Relatos Salvajes
Inicio Voyerismo Cuando pienses en perdonarla por ponerte los cuernos recuerda que… Cuando pienses en perdonarla por ponerte los cuernos recuerda que…

Cuando pienses en perdonarla por ponerte los cuernos recuerda que…

3424 palabras

3 minutos

25,354

Que te dijo que no le importaba que fueras gordo y pequeño porque a ella solo le importan los sentimientos, sin embargo su amante era alto y atlético.

Que aunque ahora esté llorando pidiéndote perdón y una nueva oportunidad, cuando su amante la follaba ella reía y gozaba sin pensar en ti o aún peor, pensando en ti y riendo con más ganas.

Que dijo que el tamaño no importa cuando le mostraste tu pito de 12cm, sin embargo su amante tenía una tranca de 19cm.

Que el le pidió que no se sacara el anillo de matrimonio porque eso le ponía más morbo a la situación.

Que fueron al mismo motel donde tu ibas con ella.

Que ella te dijo que no significó nada sin embargo follaron más de 3 veces.

Que varias veces tu le planchaste el cabello, la viste maquillarse, te preguntó como se le veia ese vestido y le abrochaste los tacones creyendo que se iba a una reunión de amigas.

Que mientras el manejaba, ella le manoseaba la verga por encima de su pantalón.

Que ella pagó la cena con su adicional de tu tarjeta de crédito, luego fueron a una disco donde buscaron la parte más oscura para bailar de manera sexual, ella frotando su culo contra la pija dura de el.

Que ella con la vagina ya muy húmeda y pasada de tragos le dijo. “llévame a otro lado, te quiero comer todito”.

Que cuando se bajaron del auto ella lo tomó de la mano para ir rápido al cuarto de motel porque ya no aguantaba más.

Que ni bien cerraban la puerta ella se arrodilló, con desesperación le desabrochó el pantalón y le empezó a mamar la verga.

Que luego se puso de pie y lo hizo sentarse en la cama mientras ella se desnudaba bailando mostrando la lencería que tu le compraste incluidas las medias y el portaligas.

Que el la agarró, la lanzó a la cama y empezó a devorar su concha bien húmeda mientras ella mordía sus labios y gemia como loca.

Que al empujarle la verga ella viró los ojos hacia atrás y dijo “Dios mio que cosota”.

Que mientras la follaba el le preguntaba por ti y ella le contestaba “dejalo al pito chico ese” y el se excitaba más.

Que ella sola se puso en 4 empinando el culo pidiéndole que la penetre duro.

Que mientras le clavaba la verga con furia, ella mordía la almohada.

Que ambos se ponían aún más cachondos cuando  miraban hacia el espejo como follaban.

Que luego ella se montó encima de él, agarró su verga y se la ubico en su vagina para empezar los sentones.

Que en algún momento se le salió y ella se lo volvió a meter.

Que luego de más de 1 hora ella se vino como loca, se chorreó encima de su verga, las piernas le temblaban y gemia como si la estuvieran matando.

Que el se puso de pie y le ordenó que se pusiera de rodillas en el piso y junte sus tetas.

Que luego de mamarsela mezclando sus líquidos con la saliva el echó un chorro de leche en la boca y tetas de tu esposa, la que contigo no quería hacer guarradas porque “no es de ese tipo de mujeres”.

Que la llevó de nuevo a su casa mientras ella iba recostada en su hombro muy feliz y satisfecha.

Que llegó y te encontró en el sillón de la sala leyendo un libro y bebiendo un café. Con la misma boca con la que le chupó salvajemente la verga a su amante te dió un beso de saludo y con los tacones en sus manos fue caminando sensualmente a ducharse.

Que en la cama la tocaste para que te de lo tuyo y dijo que estaba muy cansada pero que mañana te lo daría. Tu le creíste y ambos durmieron “tranquilos”.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.