, el aire espeso de gemidos y olor a sexo. Me vine como explosión, paredes de mi panocha contrayéndose alrededor de su verga, jugos chorreando por mis muslos, visión borrosa de placer puro.

Marco no se detuvo, la sacó de mí y la metió en Sofía, que abrió las piernas como diosa. La folló duro, sus tetas rebotando, yo besándola para ahogar sus gritos. Luego nos puso a las dos de rodillas, verga en mano, masturbándose furioso.

"Abran la boca, putitas"
, ordenó juguetón. Eyaculó chorros espesos y calientes, salpicando nuestras caras, lenguas extendidas lamiendo cada gota, sabor amargo y adictivo.

Acto tres: el afterglow. Nos derrumbamos en el sillón, cuerpos entrelazados, pieles pegajosas de sudor y fluidos. El silencio roto solo por respiraciones agitadas, el olor a sexo impregnando todo como perfume prohibido. Sofía me acarició el pelo, besándome suave. Esto fue más que un polvo, fue conexión pura, pensé, el cuerpo pesado de satisfacción, músculos temblando aún.

Marco se recargó en nosotras,

"Neta, el mejor trio sexual porno de mi vida, pero en vivo y con dos reinas"
. Reímos bajito, compartiendo miradas cómplices. Afuera, la ciudad seguía su ritmo caótico, pero aquí dentro, en nuestro nido de placer, todo era paz y promesas de más noches así. Me dormí entre sus brazos, sabiendo que habíamos cruzado una línea deliciosa, empoderadas y libres, listas para repetir cuando el deseo volviera a llamar.

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